Aunque sólo participaron 6 de los 13 candidatos a la presidencia de Brasil, en el tercer debate se coincidió en repudiar los actos de violencia y especialmente el ataque al postulante ultraderechista Jair Bolsonaro, quien ayer evolucionaba favorablemente.
En tanto simpatizantes de Bolsonaro se manifestaron ayer en ciudades de Brasil para demostrar su apoyo al actual líder de las encuestas para las elecciones del 7 de octubre, acuchillado el jueves en un mitin de campaña.
"No fue una cuchillada lo que eligió a Bolsonaro. Bolsonaro recibió una cuchillada porque ya está electo", dijo el hijo del candidato, Flávio Bolsonaro, apostado en la plataforma de un camión frente a la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, ante unos 2.000 seguidores que le ovacionaron a la vez que coreaban "primera vuelta".
El hospital Albert Einstein de Sao Paulo, a donde el presidenciable del Partido Social Liberal (PSL) fue trasladado el viernes, destacó ayer que el paciente "presenta una nítida mejora".
"Sigue en cuidados intensivos y con un aumento del tiempo que permanece fuera de la cama y camina. Mantiene el ayuno oral, recibiendo nutrientes por vía intravenosa", agregó el parte médico.
Los manifestantes realizaron una plegaria por la salud del candidato para luego corear a viva voz el himno brasileño.
Otra manifestación de bolsonaristas, en Brasilia, reunió a casi un millar de personas, según estimaciones de la prensa.
Varios candidatos a la Presidencia repudiaron ayer la violencia y el alto grado de polarización en la sociedad brasileña, durante el tercer debate, el primero después del ataque contra Bolsonaro.
Violencia fatal
Este año "tuvimos el asesinato de [la concejal de Rio de Janeiro] Marielle Franco, tuvimos un ataque contra [la caravana del expresidente] Lula y ahora un atentado contra Bolsonaro. No vamos a llegar a ningún lugar con un país dividido", afirmó la ambientalista Marina Silva, segunda en las encuestas.
El atentado contra Bolsonaro, que sacudió la campaña más polarizada e incierta de las últimas décadas, podría ayudar a este nostálgico de la dictadura militar (1964-85) a reducir sus altos índices de rechazo.
Bolsonaro y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva polarizaban la campaña hasta que el líder de la izquierda, encarcelado desde abril por corrupción, fue excluido la semana pasada de la contienda por la justicia electoral. Tras el veto a Lula, Bolsonaro lidera las encuestas, despegado de sus más inmediatos seguidores: Marina Silva, Ciro Gomes y Alckmin.
Esta semana será decisiva para el devenir de la contienda, pues mañana vence el plazo que el Tribunal Superior Electoral dio al Partido de los Trabajadores para que nombre un sustituto de Lula, so pena de quedarse fuera de la liza.
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"No fue una cuchillada lo que eligió a Bolsonaro. Bolsonaro recibió una cuchillada porque ya está electo", dijo el hijo del candidato, Flávio Bolsonaro, apostado en la plataforma de un camión frente a la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, ante unos 2.000 seguidores que le ovacionaron a la vez que coreaban "primera vuelta".
El hospital Albert Einstein de Sao Paulo, a donde el presidenciable del Partido Social Liberal (PSL) fue trasladado el viernes, destacó ayer que el paciente "presenta una nítida mejora".
"Sigue en cuidados intensivos y con un aumento del tiempo que permanece fuera de la cama y camina. Mantiene el ayuno oral, recibiendo nutrientes por vía intravenosa", agregó el parte médico.
Los manifestantes realizaron una plegaria por la salud del candidato para luego corear a viva voz el himno brasileño.
Otra manifestación de bolsonaristas, en Brasilia, reunió a casi un millar de personas, según estimaciones de la prensa.
Varios candidatos a la Presidencia repudiaron ayer la violencia y el alto grado de polarización en la sociedad brasileña, durante el tercer debate, el primero después del ataque contra Bolsonaro.
Violencia fatal
Este año "tuvimos el asesinato de [la concejal de Rio de Janeiro] Marielle Franco, tuvimos un ataque contra [la caravana del expresidente] Lula y ahora un atentado contra Bolsonaro. No vamos a llegar a ningún lugar con un país dividido", afirmó la ambientalista Marina Silva, segunda en las encuestas.
El atentado contra Bolsonaro, que sacudió la campaña más polarizada e incierta de las últimas décadas, podría ayudar a este nostálgico de la dictadura militar (1964-85) a reducir sus altos índices de rechazo.
Bolsonaro y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva polarizaban la campaña hasta que el líder de la izquierda, encarcelado desde abril por corrupción, fue excluido la semana pasada de la contienda por la justicia electoral. Tras el veto a Lula, Bolsonaro lidera las encuestas, despegado de sus más inmediatos seguidores: Marina Silva, Ciro Gomes y Alckmin.
Esta semana será decisiva para el devenir de la contienda, pues mañana vence el plazo que el Tribunal Superior Electoral dio al Partido de los Trabajadores para que nombre un sustituto de Lula, so pena de quedarse fuera de la liza.

