Libro Segundo del Código Penal. Apartado “De los delitos”. No se trata de los que son contra el Estado civil. No se trata de los que son contra la libertad ni contra la propiedad ni la seguridad pública. No se trata tampoco de los que son contra el orden público ni el orden económico y financiero ni la administración.
Se trata específicamente de los ilícitos comprendidos entre los artículos 118 y 133. Se trata del Título III. Se trata de los delitos contra la integridad sexual. Se trata de los hombres y mujeres que fueron juzgados en lo que va del año en la Cámara del Crimen local, en el quinto piso de Tribunales. Se trata de las audiencias denominadas de instancia privada. Se trata de los debates a puertas cerradas.
Se trata de pensar en la denuncia y lo que conlleva. De pensar que hay un proceso penal que consiste en entrevistas minuciosas—en la mayoría de los casos— con niños, niñas y adolescentes, que son elaboradas —con la cautela necesaria— por las profesionales del equipo técnico que, a veces, escriben a partir del silencio. Se trata de analizar la prueba y examinar las imágenes de cámaras de seguridad. Se trata de preguntarse por qué aunque en ocasiones no haya respuestas.
Se trata también de la labor de los abogados y asesores a los que les toca defender lo indefendible. Se trata del Estado y del estado de las cosas. Se trata del Ministerio Público Fiscal y de jueces y secretarios y secretarias y de tantas cosas.
Se trata de un concepto como el de justicia, del que parece haber certezas. Se trata de una noción que está a tientas sobre una superficie difusa como lo es la realidad misma. Se trata de reescribir sobre eso. Se trata de contar los números. Se trata de narrar la voz de una cifra.
Mes por mes. Los atacantes, varones mayores de 30
En enero no se trabaja. En julio sucede lo mismo pero sólo por algunos días: es la conocida feria “chica” del palacio tribunalicio. Este año se extendió desde el miércoles 10 al viernes 19 (por lo que la actividad se reanudó el lunes 22).
Así, desde febrero a octubre inclusive se desarrollaron 32 juicios por delitos contra la integridad sexual, en los que resultaron condenadas 35 personas. Es como si a lo largo del año se dijera que hubo un mes que se dedicó, exclusivamente, a debates de esta índole.
El desglose es así: tanto en el segundo como en el tercer mes del año se realizaron 4 juicios (5 y 4 condenados respectivamente). En el segundo trimestre se llevaron adelante tres juicios en cada mes (3, 5 y 3 sentenciados por cada mes).
En julio no se registraron audiencias. Agosto fue el mes donde solamente hubo un debate de este tipo. En septiembre se llevaron a cabo 5 juicios (5) y octubre fue el mes con más personas juzgadas en el recinto. Hubo 9 resoluciones en el marco de la misma cantidad de procesos penales.
Esas personas son, excepto una, varones. De esas personas se puede decir lo siguiente. La mayoría de los acusados tiene entre 30 y 40 años: son 12. Les siguen los que tienen entre 20 y 30: son 8. Entre 50 y 60 son 4 los hombres que fueron a prisión. Tres tienen más de 60 años. Por último, dos tienen menos de 20: se trata de un joven de 19 y de uno de 17 que si bien no se le impuso una pena por ser menor de dieciocho al momento del episodio, sí se lo declaró autor responsable. Si se hace un promedio entre las edades el resultado es 37. De esas personas se podría decir, a prima facie, que no parecería importar demasiado la edad.
Los femicidios y su componente sexual
De las penas también se puede hablar. Excepto una, todas fueron de cumplimiento efectivo. Privados de la libertad: en el Establecimiento Penitenciario N°5 —situado en barrio Belgrano— o en la cárcel de Bouwer —debido a que en la de Villa María ya no hay espacio—.
De las penas se puede decir que van desde el año en prisión (unificado en dos por antecedentes) hasta perpetua, con sentencias intermedias de 4 a 14 años. Y cuando se dice perpetua es porque se habla de femicidios.
El jueves 14 de marzo, Alan Barrios (primera fotografía) recibió prisión perpetua por lesiones leves calificadas, coacción reiterada, amenazas, homicidio doblemente calificado criminis causae (matar para ocultar otro delito) y violencia de género y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa. Alan Barrios recibió la pena por el crimen de Tamara Córdoba (20). La mujer desapareció el 23 de abril de 2017. Dos días después, el cuerpo fue hallado en un descampado de Villa Nueva, en el barrio Sarmiento. Las tareas investigativas constataron que fue ahorcada y quemada. La joven había salido a un boliche de la zona junto a dos personas: una de ellas era Barrios, su hermanastro.
El martes 23 de abril, Osvaldo Alfredo Varela (55) también fue condenado a perpetua, con declaración de reincidencia, por, entre otros delitos, privación ilegítima de la libertad, robo, violación de domicilio, abuso sexual gravemente ultrajante, homicidio triplemente calificado por alevosía, violencia de género y criminis causae (todos ilícitos por el femicidio de Olga Inés Moyano). El brutal asesinato de la mujer de 46 años ocurrió el 15 de junio de 2017, en el barrio Ameghino de la ciudad.
El lunes 13 de mayo fue el turno para Mariano Ángel Gutiérrez Cingolani (32). Lo sentenciaron por abuso sexual con acceso carnal y homicidio calificado criminis causae (mató para ocultar el sometimiento sexual). La víctima, Luna Viera (5). El hecho se registró el 19 de julio de 2017 en Tío Pujio.
El lunes 26 de agosto, por último, Carlos Miguel Heredia Vivani (36) fue encontrado autor responsable de abuso sexual por aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima y homicidio calificado. Una síntesis del hecho: la noche del viernes 9 de febrero del 2018, Celeste Ayelén Caballero (14), oriunda de Oliva, salió a bailar a James Craik, donde estaba radicada con su madre. Fue vista por última vez la madrugada del 10, acompañada por un hombre. Once días después, la adolescente fue encontrada asesinada en el fondo de un aljibe abandonado, en un predio rural en las inmediaciones de la localidad de Laguna Larga.
Todos femicidios —juicios que se desarrollaron con jurados populares—. Todos episodios en los que las mujeres fueron ultimadas por ser mujeres. Todos hechos que tuvieron un componente sexual.
En detalle, el 1° trimestre judicial (febrero, marzo y abril)
Barrios, Varela, Cingolani y Heredia son sólo algunos nombres. Faltan los 31 restantes.
En lunes 11 de febrero, Enrique Ezequiel Barberis (28) fue condenado a 4 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa (contra una clienta de un boliche de la ciudad).
El miércoles 13, César Gabriel Álvarez (25) y Ramón Ceferino Álvarez (53) recibieron 10 años de reclusión: el hijo por abuso sexual continuado, gravemente ultrajante, con acceso carnal en grado de tentativa y por corrupción de menores, todo agravado por su condición de guardador, y el padre por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa y reiterado, y también por corrupción de menores. Los hechos sucedieron en Villa Nueva en 2010, 2015 y 2017. La víctima es del entorno familiar.
El martes 19, Jorge Daniel Rabazani (58) fue penado con 6 años por abuso sexual con acceso carnal y violación de domicilio reiterado. El lugar de los acontecimientos: otra vez Villa Nueva, durante 2016 y 2017. La víctima, una mujer de su círculo íntimo.
Finalmente, el miércoles 20, Sixto Darío Díaz (46) fue castigado con 10 años por abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por la condición de guardador y por la relación de convivencia, y por corrupción de menores. Los hechos se produjeron en Colazo, desde 2015 y la damnificada, nuevamente de su entorno, tenía sólo dos años.
En marzo, el panorama fue así. El jueves 7, Hugo Dante Agüero (63) fue condenado a 5 años y 4 meses por abuso sexual gravemente ultrajante y agravado por su condición de guardador. Los hechos: en Arroyo Algodón. Las víctimas: dos pequeños de su círculo familiar directo.
El martes 26, Néstor Gregorio López (48) recibió la sentencia de 12 años, con declaración de reincidencia (tenía antecedentes por robo) por abuso sexual reiterado, abuso sexual con acceso carnal reiterado y agravado por la condición de guardador de hecho y por la convivencia preexistente, y por promoción a la corrupción de menores agravada. Los episodios fueron entre 2007 y 2010. La damnificada, una menor de su entorno.
El jueves 28, Marcos Daniel Prado (48) recibió la pena de 4 años y 8 meses por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa. El hecho por el que fue juzgado data de 2017, cuando intentó atacar a una joven en cercanías de la Guardia de EPEC.
En abril, el primer veredicto contra una persona por un delito contra la integridad sexual fue el miércoles 17. Rosendo Meza (66) fue condenado a 3 años de prisión efectiva por abuso sexual simple, agravado por el vínculo y por la condición de guardador. Al momento de los sucesos, que se registraron en la ciudad y datan de entre 2017 y 2018, la víctima (de su entorno) tenía 13 años.
El lunes 29, Florencia Belmar (25) recibió la pena de un año de prisión, unificado en dos por lo que le restaba cumplir de un veredicto anterior, por exhibiciones obscenas, robo simple en grado de tentativa reiterado y robo. El ilícito de índole sexual ocurrió en la ciudad, en 2016 y tres niños fueron afectados.
El primer trimestre judicial (porque se recuerda que en enero no hay actividad) queda conformado así: hubo 11 juicios y 12 condenados (dos a prisión perpetua: Barrios y Varela).
En detalle, el 2° trimestre judicial (mayo, junio y julio)
El martes 14 fue una jornada particular. José Omar Premet (30) fue condenado a 3 años de prisión por desobediencia a la autoridad, producción y/o divulgación de imágenes pornográficas de menores de 18 años, grooming, lesiones leves calificadas, daño y amenazas. En este sentido, fue la primera pena por grooming que se realizó en los Tribunales locales. Los hechos: al otro lado del Ctalamochita. La damnificada: su expareja.
Este delito, cabe mencionar, está dentro de los que se denominan “contra la integridad sexual” y el artículo 131 del Código Penal lo describe: “Será penado con prisión de seis meses a cuatro años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.
En lo que va de este año, asimismo, son significativas las detenciones que hubo por ilícitos similares.
Posteriormente, el lunes 27 hubo tres resoluciones. Fabricio José Broiero (32), Mariano Emanuel oberti (19) y un adolescente (S. S.) de 17 fueron hallados culpables de abuso sexual agravado por la cantidad de participantes. Mientras Broiero recibió 7 años de prisión, Oberti se llevó 3 y 6 meses. Al menor, en tanto, no se le impuso sanción porque por su edad no es punible. El acontecimiento data de 2017 y se produjo a la salida de un local bailable en Pampayasta Sud, en un vehículo. Al mismo tiempo, a Broiero se lo penó por una violación cometida en 2010.
Seguidamente, el martes 4 de junio, Fabián Franco (40) fue condenado a 6 años por abuso sexual con acceso carnal y amenazas calificadas. Los hechos son de 2017, ocurrieron en Villa María y la víctima, de su entorno cercano, tenía 17 años.
El lunes 10, a Alberto Martín Reinoso (39) le dieron 6 años por coacción, privación ilegítima de la libertad, abuso sexual en grado de tentativa, amenazas reiteradas, lesiones leves calificadas, violación de domicilio, desobediencia a la autoridad y abuso sexual con acceso carnal. Los hechos: desde 2017 en la ciudad. La víctima: alguien con quien mantuvo una relación.
El viernes 26, Rafael Eduardo Bustos (42) fue sentenciado a 8 años por abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo, reiterado y continuados. Los hechos se registraron entre 2013 y 2016 en la vecina ciudad. La víctima fue una adolescente del entorno familiar. En julio, como se indicó, no se juzgó a personas por estos ilícitos.
El segundo trimestre judicial se erige con 6 juicios y 8 personas condenadas (uno a perpetua: Cingolani).
En detalle, el 3° trimestre judicial (agosto, septiembre y octubre)
En agosto, sólo una audiencia: de las más importantes. Como se lo abordó anteriormente, es la perpetua para Heredia por el femicidio de Caballero.
Septiembre comenzó el martes 10 con la condena de Walter Vicente Benítez González (30) a 10 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal calificado, corrupción de menores también calificada y amenazas. Los hechos ocurrieron en Oliva entre 2015 y 2018, y la damnificada fue una pequeña de 12 años.
Una semana después, el martes 17, Franco Daniel del Valle Martínez (38) se llevó 4 años por abuso sexual simple agravado por la convivencia preexistente y continuado, y abuso sexual simple agravado por el vínculo. Los hechos: en Pozo del Molle, en 2015. Las víctimas: dos nenas del entorno, que tenían durante aquel momento 10 y 11 años.
El tercer juicio fue el jueves 19 y a Nelson Javier Rodríguez (23) lo castigaron con 10 años por abuso sexual con acceso carnal calificado por la convivencia y corrupción de menores. Los sucesos fueron en la ciudad entre 2017 y 2018. La damnificada tenía 8 años en ese momento y es del entorno.
Esa misma jornada, en otra audiencia, Sergio Godoy (37) recibió 7 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal. Los hechos datan de entre 2017 y 2018, y los llevó adelante en Carrilobo. La víctima tenía 13 años.
Por último, el martes 24, Jonatan David Fumilla fue condenado a 6 años por abuso sexual con acceso carnal reiterado (2014) y robo simple. La víctima, en este caso, tenía entre 10 y 11 años.
Octubre, ya se lo dijo, fue el mes con más debates por delitos contra la integridad sexual. El primer día de ese mes, a Juan Manuel Tissera (43) le impusieron 3 años de prisión efectiva por abuso sexual simple agravado por la condición de guardador, lesiones leves y coacción. Los hechos: en Villa María entre 2015 y 2016. La víctima: una niña de 8.
El jueves 3, Armando Martín Salguero (26) recibió la pena de 6 años por un abuso sexual gravemente ultrajante cometido, a principios de este año en la ciudad, contra una nena de 10 años de su círculo cercano.
Al día siguiente, Pablo Gastón Margara (30) fue sentenciado a 11 años por abuso sexual con acceso carnal reiterado y agravado por la condición de guardador, corrupción de menores, coacción y robo agravado por la participación de un menor. Los primeros ilícitos sucedieron entre 2017 y 2018, en Villa Nueva. La víctima, esta vez, fue un niño de 7 años, otra vez de su entorno familiar.
El miércoles 9, Facundo Leonel Castro (20) fue a la cárcel tras ser condenado a 6 años por abuso sexual con acceso carnal y coacción. Los episodios se produjeron en Ticino el año pasado. La damnificada resultó ser una adolescente de 17 años que no es de su círculo.
El martes 15, Germán Ezequiel Delacecca (paciente del Hospital Vidal Abal de Oliva, de aproximadamente 35 años) fue condenado a 3 años de prisión de ejecución condicional (el único caso) por portación ilegal de arma de fuego de uso civil, y abuso sexual simple agravado por la condición de guardador y la convivencia. Como se conoció en la ocasión, los hechos se registraron en la ciudad y en Colazo. La persona afectada tenía 9 años en el momento en que se desencadenaron los acontecimientos.
Ese día, también hubo otra condena que, sin contar las perpetuas, fue la mayor que se dispuso por los delitos cometidos. Pedro Marcelo Ruiz (52) recibió 14 años de prisión por abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal y promoción a la corrupción de menores, en todos los casos por episodios reiterados y agravados por la calidad de guardador y por la situación de convivencia preexistente. Los hechos ocurrieron en Los Zorros a lo largo de muchísimos años. Las víctimas fueron dos.
Por otro lado, Aldo Elio Giménez (71) es la persona de mayor edad a la que le impusieron una condena por ilícitos de índole sexual. Recibió 4 años de prisión domiciliaria (por su edad) por abuso sexual simple agravado por la condición de guardador. Los hechos datan de mediados del año pasado y las víctimas son dos. Tenía entre 2 y 7 años durante los sucesos.
El martes 22, Juan Esteban Ibarrola (37) recibió 6 años por abuso sexual agravado por su condición de guardador y reiterado y abuso sexual simple. Los episodios ocurrieron en 2018, en Ausonia. Las víctimas fueron tres: dos de 8 años y una de 14.
Por último, el lunes 28, José Alberto Le Roux (32) fue condenado a 8 años por abuso sexual con acceso carnal agravado y desobediencia a la autoridad. Los hechos: como en los dos casos anteriores, a mitad del año pasado. La víctima: una menor de su entorno de confianza.
El tercer trimestre queda así: hubo 15 juicios e igual cantidad de penados (una perpetua: Heredia).
***
Del detalle de la totalidad de los casos surgen algunos datos. Por ejemplo, que los hechos ocurren en cualquier parte: en la ciudad y en la región. Que las víctimas padecen los hechos, en muchas oportunidades, a lo largo del tiempo. Surge también que la mayoría de las víctimas son niños, niñas y adolescentes: que la infancia es el momento y el lugar que eligen los atacantes. Pero, sobre todo, parecería que nadie está a salvo.
Adriana Madrid es psicóloga y coordina el equipo técnico del Poder Judicial, que también está conformado por trabajadoras sociales y psiquiatras, entre otras profesionales. Adriana Madrid se refirió a lo que ocurre en Cámara Gesell y puso el fico en algo que se repite.
“Uno cierra con llave de noche y se cuida del agresor proveniente del exterior”, dijo. Y agregó: “El mayor porcentaje de agresores sexuales está dentro del grupo familiar. Y en el más cercano, el de convivencia. Entonces es muy complejo y hasta contradictorio que la persona que debe amparar, proteger y cuidar del menor sea justamente la que hace esto”, sostuvo.
Adriana Madrid, diciendo eso, dijo que hay que tener cuidado. Porque la agresión está cerca. Demasiado.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal
Comentá esta nota
Se trata de pensar en la denuncia y lo que conlleva. De pensar que hay un proceso penal que consiste en entrevistas minuciosas—en la mayoría de los casos— con niños, niñas y adolescentes, que son elaboradas —con la cautela necesaria— por las profesionales del equipo técnico que, a veces, escriben a partir del silencio. Se trata de analizar la prueba y examinar las imágenes de cámaras de seguridad. Se trata de preguntarse por qué aunque en ocasiones no haya respuestas.
Se trata también de la labor de los abogados y asesores a los que les toca defender lo indefendible. Se trata del Estado y del estado de las cosas. Se trata del Ministerio Público Fiscal y de jueces y secretarios y secretarias y de tantas cosas.
Se trata de un concepto como el de justicia, del que parece haber certezas. Se trata de una noción que está a tientas sobre una superficie difusa como lo es la realidad misma. Se trata de reescribir sobre eso. Se trata de contar los números. Se trata de narrar la voz de una cifra.
Mes por mes. Los atacantes, varones mayores de 30
En enero no se trabaja. En julio sucede lo mismo pero sólo por algunos días: es la conocida feria “chica” del palacio tribunalicio. Este año se extendió desde el miércoles 10 al viernes 19 (por lo que la actividad se reanudó el lunes 22).
Así, desde febrero a octubre inclusive se desarrollaron 32 juicios por delitos contra la integridad sexual, en los que resultaron condenadas 35 personas. Es como si a lo largo del año se dijera que hubo un mes que se dedicó, exclusivamente, a debates de esta índole.
El desglose es así: tanto en el segundo como en el tercer mes del año se realizaron 4 juicios (5 y 4 condenados respectivamente). En el segundo trimestre se llevaron adelante tres juicios en cada mes (3, 5 y 3 sentenciados por cada mes).
En julio no se registraron audiencias. Agosto fue el mes donde solamente hubo un debate de este tipo. En septiembre se llevaron a cabo 5 juicios (5) y octubre fue el mes con más personas juzgadas en el recinto. Hubo 9 resoluciones en el marco de la misma cantidad de procesos penales.
Esas personas son, excepto una, varones. De esas personas se puede decir lo siguiente. La mayoría de los acusados tiene entre 30 y 40 años: son 12. Les siguen los que tienen entre 20 y 30: son 8. Entre 50 y 60 son 4 los hombres que fueron a prisión. Tres tienen más de 60 años. Por último, dos tienen menos de 20: se trata de un joven de 19 y de uno de 17 que si bien no se le impuso una pena por ser menor de dieciocho al momento del episodio, sí se lo declaró autor responsable. Si se hace un promedio entre las edades el resultado es 37. De esas personas se podría decir, a prima facie, que no parecería importar demasiado la edad.
Los femicidios y su componente sexual
De las penas también se puede hablar. Excepto una, todas fueron de cumplimiento efectivo. Privados de la libertad: en el Establecimiento Penitenciario N°5 —situado en barrio Belgrano— o en la cárcel de Bouwer —debido a que en la de Villa María ya no hay espacio—.
De las penas se puede decir que van desde el año en prisión (unificado en dos por antecedentes) hasta perpetua, con sentencias intermedias de 4 a 14 años. Y cuando se dice perpetua es porque se habla de femicidios.
El jueves 14 de marzo, Alan Barrios (primera fotografía) recibió prisión perpetua por lesiones leves calificadas, coacción reiterada, amenazas, homicidio doblemente calificado criminis causae (matar para ocultar otro delito) y violencia de género y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa. Alan Barrios recibió la pena por el crimen de Tamara Córdoba (20). La mujer desapareció el 23 de abril de 2017. Dos días después, el cuerpo fue hallado en un descampado de Villa Nueva, en el barrio Sarmiento. Las tareas investigativas constataron que fue ahorcada y quemada. La joven había salido a un boliche de la zona junto a dos personas: una de ellas era Barrios, su hermanastro.
El martes 23 de abril, Osvaldo Alfredo Varela (55) también fue condenado a perpetua, con declaración de reincidencia, por, entre otros delitos, privación ilegítima de la libertad, robo, violación de domicilio, abuso sexual gravemente ultrajante, homicidio triplemente calificado por alevosía, violencia de género y criminis causae (todos ilícitos por el femicidio de Olga Inés Moyano). El brutal asesinato de la mujer de 46 años ocurrió el 15 de junio de 2017, en el barrio Ameghino de la ciudad.
El lunes 13 de mayo fue el turno para Mariano Ángel Gutiérrez Cingolani (32). Lo sentenciaron por abuso sexual con acceso carnal y homicidio calificado criminis causae (mató para ocultar el sometimiento sexual). La víctima, Luna Viera (5). El hecho se registró el 19 de julio de 2017 en Tío Pujio.
El lunes 26 de agosto, por último, Carlos Miguel Heredia Vivani (36) fue encontrado autor responsable de abuso sexual por aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima y homicidio calificado. Una síntesis del hecho: la noche del viernes 9 de febrero del 2018, Celeste Ayelén Caballero (14), oriunda de Oliva, salió a bailar a James Craik, donde estaba radicada con su madre. Fue vista por última vez la madrugada del 10, acompañada por un hombre. Once días después, la adolescente fue encontrada asesinada en el fondo de un aljibe abandonado, en un predio rural en las inmediaciones de la localidad de Laguna Larga.
Todos femicidios —juicios que se desarrollaron con jurados populares—. Todos episodios en los que las mujeres fueron ultimadas por ser mujeres. Todos hechos que tuvieron un componente sexual.
En detalle, el 1° trimestre judicial (febrero, marzo y abril)
Barrios, Varela, Cingolani y Heredia son sólo algunos nombres. Faltan los 31 restantes.
En lunes 11 de febrero, Enrique Ezequiel Barberis (28) fue condenado a 4 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa (contra una clienta de un boliche de la ciudad).
El miércoles 13, César Gabriel Álvarez (25) y Ramón Ceferino Álvarez (53) recibieron 10 años de reclusión: el hijo por abuso sexual continuado, gravemente ultrajante, con acceso carnal en grado de tentativa y por corrupción de menores, todo agravado por su condición de guardador, y el padre por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa y reiterado, y también por corrupción de menores. Los hechos sucedieron en Villa Nueva en 2010, 2015 y 2017. La víctima es del entorno familiar.
El martes 19, Jorge Daniel Rabazani (58) fue penado con 6 años por abuso sexual con acceso carnal y violación de domicilio reiterado. El lugar de los acontecimientos: otra vez Villa Nueva, durante 2016 y 2017. La víctima, una mujer de su círculo íntimo.
Finalmente, el miércoles 20, Sixto Darío Díaz (46) fue castigado con 10 años por abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por la condición de guardador y por la relación de convivencia, y por corrupción de menores. Los hechos se produjeron en Colazo, desde 2015 y la damnificada, nuevamente de su entorno, tenía sólo dos años.
En marzo, el panorama fue así. El jueves 7, Hugo Dante Agüero (63) fue condenado a 5 años y 4 meses por abuso sexual gravemente ultrajante y agravado por su condición de guardador. Los hechos: en Arroyo Algodón. Las víctimas: dos pequeños de su círculo familiar directo.
El martes 26, Néstor Gregorio López (48) recibió la sentencia de 12 años, con declaración de reincidencia (tenía antecedentes por robo) por abuso sexual reiterado, abuso sexual con acceso carnal reiterado y agravado por la condición de guardador de hecho y por la convivencia preexistente, y por promoción a la corrupción de menores agravada. Los episodios fueron entre 2007 y 2010. La damnificada, una menor de su entorno.
El jueves 28, Marcos Daniel Prado (48) recibió la pena de 4 años y 8 meses por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa. El hecho por el que fue juzgado data de 2017, cuando intentó atacar a una joven en cercanías de la Guardia de EPEC.
En abril, el primer veredicto contra una persona por un delito contra la integridad sexual fue el miércoles 17. Rosendo Meza (66) fue condenado a 3 años de prisión efectiva por abuso sexual simple, agravado por el vínculo y por la condición de guardador. Al momento de los sucesos, que se registraron en la ciudad y datan de entre 2017 y 2018, la víctima (de su entorno) tenía 13 años.
El lunes 29, Florencia Belmar (25) recibió la pena de un año de prisión, unificado en dos por lo que le restaba cumplir de un veredicto anterior, por exhibiciones obscenas, robo simple en grado de tentativa reiterado y robo. El ilícito de índole sexual ocurrió en la ciudad, en 2016 y tres niños fueron afectados.
El primer trimestre judicial (porque se recuerda que en enero no hay actividad) queda conformado así: hubo 11 juicios y 12 condenados (dos a prisión perpetua: Barrios y Varela).
En detalle, el 2° trimestre judicial (mayo, junio y julio)
El martes 14 fue una jornada particular. José Omar Premet (30) fue condenado a 3 años de prisión por desobediencia a la autoridad, producción y/o divulgación de imágenes pornográficas de menores de 18 años, grooming, lesiones leves calificadas, daño y amenazas. En este sentido, fue la primera pena por grooming que se realizó en los Tribunales locales. Los hechos: al otro lado del Ctalamochita. La damnificada: su expareja.
Este delito, cabe mencionar, está dentro de los que se denominan “contra la integridad sexual” y el artículo 131 del Código Penal lo describe: “Será penado con prisión de seis meses a cuatro años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.
En lo que va de este año, asimismo, son significativas las detenciones que hubo por ilícitos similares.
Posteriormente, el lunes 27 hubo tres resoluciones. Fabricio José Broiero (32), Mariano Emanuel oberti (19) y un adolescente (S. S.) de 17 fueron hallados culpables de abuso sexual agravado por la cantidad de participantes. Mientras Broiero recibió 7 años de prisión, Oberti se llevó 3 y 6 meses. Al menor, en tanto, no se le impuso sanción porque por su edad no es punible. El acontecimiento data de 2017 y se produjo a la salida de un local bailable en Pampayasta Sud, en un vehículo. Al mismo tiempo, a Broiero se lo penó por una violación cometida en 2010.
Seguidamente, el martes 4 de junio, Fabián Franco (40) fue condenado a 6 años por abuso sexual con acceso carnal y amenazas calificadas. Los hechos son de 2017, ocurrieron en Villa María y la víctima, de su entorno cercano, tenía 17 años.
El lunes 10, a Alberto Martín Reinoso (39) le dieron 6 años por coacción, privación ilegítima de la libertad, abuso sexual en grado de tentativa, amenazas reiteradas, lesiones leves calificadas, violación de domicilio, desobediencia a la autoridad y abuso sexual con acceso carnal. Los hechos: desde 2017 en la ciudad. La víctima: alguien con quien mantuvo una relación.
El viernes 26, Rafael Eduardo Bustos (42) fue sentenciado a 8 años por abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo, reiterado y continuados. Los hechos se registraron entre 2013 y 2016 en la vecina ciudad. La víctima fue una adolescente del entorno familiar. En julio, como se indicó, no se juzgó a personas por estos ilícitos.
El segundo trimestre judicial se erige con 6 juicios y 8 personas condenadas (uno a perpetua: Cingolani).
En detalle, el 3° trimestre judicial (agosto, septiembre y octubre)
En agosto, sólo una audiencia: de las más importantes. Como se lo abordó anteriormente, es la perpetua para Heredia por el femicidio de Caballero.
Septiembre comenzó el martes 10 con la condena de Walter Vicente Benítez González (30) a 10 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal calificado, corrupción de menores también calificada y amenazas. Los hechos ocurrieron en Oliva entre 2015 y 2018, y la damnificada fue una pequeña de 12 años.
Una semana después, el martes 17, Franco Daniel del Valle Martínez (38) se llevó 4 años por abuso sexual simple agravado por la convivencia preexistente y continuado, y abuso sexual simple agravado por el vínculo. Los hechos: en Pozo del Molle, en 2015. Las víctimas: dos nenas del entorno, que tenían durante aquel momento 10 y 11 años.
El tercer juicio fue el jueves 19 y a Nelson Javier Rodríguez (23) lo castigaron con 10 años por abuso sexual con acceso carnal calificado por la convivencia y corrupción de menores. Los sucesos fueron en la ciudad entre 2017 y 2018. La damnificada tenía 8 años en ese momento y es del entorno.
Esa misma jornada, en otra audiencia, Sergio Godoy (37) recibió 7 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal. Los hechos datan de entre 2017 y 2018, y los llevó adelante en Carrilobo. La víctima tenía 13 años.
Por último, el martes 24, Jonatan David Fumilla fue condenado a 6 años por abuso sexual con acceso carnal reiterado (2014) y robo simple. La víctima, en este caso, tenía entre 10 y 11 años.
Octubre, ya se lo dijo, fue el mes con más debates por delitos contra la integridad sexual. El primer día de ese mes, a Juan Manuel Tissera (43) le impusieron 3 años de prisión efectiva por abuso sexual simple agravado por la condición de guardador, lesiones leves y coacción. Los hechos: en Villa María entre 2015 y 2016. La víctima: una niña de 8.
El jueves 3, Armando Martín Salguero (26) recibió la pena de 6 años por un abuso sexual gravemente ultrajante cometido, a principios de este año en la ciudad, contra una nena de 10 años de su círculo cercano.
Al día siguiente, Pablo Gastón Margara (30) fue sentenciado a 11 años por abuso sexual con acceso carnal reiterado y agravado por la condición de guardador, corrupción de menores, coacción y robo agravado por la participación de un menor. Los primeros ilícitos sucedieron entre 2017 y 2018, en Villa Nueva. La víctima, esta vez, fue un niño de 7 años, otra vez de su entorno familiar.
El miércoles 9, Facundo Leonel Castro (20) fue a la cárcel tras ser condenado a 6 años por abuso sexual con acceso carnal y coacción. Los episodios se produjeron en Ticino el año pasado. La damnificada resultó ser una adolescente de 17 años que no es de su círculo.
El martes 15, Germán Ezequiel Delacecca (paciente del Hospital Vidal Abal de Oliva, de aproximadamente 35 años) fue condenado a 3 años de prisión de ejecución condicional (el único caso) por portación ilegal de arma de fuego de uso civil, y abuso sexual simple agravado por la condición de guardador y la convivencia. Como se conoció en la ocasión, los hechos se registraron en la ciudad y en Colazo. La persona afectada tenía 9 años en el momento en que se desencadenaron los acontecimientos.
Ese día, también hubo otra condena que, sin contar las perpetuas, fue la mayor que se dispuso por los delitos cometidos. Pedro Marcelo Ruiz (52) recibió 14 años de prisión por abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal y promoción a la corrupción de menores, en todos los casos por episodios reiterados y agravados por la calidad de guardador y por la situación de convivencia preexistente. Los hechos ocurrieron en Los Zorros a lo largo de muchísimos años. Las víctimas fueron dos.
Por otro lado, Aldo Elio Giménez (71) es la persona de mayor edad a la que le impusieron una condena por ilícitos de índole sexual. Recibió 4 años de prisión domiciliaria (por su edad) por abuso sexual simple agravado por la condición de guardador. Los hechos datan de mediados del año pasado y las víctimas son dos. Tenía entre 2 y 7 años durante los sucesos.
El martes 22, Juan Esteban Ibarrola (37) recibió 6 años por abuso sexual agravado por su condición de guardador y reiterado y abuso sexual simple. Los episodios ocurrieron en 2018, en Ausonia. Las víctimas fueron tres: dos de 8 años y una de 14.
Por último, el lunes 28, José Alberto Le Roux (32) fue condenado a 8 años por abuso sexual con acceso carnal agravado y desobediencia a la autoridad. Los hechos: como en los dos casos anteriores, a mitad del año pasado. La víctima: una menor de su entorno de confianza.
El tercer trimestre queda así: hubo 15 juicios e igual cantidad de penados (una perpetua: Heredia).
***
Del detalle de la totalidad de los casos surgen algunos datos. Por ejemplo, que los hechos ocurren en cualquier parte: en la ciudad y en la región. Que las víctimas padecen los hechos, en muchas oportunidades, a lo largo del tiempo. Surge también que la mayoría de las víctimas son niños, niñas y adolescentes: que la infancia es el momento y el lugar que eligen los atacantes. Pero, sobre todo, parecería que nadie está a salvo.
Adriana Madrid es psicóloga y coordina el equipo técnico del Poder Judicial, que también está conformado por trabajadoras sociales y psiquiatras, entre otras profesionales. Adriana Madrid se refirió a lo que ocurre en Cámara Gesell y puso el fico en algo que se repite.
“Uno cierra con llave de noche y se cuida del agresor proveniente del exterior”, dijo. Y agregó: “El mayor porcentaje de agresores sexuales está dentro del grupo familiar. Y en el más cercano, el de convivencia. Entonces es muy complejo y hasta contradictorio que la persona que debe amparar, proteger y cuidar del menor sea justamente la que hace esto”, sostuvo.
Adriana Madrid, diciendo eso, dijo que hay que tener cuidado. Porque la agresión está cerca. Demasiado.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal

