Brasil podría alcanzar una producción récord de soja de 179,5 millones de toneladas durante la campaña 2025/26, según proyecciones de la consultora Hedgepoint Global Markets, difundidas este 3 de febrero de 2026, en un escenario marcado por condiciones climáticas favorables y una mejora sostenida en los rendimientos agrícolas.
De acuerdo al informe, la revisión al alza responde al incremento del área sembrada y a mejores productividades promedio en los principales estados productores, con un desempeño climático positivo especialmente desde diciembre de 2025.
Al respecto, el coordinador de Inteligencia de Mercado de Hedgepoint Global Markets, Luiz Fernando Roque, explicó que las proyecciones contemplan datos del USDA vinculados al Índice de Vegetación por Diferencia Normalizada (NDVI), los cuales reflejan un excelente desarrollo de los cultivos en las regiones agrícolas más relevantes del país.
Uno de los factores determinantes es la recuperación productiva de Rio Grande do Sul, estado que venía de tres campañas consecutivas afectadas por eventos climáticos adversos. En la actual temporada, el NDVI elevado muestra un repunte significativo. “La recuperación de la productividad en Rio Grande do Sul es uno de los elementos más importantes de esta revisión alcista y puede consolidar el récord nacional”, afirmó Roque.
En tanto, Mato Grosso y Paraná, los dos mayores productores de soja de Brasil, también presentan condiciones climáticas muy favorables, con índices de vegetación sólidos que refuerzan las expectativas de altos rindes.
La tendencia positiva se extiende a otros distritos clave como Goiás, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais y Bahía, donde los niveles de NDVI continúan siendo elevados, fortaleciendo el potencial productivo a nivel nacional.
En cuanto al avance de la cosecha, hasta el 16 de enero ya se había recolectado cerca del 3% de la superficie sembrada, superando el 1,1% registrado en igual período del año anterior y ubicándose por encima del promedio histórico del 2,7%.
Finalmente, desde Hedgepoint señalaron que, pese a los retrasos en la siembra durante septiembre y octubre, no se prevén impactos significativos en la productividad. “El inicio de la cosecha confirma el buen desempeño de la campaña y, de mantenerse el escenario climático actual, no se observan riesgos relevantes para los principales estados productores”, concluyó Roque.

