La discusión inicial de la reforma jubilatoria terminó en un escándalo en el Congreso brasileño, con el ministro de Economía, Paulo Guedes, exaltado a los gritos discutiendo con diputados que lo acusaron de defender a los ricos y de perjudicar a los pobres con esta medida, clave para el plan de ajuste fiscal de Jair Bolsonaro.
El ministro Guedes reaccionó y la sesión fue levantada anteanoche tras haber sido tildado de "tigre para retirar derechos de los más pobres" y "delicadito para afectar intereses de los ricos" en la reforma que, según el proyecto oficial, incorpora el sistema de capitalización, conocido en Argentina como AFJP.
La sesión se levantó y terminó en la comisaría de la Cámara Baja, cuando el diputado opositor Zeca Dirceu acusó al ministro con palabras coloquiales, como "tchutchuca" (una mujer muy delicada y voluntariosa), de trabajar para los bancos y las clases altas con el proyecto de reforma jubilatoria.
"¿Qué hicieron ustedes en 18 años de gobierno, que no aumentaron los impuestos a los ricos?", respondió Guedes a los diputados de gobiernos anteriores, que van desde Michel Temer, Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso.
Guedes defendió la idea de aumentar a 65 años para hombres y 62 para mujeres la edad para jubilarse, lo que acarreará 40 años de aportes para un trabajador, teniendo en cuenta el envejecimiento poblacional previsto para el futuro.
"El que diga que no es necesaria la reforma merece ser internado", dijo Guedes, un exbanquero que dijo que está perdiendo dinero siendo ministro y "trabajando para el país", y está considerado un superministro del Gobierno.
Ante las críticas opositoras y de diputados de derecha críticos por el costo político de la reforma, el ministro puso como ejemplo al modelo chileno, "que es mejor que el de Venezuela". "El Congreso tiene el proyecto, pueden hacer modificaciones", dijo Guedes, que provocó a los diputados al preguntarles si tenían "miedo" de reducir los beneficios históricos de los militares, que cobran las mejores jubilaciones del país junto con el Poder Judicial.
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La sesión se levantó y terminó en la comisaría de la Cámara Baja, cuando el diputado opositor Zeca Dirceu acusó al ministro con palabras coloquiales, como "tchutchuca" (una mujer muy delicada y voluntariosa), de trabajar para los bancos y las clases altas con el proyecto de reforma jubilatoria.
"¿Qué hicieron ustedes en 18 años de gobierno, que no aumentaron los impuestos a los ricos?", respondió Guedes a los diputados de gobiernos anteriores, que van desde Michel Temer, Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso.
Guedes defendió la idea de aumentar a 65 años para hombres y 62 para mujeres la edad para jubilarse, lo que acarreará 40 años de aportes para un trabajador, teniendo en cuenta el envejecimiento poblacional previsto para el futuro.
"El que diga que no es necesaria la reforma merece ser internado", dijo Guedes, un exbanquero que dijo que está perdiendo dinero siendo ministro y "trabajando para el país", y está considerado un superministro del Gobierno.
Ante las críticas opositoras y de diputados de derecha críticos por el costo político de la reforma, el ministro puso como ejemplo al modelo chileno, "que es mejor que el de Venezuela". "El Congreso tiene el proyecto, pueden hacer modificaciones", dijo Guedes, que provocó a los diputados al preguntarles si tenían "miedo" de reducir los beneficios históricos de los militares, que cobran las mejores jubilaciones del país junto con el Poder Judicial.

