Durante la siesta de este jueves, finalmente se conoció la condena para Oscar Osvaldo Uran (60). En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, el hombre recibió la pena de 4 años de prisión de cumplimiento efectivo por ser encontrado autor responsable del delito de abuso sexual reiterado agravado (cabe aclarar que no es con acceso carnal).
La de ayer fue la tercera audiencia. En el marco de este debate, como se informó, hubo testigos. Estaban previsto dos. Sin embargo, de acuerdo con los datos recolectados por este matutino, se sumaron dos más.
Al finalizar con ellos, y por ende con la etapa de recepción de la prueba, llegó el momento de que las partes presenten los fundamentos.
El primero en hacerlo fue el representante del Ministerio Público Fiscal, Francisco Márquez. El funcionario del órgano acusatorio solicitó la pena de 10 años de prisión. Luego fue el momento de la asesora letrada, Silvina Muñoz. Ella, en contrapartida, pidió la absolución para su defendido.
De esta manera, tras un cuarto intermedio, el magistrado Félix Martínez evaluó la situación y dictó el veredicto mencionado al inicio.
También hay que recordar que todas las audiencias se desarrollaron a puertas cerradas por tratarse de ilícitos de instancia privada y, por ende, para proteger la identidad de las víctimas.
Un repaso de las otras audiencias
El martes inició el juicio. Esa jornada, el secretario Walter Rodríguez leyó la pieza acusatoria. En este sentido, este diario pudo conocer sólo algunos detalles sobre los episodios: ocurrieron en Villa María el año pasado —en principio en el barrio Las Playas— y la víctima es del entorno familiar.
Posteriormente, y como se procede, el juez le tomó los datos personales. En esa instancia, al mismo tiempo, debe declarar o abstenerse de hacerlo. El imputado optó por lo segundo —sin que ello sea una presunción de culpabilidad—. Así, se comenzó con los testimonios. Ese día se presentaron tres personas en el recinto.
El miércoles se siguió con los testimonios. Como el día anterior, fueron tres, lo que contabiliza un total de 10 testimonios a lo largo del juicio. Pero, a ello, se le agregó otro aspecto: se realizó una Cámara Gesell con la damnificada.
Este espacio funciona desde alrededor de 2005 en los Tribunales locales y es coordinado por la psicóloga Adriana Madrid. El lugar se utiliza para los casos de abuso sexual y de violencia en los que los menores fueron víctimas o testigos directos de determinado hecho.
Comentá esta nota
Al finalizar con ellos, y por ende con la etapa de recepción de la prueba, llegó el momento de que las partes presenten los fundamentos.
El primero en hacerlo fue el representante del Ministerio Público Fiscal, Francisco Márquez. El funcionario del órgano acusatorio solicitó la pena de 10 años de prisión. Luego fue el momento de la asesora letrada, Silvina Muñoz. Ella, en contrapartida, pidió la absolución para su defendido.
De esta manera, tras un cuarto intermedio, el magistrado Félix Martínez evaluó la situación y dictó el veredicto mencionado al inicio.
También hay que recordar que todas las audiencias se desarrollaron a puertas cerradas por tratarse de ilícitos de instancia privada y, por ende, para proteger la identidad de las víctimas.
Un repaso de las otras audiencias
El martes inició el juicio. Esa jornada, el secretario Walter Rodríguez leyó la pieza acusatoria. En este sentido, este diario pudo conocer sólo algunos detalles sobre los episodios: ocurrieron en Villa María el año pasado —en principio en el barrio Las Playas— y la víctima es del entorno familiar.
Posteriormente, y como se procede, el juez le tomó los datos personales. En esa instancia, al mismo tiempo, debe declarar o abstenerse de hacerlo. El imputado optó por lo segundo —sin que ello sea una presunción de culpabilidad—. Así, se comenzó con los testimonios. Ese día se presentaron tres personas en el recinto.
El miércoles se siguió con los testimonios. Como el día anterior, fueron tres, lo que contabiliza un total de 10 testimonios a lo largo del juicio. Pero, a ello, se le agregó otro aspecto: se realizó una Cámara Gesell con la damnificada.
Este espacio funciona desde alrededor de 2005 en los Tribunales locales y es coordinado por la psicóloga Adriana Madrid. El lugar se utiliza para los casos de abuso sexual y de violencia en los que los menores fueron víctimas o testigos directos de determinado hecho.

