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Viajó por el mundo preparando animales para competir en concursos

Por su actividad, Carlos Paliano estuvo en 24 países acondicionando bovinos y conociendo otras realidades productivas y culturales. “Se trata de un trabajo para apasionados”, afirmó el especialista

Sin dudas, Carlos Paliano ejerce una profesión peculiar. Se dedica a preparar bovinos que participan en concursos. Así, por su conocimiento de esa actividad, viajó por muchos países de distintos continentes, adquiriendo una visión global sobre los sistemas de producción en diferentes contextos. Actualmente trabaja como asesor para una empresa multinacional de genética, pero continúa acicalando a los que denomina “animales de alta competencia”. 

Los comienzos

“Desde chico siempre me gustó esto y empecé de muy joven participando en las ferias, pelando a los animales de la familia. Después de a poco dejó de ser una actividad recreativa. Nosotros teníamos un tambo pequeño cerca de provincia de Buenos Aires y como la familia crecía había que salir a buscar dinero afuera porque con el tambo no alcanzaba. Eso me llevó a hacer el trabajo en forma más profesional. Y una de las primeras exposiciones en la que participé fue la de Villa María, preparando animales para Roberto Issolio de Oliva (Cabaña Del Valle). De eso hace casi 30 años”.

El despegue

“Yo tengo mucho que agradecerle a mis máquinas de pelar, que me han conectado con el mundo. Siempre desarrollé la actividad con mucha seriedad y profesionalismo; eso empezaron a verlo algunos criadores en Palermo. Empecé a trabajar con un uruguayo, fui a su país, y a partir de ahí -con unos siete años en esta tarea- me llamaron de Brasil; luego de Paraguay y así  comencé a andar. Hace unos 15 años atrás, estando con un equipo en Brasil, un canadiense me invitó a trabajar en su circuito. Formé parte de su equipo y eso me lanzó en todo el mundo”, sostuvo Paliano.

A medida que se fue vinculando se acrecentó el trabajo y los kilómetros recorridos. Según relató, estuvo en 24 países como preparador de ganado de competencia o asesor técnico. 

“Esta actividad me llevó a participar de un equipo en Canadá, para un criador que tiene una compañía que monta proyectos y su principal mercado es África. Tuve un contrato de 3 años y llegué a ser director en un tambo de Angola, donde ordeñábamos 1000 vacas”, indicó.

Aunque su lugar en el mundo es una chacra en Trenque Lauquen,  provincia de Buenos Aires, en donde reside con su familia, permanece viajando por el mundo. 

“Hoy estoy como director técnico en un centro de inseminación americano. Mi trabajo es apoyar a los representantes de los diferentes países. Tenemos representación en 36 países y yo me ocupo de 14. Atiendo Centro, Sud América y Medio Oriente. Este año me toca ir a Egipto”.

El mundo

Trabajar en sistemas lecheros que se desarrollan en distintos lugares, climas y condiciones agronómicas le permitió a Paliano adquirir una visión global sobre la actividad, a la vez de valorar las posibilidades productivas del país.  

“Les variables en nuestro país son impresionantes y aparecen cuando uno compara con lo que ocurre en otras latitudes. Por ejemplo, en Ecuador ordeñan bajo sistema pastoril a 2700 metros de altura. Estuve en tambos en Arequipa, Perú, que están en el medio del desierto y tienen que comprar todo el alimento. Ahí tenemos un cliente que logra 47 litros de media, en tres ordeños, usando la hormona Lactotropina”. 

Continúa con el relato: “En Medio Oriente, en un establecimiento que también está en el desierto, tienen que picar los maíces a 300 kilómetros porque no cuentan con agua. En febrero estuve en Jalisco, México, y un productor que es cliente de la firma me decía que están teniendo problemas porque a 300 metros de profundidad no encuentran caudal de agua para los riegos. Cuando llegamos acá todo eso nos permite contar con una visión amplia en muchos aspectos, no solo de manejo. Se puede apreciar la riqueza que tenemos en el país”. 

El entrevistado siguió con la descripción de diferentes realidades y entornos en los que se desempeñó.

“Estuve 50 días en África, en un ambiente que parece que le hubieran pasado glifosato por la gran sequía que tiene; llueven solamente 300 milímetros anuales y están concentrados en dos meses. Por eso hay que valorar muchísimo lo que tenemos, con tanto verde y riqueza. Vivimos maldiciendo distintas situaciones que se viven en el país, por ahí con razón, pero es bueno apreciar lo que tenemos. Cuando estamos en nuestro micro clima tal vez no nos demos cuenta”. 

En ese sentido, contó que a fines del año pasado por intermedio la empresa que llegó un grupo de productores mejicanos, que estuvieron por la ciudad y quedaron sorprendidos por lo que encontraron.

“Ellos tienen el chip de Estados Unidos en la cabeza y nuestro representante nos pidió que les mostremos algo diferente. Se fueron impresionados por todo lo que vieron, desde el sabor de la comida, la carne y los vinos. Hay que pensar que allá muchos productos lácteos ya no se elaboran con leche. Además les mostramos lo que hacen en la Escuela de Lechería e incluso generamos intercambios entre empresas de acá y Rafaela para que accedan a nuestras tecnologías. Eso es lo que da la visión de poder estar permanentemente en diferentes situaciones, países y culturas”.

La preparación

Además de los diferentes países en los que trabajó y la visión de otras realidades, también Paliano se refirió específicamente a su actividad, la preparación de animal para concursos.

“Competir implica mantener a los animales en condición de exposición durante todo el año. Ahora en Argentina, por los costos, son muy reducidas las exposiciones y los animales se empiezan a preparar tres meses antes. Pero, por ejemplo, trabajé en una cabaña en Suiza en donde cada animal tiene su box. A las vacas se les programa los servicios y a partir del parto se empiezan a preparar. A las terneras prácticamente desde que nacen”. 

Agregó que los animales definidos para esas tareas “tienen un manejo muy específico de alimentación y de todo el resto también; se los bañan dos o tres veces por semana y en países donde hace frío hasta con agua caliente, en bañaderos cerrados. Se trata de un trabajo para gente muy apasionada”, cerró.



Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María

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