“Estamos hablando de rutas que integran no solo países, sino también economías, cadenas productivas y pueblos”, señaló Tebet en declaraciones a la cadena Globo.
El proyecto, considerado una de las principales iniciativas de integración sudamericana, permitirá acelerar el flujo de cargas hacia el mercado asiático, en especial hacia China, principal socio comercial de Brasil.
Las obras se centran en el dragado del alto Solimões, en el estado de Amazonas, en la frontera con Colombia y Perú, y forman parte del plan de Rutas de Integración Sudamericana, que busca duplicar el comercio regional en los próximos años.
Según Tebet, la interconexión logística de los países del continente será clave para lograr una mayor competitividad global. El programa contempla cinco corredores fluviales y terrestres, entre ellos uno que unirá el norte de Sudamérica —Brasil, Surinam, Guyana, Guayana Francesa y Venezuela— y otro que enlazará el sur, suroeste y centro industrial y agrícola de Brasil.
“Hace diez años esta estructura era precaria: faltaban aduanas, dragado, señalización y seguridad fronteriza, lo que impedía el paso de muchos barcos”, recordó la funcionaria.
El proyecto cuenta con una inversión de 3.800 millones de reales (unos 675 millones de dólares) en recursos públicos y privados, con apoyo de bancos latinoamericanos. Según el Ministerio de Planificación, sus resultados ya comienzan a reflejarse en la balanza comercial regional.