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Más allá de los aumentos, el café sigue siendo parte del ritual de la diaria

El cafecito como pausa a la rutina de todos los días continúa siendo una opción para los villamarienses. Más allá de que el precio no le escapa a la inflación, no ha mermado tan significativamente el expendio en los bares de la ciudad

El cafecito no se negocia. La pausa y el momento de parar la pelota durante cinco o diez minutos, sigue siendo una opción para los villamarienses, más allá del fuerte incremento que ha tenido la infusión en los últimos meses.

Según el Índice de Precios del Consumidor (IPC) del Indec, registró que el paquete de 500 gramos de café molido pasó de $ 3.130 a 5.350 pesos, una suba del 70,5%.

En cuanto a las cafeterias, el pocillo chico o jarrito que rondaba los 500 pesos en 2023, hoy está en 1.200.

El aumento del precio del café impacta de lleno en uno de los hábitos más comunes de muchos habitantes de la Ciudad de Villa María.

Los incrementos repercutieron también en las cartas de los locales comerciales y los encargados de los mismos dialogaron con Puntal.

Si una persona se toma un café con leche por día en una cafetería, tres veces por semana, gastará al mes entre $ 13.200 y $ 30.000 sólo en café. Lógicamente, el monto puede depender del lugar donde se tome esta infusión.

Los consumidores ajustado las acciones diarios y aquel que tomaba dos al día, hoy lo hace una vez o ya no invita como es costumbre y cada uno paga su café.

Según los propietarios y encargados de cafeterías de la ciudad se nota bastante el cambio a mediados de mes, ahí empieza a mermar el consumo. Situación que no sucede a principio de cada mes cuando el movimiento en más fluido.

Luciano, propietario de Luda Café, sostuvo: “El café está arraigado en la gente, no solo sucede en Villa María, es mundial. Es un momento de pausa, de despeje, más allá de los aumentos, la gente paga ese momento”.

Respecto al expendio el responsable de Luda expresó: “Servimos unos 120 cafés diarios en todas sus variables. El valor de la media es de 1.200 pesos. El año pasado a esta altura rondaba los 500”.

- ¿Cree que ha mermado el consumo debido a la situación económica del país?

- Ha mermado el consumo, la gente se mide cada vez más. Estamos todos los comerciantes viendo esa situación e intentamos bajar los precios. El café es un consumo diferente. Es premeditado, no se va a terminar de compartir, se paga el momento de pausa también.

La merma de consumo es evidente. Así lo afirman los responsables de las cafeterías de Villa María. Una infusión ronda los 1.200 pesos.

En el mismo sentido, Candela de Cafetería Coppella sostuvo: “Ha mermado bastante la venta de café. El año pasado valía 370 pesos y hoy está a 1.100.”

Además agregó: “Es la rutina diaria, la gente elige su café, pero no es como antes donde se notaba más movimiento de lo que hay en la actualidad”.

Desde Margut Bar, dijeron: “Sacamos unos 120/30 cafés por día. Por la mañana siempre hay más movimiento que por la tarde, aunque también se mueve. Más allá de esto la venta disminuyó”.

Además expresaron desde la cafetería: “ El costo era más o menos de $ 450 el café chico, de ahí para arriba. Hoy es otro valor”.

- Más allá de la complejidad económica, ¿qué notas en la gente?

- Esta arraigado, por una cuestión de tradición, creo que la gente más grande es la que habitualmente recorre las calles de la ciudad para disfrutar un café. La gente sigue eligiendo el café, más allá de los aumentos por cuestiones lógicas de la vida cotidiana, trámites o por cualquier otra actividad que tenga que realizar en la calle”.

El cafecito de la diaria está inmerso en la sociedad, eso está claro. Los aumentos significativos todavía no impactan fuertemente, aunque reconocen los responsables que la merma es evidente en las calles de Villa María.