En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Darío Nicolás Rosales (37) fue condenado a seis meses de prisión efectiva por ser encontrado responsable de los delitos de amenazas reiteradas, lesiones leves calificadas y desobediencia a la autoridad.
Uno de los hechos por los que llegó al banquillo de la sala se registró el 26 de diciembre del año pasado. En la esquina de bulevar Vélez Sarsfield y Avenida Sabattini, en el límite del centro oeste de la ciudad y el barrio Roque Sáenz Peña se encuentra ubicado un quiosco. Eran aproximadamente las cinco de la tarde. En esas circunstancias, el hombre discutió con su expareja y con las demás personas que estaban en el lugar. Además, Rosales la amenazó.
El día después ocurrió el otro episodio. Fue alrededor de la una de la mañana, en una vivienda situada en bulevar Vélez Sarsfield. Allí, el imputado y la mujer discutieron otra vez. Ella se retiró de la casa y él la siguió. Discutió. Mientras caminaban por Alem, a la alta del Molino Fénix, el acusado la amedrentó y la escupió en la cara.
Esa misma jornada, a las cinco de la mañana, en el domicilio mencionado anteriormente, la escena se repitió. En esta oportunidad, el hombre le vertió aceite y una jarra de agua encima a la damnificada. Y, posteriormente, le dio un golpe de puño en la nariz y el rostro. A la víctima le asignaron siete días de curación e inhabilitación para el trabajo.
El 18 de febrero del corriente sucedió otro hecho. La mujer apagó el botón antipánico que le había sido entregado por el Juzgado de Niñez, Juventud y Violencia Familiar de Villa María, y fue hasta el hogar en bulevar Vélez Sarsfield para retomar la convivencia con Rosales. De esta manera, ambos desobedecieron una orden de restricción que se les había impuesto.
El 29 de julio, también de este año, volvieron a desobedecer la medida judicial. La mujer estaba comprando en un quiosco y Rosales llegó y la invitó a tomar algo a su domicilio.
Una vez que se finalizó con la lectura del requerimiento, el imputado fue interrogado por la jueza Edith Lezama de Pereyra. En ese marco, además de dar sus datos personales, confesó. Es por ello que el juicio fue abreviado.
Seguidamente, alegaron las partes. El primero en hacerlo fue el fiscal Francisco Márquez. Luego, tuvo el turno la asesora letrada Silvina Muñoz. De este modo, tras un cuarto intermedio, la magistrada dictó el veredicto precisado.
Comentá esta nota
El día después ocurrió el otro episodio. Fue alrededor de la una de la mañana, en una vivienda situada en bulevar Vélez Sarsfield. Allí, el imputado y la mujer discutieron otra vez. Ella se retiró de la casa y él la siguió. Discutió. Mientras caminaban por Alem, a la alta del Molino Fénix, el acusado la amedrentó y la escupió en la cara.
Esa misma jornada, a las cinco de la mañana, en el domicilio mencionado anteriormente, la escena se repitió. En esta oportunidad, el hombre le vertió aceite y una jarra de agua encima a la damnificada. Y, posteriormente, le dio un golpe de puño en la nariz y el rostro. A la víctima le asignaron siete días de curación e inhabilitación para el trabajo.
El 18 de febrero del corriente sucedió otro hecho. La mujer apagó el botón antipánico que le había sido entregado por el Juzgado de Niñez, Juventud y Violencia Familiar de Villa María, y fue hasta el hogar en bulevar Vélez Sarsfield para retomar la convivencia con Rosales. De esta manera, ambos desobedecieron una orden de restricción que se les había impuesto.
El 29 de julio, también de este año, volvieron a desobedecer la medida judicial. La mujer estaba comprando en un quiosco y Rosales llegó y la invitó a tomar algo a su domicilio.
Una vez que se finalizó con la lectura del requerimiento, el imputado fue interrogado por la jueza Edith Lezama de Pereyra. En ese marco, además de dar sus datos personales, confesó. Es por ello que el juicio fue abreviado.
Seguidamente, alegaron las partes. El primero en hacerlo fue el fiscal Francisco Márquez. Luego, tuvo el turno la asesora letrada Silvina Muñoz. De este modo, tras un cuarto intermedio, la magistrada dictó el veredicto precisado.

