La violencia fue el denominador común que emparentó dos juicios que se realizaron ayer en la Cámara del Crimen, y que concluyeron, por un lado, con una condena en suspenso, y por otro, con una pena de prisión efectiva.

La jornada empezó con la audiencia de trámite abreviado que tuvo que enfrentar José Lucas Sosa (34), un villamariense que fue condenado por accionar violentamente contra sus exparejas, motivo por el cual se le impuso una pena de tres años de prisión de ejecución condicional y se dispuso su inmediata libertad.

Una larga lista de delitos rodeó a Sosa, que terminó reconociendo tanto los hechos cometidos contra una de sus exparejas el 2 de febrero del 2020, como los episodios que tuvo que sufrir otra mujer con quien formalizó un vínculo, ocurridos el 5 de junio del año pasado.

En efecto, el imputado se declaró culpable de dos hechos de coacción, otros cuatro de lesiones leves calificadas, dos de amenazas y uno de violación de domicilio y desobediencia a la autoridad, respectivamente.

Encerró a su expareja

La pena más grave de este jueves recayó sobre Hernán Morales (34), un mecánico originario de Santiago del Estero con domicilio en esta ciudad, quien fue juzgado por otra serie de delitos violentos contra terceros, entre los que había hechos de encubrimiento, amenazas, lesiones leves calificadas reiteradas, desobediencia a la autoridad y violación de domicilio.

También enfrentó cargos por un episodio de privación ilegítima de la libertad en perjuicio de su expareja.

Por los citados hechos, la Justicia le otorgó a Sosa la pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.

Según se conoció, además de su expareja, también fueron víctimas de violencia su madre, la pareja de su padrastro y un vecino.

Resta aclarar que ambas audiencias fueron presididas por la vocal de Cámara Eve Flores.