Aquella tarde del 22 de junio de 1986, el equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo derrotó 2-1 a Inglaterra en el estadio Azteca gracias a los dos goles inolvidables de Maradona: la "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo". Sin embargo, detrás de esa victoria existió una historia poco conocida que comenzó horas antes del partido.
Una decisión de último momento
La Selección debía utilizar una camiseta alternativa azul para diferenciarse del uniforme blanco de Inglaterra. El inconveniente era que el modelo suplente confeccionado por Le Coq Sportif era de algodón y resultaba mucho más pesado que la camiseta titular, una situación que preocupaba al cuerpo técnico por las altas temperaturas de México.
La preocupación surgió tras el encuentro frente a Uruguay, por los octavos de final, cuando los futbolistas sintieron el peso de la indumentaria, agravado por el calor, la humedad y la lluvia. Bilardo entendió que repetir esa experiencia podía representar una desventaja en un partido de semejante exigencia.
Ante la falta de tiempo para fabricar un nuevo modelo, el delegado de la AFA, Rubén Moschella, recorrió distintos comercios de Ciudad de México hasta encontrar unas camisetas azules confeccionadas con una tela más liviana.
La elección de Maradona
La historia cuenta que Bilardo todavía dudaba sobre utilizar esas remeras, hasta que intervino Maradona. El capitán observó uno de los modelos y lanzó una frase que con el tiempo se volvió legendaria: "Con esta le ganamos a los ingleses".
Desde ese momento comenzó un trabajo contrarreloj. Se adquirieron 38 camisetas, a las que se les cosieron manualmente los escudos de la AFA y se les colocaron números plateados de fútbol americano, ya que eran los únicos disponibles en cantidad suficiente.
El resultado fue una camiseta artesanal, distinta a cualquier diseño oficial, que terminó convirtiéndose en una de las más emblemáticas de la historia del deporte.
Un símbolo eterno
Con esa casaca, Maradona marcó primero el gol conocido como la "Mano de Dios" y, apenas cuatro minutos más tarde, protagonizó el "Gol del Siglo", una corrida desde mitad de cancha que terminó con la definición ante Peter Shilton y quedó inmortalizada como una de las mejores conquistas de todos los tiempos.
Al finalizar el partido, el capitán argentino intercambió su camiseta con el inglés Steve Hodge, quien años después la cedió al Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra. Posteriormente, la histórica prenda fue subastada y alcanzó un valor millonario.
A casi cuatro décadas de aquella tarde inolvidable, la camiseta azul de México '86 sigue representando mucho más que una indumentaria deportiva: es un símbolo de una de las victorias más recordadas de la Selección argentina, que vuelve a ocupar un lugar central cada vez que el destino cruza nuevamente a argentinos e ingleses en una Copa del Mundo.