Cientos de miles de personas convocadas por sindicatos de docentes y movimientos estudiantiles protestaron ayer en las calles contra el recorte de presupuesto dispuesto para el sector por parte del gobierno de Jair Bolsonaro en la segunda manifestación de este tipo en 15 días.
Las protestas se registraron en 22 estados y tuvieron sus focos principales en Brasilia, Río de Janeiro, San Pablo, Salvador, Recife y Belo Horizonte y fueron una respuesta política a las marchas a favor de Bolsonaro realizadas el domingo.
Esta fue la segunda jornada de manifestaciones luego de la del 15 de mayo, cuando se realizó una huelga del sector docente que se transformó en la primera gran protesta contra el gobierno de Bolsonaro, que impulsa un ajuste fiscal hasta tanto el Congreso apruebe la reforma previsional.
Esta marcha está siendo tomada como un preludio del paro nacional que preparan las centrales sindicales para el 14 junio contra la reforma jubilatoria.
Bolsonaro acusa a docentes de enseñar “marxismo cultural” en las aulas.
A tal punto que el ministro de Educación, Abraham Weintraub, emitió un comunicado en el que pide a los padres que denuncien a los profesores de los alumnos que usan las horas de clase para hablar de la protesta.
La manifestación más grande, con 50.000 personas según los organizadores, fue por la mañana en Salvador y en Brasilia.
Por la tarde-noche hubo manifestaciones en San Pablo, donde estuvo presente el excandidato presidencial Guilherme Boulos.
En Río de Janeiro, la movilización cerró la avenida Presidente Vargas.
Marianna Dias, presidenta de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), aseguró que la comunidad educativa participará de la huelga general convocada por las centrales sindicales para el 14 de junio.
El Ministerio de Educación anunció, a comienzos de mayo, un recorte del 30% del presupuesto destinado a las universidades del país, además de reducciones en los valores asignados a la educación básica.
En otro orden, el producto bruto interno de Brasil registró entre enero y marzo su primer retroceso trimestral desde fines de 2016, contrariando las expectativas de que la llegada al poder de Bolsonaro con un programa promercado impulsaría a la mayor economía latinoamericana.
El PIB de Brasil se contrajo 0,2% en el primer trimestre del año respecto del período inmediatamente anterior, afectado por la caída de las inversiones en capital fijo (-1,7%), de la industria (-0,7%) y de la agricultura (-0,5%), según los datos divulgados este jueves por el instituto oficial de estadísticas Ibge.
En cambio, tuvieron resultados positivos el sector de servicios (+0,2%), el consumo de los hogares (+0,3%) y las compras gubernamentales (+0,4%).
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Esta fue la segunda jornada de manifestaciones luego de la del 15 de mayo, cuando se realizó una huelga del sector docente que se transformó en la primera gran protesta contra el gobierno de Bolsonaro, que impulsa un ajuste fiscal hasta tanto el Congreso apruebe la reforma previsional.
Esta marcha está siendo tomada como un preludio del paro nacional que preparan las centrales sindicales para el 14 junio contra la reforma jubilatoria.
Bolsonaro acusa a docentes de enseñar “marxismo cultural” en las aulas.
A tal punto que el ministro de Educación, Abraham Weintraub, emitió un comunicado en el que pide a los padres que denuncien a los profesores de los alumnos que usan las horas de clase para hablar de la protesta.
La manifestación más grande, con 50.000 personas según los organizadores, fue por la mañana en Salvador y en Brasilia.
Por la tarde-noche hubo manifestaciones en San Pablo, donde estuvo presente el excandidato presidencial Guilherme Boulos.
En Río de Janeiro, la movilización cerró la avenida Presidente Vargas.
Marianna Dias, presidenta de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), aseguró que la comunidad educativa participará de la huelga general convocada por las centrales sindicales para el 14 de junio.
El Ministerio de Educación anunció, a comienzos de mayo, un recorte del 30% del presupuesto destinado a las universidades del país, además de reducciones en los valores asignados a la educación básica.
En otro orden, el producto bruto interno de Brasil registró entre enero y marzo su primer retroceso trimestral desde fines de 2016, contrariando las expectativas de que la llegada al poder de Bolsonaro con un programa promercado impulsaría a la mayor economía latinoamericana.
El PIB de Brasil se contrajo 0,2% en el primer trimestre del año respecto del período inmediatamente anterior, afectado por la caída de las inversiones en capital fijo (-1,7%), de la industria (-0,7%) y de la agricultura (-0,5%), según los datos divulgados este jueves por el instituto oficial de estadísticas Ibge.
En cambio, tuvieron resultados positivos el sector de servicios (+0,2%), el consumo de los hogares (+0,3%) y las compras gubernamentales (+0,4%).

