Lo que parecía para el agro un cisne negro en el horizonte, de pronto amenaza con convertirse en una bandada. El inicio de la guerra en Medio Oriente, que vive hoy horas cruciales a partir del ultimátum lanzado por Donald Trump al régimen iraní y la respuesta que surgió del ex imperio persa, desajustó variables económicas sensibles en el mundo, algunas de las cuales impactaron de lleno en los productores argentinos. La primera y más evidente fue la suba del gasoil justo en el momento del período de mayor consumo del campo por la cosecha gruesa que está tímidamente dando sus primeros pasos. Todavía queda un largo viaje hasta junio o julio. En el medio hay que cargar combustible en tractores, cosechadoras, camionetas y camiones que son protagonistas de este segundo trimestre del año en toda la zona productiva del país. Pero no fue lo único, ya pensando en el ciclo posterior, que comienza ni bien se termina la trilla en los lotes, el fuerte incremento en el valor de los fertilizantes es un nuevo dolor de cabeza para el sector, especialmente pensando en la próxima campaña triguera, luego de un año récord como el anterior.
Ahora al campo se le suma la incertidumbre del transporte, en pleno inicio de la cosecha
Los camioneros siguen en asamblea en las rutas y hoy se sumarán en Monte Maíz y Wenceslao Escalante, mientras el conflicto por las tarifas se contagia en provincia de Buenos Aires y gana escala nacional. Mientras, los productores siguen demorados por el clima y ahora suman el inesperado problema logístico


