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Intento de golpe: exministro de Bolsonaro se negó a declarar

El exsecretario de Seguridad de Brasilia y exministro de Justicia de Jair Bolsonaro, Anderson Torres, se negó ayer a declarar ante la Policía Federal en el marco de la investigación en su contra por supuesta connivencia y omisión de funciones durante el asalto de los bolsonaristas a la sede de los tres poderes el 8 de enero.

Anderson aseguró que no tenía declaraciones que ofrecer y poco más de una hora después concluyó la audiencia realizada en las instalaciones de la Policía Militar en Guara, una de las regiones administrativas del Distrito Federal.

Torres, que permanece detenido desde el sábado pasado tras llegar a Brasil desde Estados Unidos, es investigado por los delitos de terrorismo, golpe de Estado y organización criminal por los actos ocurridos en la Explanada de los Ministerios, de los que ya negó cualquier tipo de implicación.

"Lamento profundamente que se emitan hipótesis absurdas de cualquier tipo de connivencia por mi parte con las barbaridades a las que asistimos", tuiteó el funcionario en aquel momento, y afirmó que se deben buscar soluciones "coherentes con la importancia de la democracia brasileña".

Tratamiento psicológico

Desde su entrada en prisión Torres recibió tratamiento psicológico, según fuentes consultadas por la prensa brasileña, que lo describieron abatido y sin comprender por qué fue arrestado.

Por los hechos ocurridos el pasado 8 de enero en la capital brasileña, el juez del Supremo Tribunal Federal decretó su arresto, en calidad de secretario de Seguridad de Distrito Federal, así como la destitución temporal del que era gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha.

Por su cargo, Torres era el máximo responsable de garantizar la custodia de los edificios públicos que fueron invadidos por los seguidores del exmandatario de ultraderecha en Brasilia.

Además, la semana pasada, la Policía Federal encontró en la casa de Torres un borrador de un decreto para desconocer el resultado de las elecciones que consagraron a Luiz Inácio Lula da Silva.

El propio Torres admitió la existencia del documento que “iba a ser triturado oportunamente en el ministerio”.

En su cuenta de Twitter, el exministro escribió que el papel “fue filtrado fuera de contexto, ayudando a alimentar narrativas falaces” en su contra, y remarcó que tiene "la conciencia tranquila" y que respeta la democracia.

El documento es una minuta de un decreto para que el entonces presidente Bolsonaro pudiera instaurar el estado de defensa e intervenir el Tribunal Superior Electoral (TSE), en busca de revertir el resultado de las elecciones.

Otros 13 militares destituidos

Mientras tanto, Lula ordenó ayer la destitución de otros 13 militares que se desempeñaban en el Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), organismo bajo cuya jurisdicción está el resguardo del Palacio del Planalto, sede del gobierno brasileño que fue invadida por las turbas bolsonaristas.

El Diario Oficial de la Unión publicó ayer que fueron separados de sus cargos 13 militares del GSI, parte de los cuales estaban asignados al Palacio del Planalto, pero el jefe de la Casa Civil, Rui Costa, aclaró que se trató de una simple "rotación" de efectivos.

Otros militares separados este miércoles cumplían funciones en una repartición del GSI en Río de Janeiro, donde tiene su residencia privada Bolsonaro.