Un “correcaminos” como Francisco Fiandino, callejero y futbolero sin límites, no duda en calificar a la actual cuarentena como “una prisión domiciliaria”.
Radicado por amor en Las Perdices, el lugar del que parte por el fútbol, pero siempre vuelve “por Rosita. Es como ustedes dicen, ella tiene el cielo ganado al aguantarme durante tantos años”.
Padre de 4 hijos: Juan Marcelo (falleció en un accidente), Romina, Nicolás y María del Sol.
Tiene 11 perros, pero el más recordado en el fútbol fue “Boby” que era su cábala en Independiente de Trelew cuando jugó el torneo Nacional 1972 y, al que después de perder con River en el Monumental, hizo ingresar ante San Lorenzo. “Lo arrojaron por sobre el alambrado y los periodistas estaban al lado. Boby salió en El Gráfico, que contó esa anécdota”.
Resalta que “al jugador hay que decirle la verdad siempre. Nunca voy a mentirle como Alfaro hizo con Tevez, o como Catalano hizo con los muchachos de Estudiantes al que trató de caballitos. Les dije adelante de él, que yo no pensaba igual, y me quedé. Nos salvamos del descenso en San Luis”.
Hizo debutar a Pablo “Cholo” Guiñazú en primera y dirigió a Julio Buffarini en su etapa de formación, entre varios cracks. “No digo que yo hice a tal o cual jugador. Fue un placer dirigirlos. ¿Vos crees que a Maradona lo descubrió Francisco Cornejo? Lo iban a ver de cualquier forma”.
De Buffarini contó: “Fuimos campeones en el baby de Independiente Dolores con una categoría muy buena. Me regaló una camiseta de Boca, y me la puse en mi casa (es confeso hincha de River Plate). Mi hija publicó en instagram una foto mía con la camiseta de Julio Buffarini. Me saltaron: a esa camiseta no me la pondría nunca”.
En la Liga Villamariense se lamentó “no haber dirigido a Colón, que es el único club en el que jugué. Dirigí a Rivadavia en el torneo del Interior en el que dejamos afuera a 9 de Julio de Río III y Atenas”.
Pero su sello está grabado a fuego en Las Perdices, por el título conseguido en 1984 con San Lorenzo de Las Perdices. “Cacho” Fiandino no incluía a Chavarría entre los titulares cuando le llegó el pase.
“Luis había jugado en Boca y el pase no llegó cuando empezó el torneo. Empatamos 0-0 en el debut, y después ganamos 2 partidos 1-0. Antes del cuarto cotejo llega su pase. Hacían cola para decirme que tenía que jugar Chavarría. Pero veníamos punteros, invictos y sin goles en contra. ¿Cómo le decía a Michelutti que se tenía que quedar afuera?. Con el tiempo lo entendió Luis”, dijo.
Agregó que “para mí, el banco es lo más fácil, porque no te podés mentir solo. El banco se forma con la justicia. Además de entrenadores, somos repartidores de justicia. Si se dan cuenta los chicos en el baby, ¿cómo no se van a dar cuenta los grandes? Te podés equivocar, pero cuando te equivocás el jugador se da cuenta y confía menos en vos”.
Por eso “una vez que le mentís al jugador, rompés la relación. Ya no cree más en vos. Además ese jugador tiene amigos en el plantel. Si vos le decís a un jugador lo que Alfaro le dijo a Tevez, ¿cómo hacés para que te crea? Si Alfaro se retiraba antes de ir a Boca, dejaba una imagen de entrenador fabuloso, defensivo, pero bueno. Cuando dijo que deseaba irse a su casa arruinó todo su currículum”.
Señaló que “me comparo con los DT de elite, porque las situaciones son las mismas, lo que cambia es el nivel en el que juega tu equipo”.
Destacó que “una vez dijo Basile: ‘El que se levanta mejor gana’. Andá a decirle a Ponzio o al ‘Cholo’ Guiñazú que el que se levanta mejor gana. Ellos se levantan a las 8 y hacen pasadas de 800 metros para ganar el domingo”. “Si fuera así, los ato a la cama, los dejo dormir 15 horas y ganamos seguro”.

