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Córdoba: 8 años de cárcel a un hombre por violar a su expareja mientras dormía

Por causas económicas, acusado y víctima convivían sin ser pareja. Los abusos fueron por un año y medio y derivaron en dos hijos

La Cámara en lo Criminal y Correccional de Tercera Nominación de la ciudad de Córdoba condenó al acusado F. R. R. C. a ocho años y dos meses de prisión por abuso sexual con acceso carnal, agravado por el grave daño en la salud mental de la víctima. El camarista Gustavo Ispani, consideró que el imputado mantuvo relaciones con su expareja sin consentimiento reiteradas veces.

Por cuestiones económicas, ambos convivían con sus hijos en la misma casa, aunque la relación de pareja ya había terminado. El fallo reseña que, antes de la denuncia, la pareja había convivido durante muchos años y tenían varios hijos.

El imputado quería que su mujer se dedicara exclusivamente a los quehaceres de la casa y a cuidar a los niños. Con el tiempo, comenzaron los conflictos porque él gastaba la plata en salidas y no aportaba para los gastos familiares.

En consecuencia, ella comenzó a trabajar en una pizzería, en contra de la voluntad del acusado.

Tiempo después, la mujer decidió terminar la relación con su pareja y comenzó a salir con el propietario del local donde trabajaba; aunque, por razones económicas, seguía viviendo con el imputado y sus hijos.

Los abusos se produjeron en este contexto. El imputado aprovechaba para mantener relaciones sexuales con ella por la noche, cuando estaba profundamente dormida, luego de largas jornadas de trabajo. En algunas ocasiones, la mujer notaba sus intenciones y lo echaba; pero, a veces, advertía el abuso una vez consumado.

Más de un año de abusos

Los hechos ocurrieron en fechas y horas que no han podido precisarse con exactitud, pero ubicables en el período que va desde el mes de enero del año 2018 hasta por lo menos el mes de septiembre de 2019, en un número indeterminado de oportunidades.

En los fundamentos de la condena, el vocal Ispani puntualizó que “las relaciones sexuales entre ambos estaban viciadas por un contexto de violencia no sólo física, sino también psicológica y económica”.

Además, descartó la defensa esgrimida por el acusado, quien alegó en el juicio que la mujer consentía las relaciones sexuales.

Ataques sexuales e hijos

El camarista resaltó que la damnificada no brindaba su consentimiento para tener relaciones sexuales con el acusado, aunque ocasionalmente durmieran en la misma pieza junto a sus hijos, porque no tenían posibilidades económicas de residir en casas separadas.

“De los elementos probatorios ya analizados se desprende la falta de consentimiento de L. para los actos sexuales descriptos en el momento en que se desarrollaron los hechos”, concluyó el magistrado.

A la hora de establecer la pena, el magistrado valoró en contra del acusado que haya vulnerado con sus actos el propio ámbito familiar y los vínculos con sus hijos. “Además, como fruto de estos abusos, nacieron dos hijos de L. que claramente no quería y con ello todo el daño físico, emocional y de libertad que le trajo”, apuntó Ispani.

Asimismo, consideró que los hechos ocurrieron por la noche y que el imputado se aprovechó de la indefensión de la víctima, quien se encontraba dormida luego de una ardua jornada laboral, lo que limitó su posibilidad de defenderse.

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