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Los hijos de Nora Dalmasso defienden a su padre y critican a la Justicia

Valentina y Facundo Macarrón escribieron en exclusiva una carta para Puntal, en la que se dirigen a la sociedad riocuartense. Destacan la inocencia de Marcelo y realizan duros cuestionamientos a la investigación del caso

Hoy se cumplen 13 años del asesinato de Nora Dalmasso en su casa de Villa Golf Club.

Uno de los acontecimientos policiales más resonantes de la historia de Río Cuarto, el cual desató un proceso judicial plagado de marchas y contramarchas que hoy tiene al viudo Marcelo Macarrón pronto a sentarse en el banquillo de los acusados luego de que la causa fuera elevada a juicio.

Se trata de una causa de gran trascendencia nacional, en la que la orientación cambió con el correr de los años y según se fueron sucediendo los diferentes fiscales que intervinieron.

Hoy, en una fecha muy especial, los hijos de Nora, Facundo y Valentina Macarrón, escribieron una carta en exclusiva para Puntal, en la que dejaron en claro cuál es la postura de ambos en torno a su padre y realizaron duras críticas a la Justicia provincial por el manejo de la investigación.

La carta de Valentina y Facundo 

“Querida sociedad riocuartense:

Trece años después del momento más difícil de nuestras vidas nos toca una vez más levantar la cabeza y hacerle frente a una injusticia, de esas que parecen nunca acabar.

Justicia para nosotros no es señalar a alguien con el dedo sin prueba alguna, como ha venido sucediendo durante todos estos años. Justicia es obrar y juzgar respetando la verdad. Lo que nunca hicieron quienes estuvieron a cargo de la investigación por el crimen de nuestra mamá fue buscar la verdad. Prefirieron ocultar los miles de errores investigativos e ir por el camino más fácil: apuntar a la familia, los más vulnerables, amedrentarnos, y callarnos. 

De más está decir que creemos en la inocencia de nuestro padre. No solo es una excelente persona, sino que obra cada día para levantar a su familia y como médico se compromete a mejorar la calidad de vida de sus pacientes con profesionalismo y humanidad, que lejos está de tener el perfil que gratuitamente le quieren dar. Él amaba a nuestra mamá y nos ama a nosotros como hijos, dándolo todo para que podamos estar mejor y podamos sobrellevar esta situación. 

La decisión de elevar la causa a juicio no hace más que darnos la razón de lo que hemos vivido durante estos tortuosos años: una persecución judicial contra los más vulnerables como camino corto para tapar los desastres que hicieron con la investigación desde el primer día, escondiendo siempre o no queriendo saber lo que realmente pasó con nuestra mamá. 

Nunca tuvimos el apoyo de la justicia pero jamás pensamos que esta decisión se iba tomar, sin ninguna prueba, con una acusación ridícula y hasta bizarra. Lo increíble es que aun cuando en su momento confiamos en ellos, dado que son las instituciones a través de las cuales cualquier persona canaliza un pedido de justicia, nunca nos escucharon ni quisieron escucharnos. Sus intereses personales y egoístas siempre estuvieron por encima de querer saber la verdad.

Ojalá algún día los responsables puedan ser conscientes del daño que nos han provocado como familia, porque no fue solo la pérdida de nuestra madre sino la invasión de nuestra privacidad, permitiendo que se nos juzgue sin prueba alguna y descargando sobre nosotros impunemente las mayores brutalidades de quienes tienen a su cargo la justicia. Nunca nadie, hasta ahora, nos pidió disculpas por lo que nos hicieron y por lo que nos siguen haciendo. 

Ojalá algún día estos mismos responsables también sean conscientes del daño que provocaron a toda la sociedad riocuartense. El asesino no solo se llevó a una persona enormemente querida, nuestra mamá, una hija, una hermana, una tía y una excelente amiga; el asesino sigue libre todos los días sin siquiera ser sospechado por lo que hizo, algo que nosotros tuvimos que padecer todos estos años. 

Les pedimos por una vez solidaridad y humanidad, a ustedes como riocuartenses y a los medios locales con el rigor periodístico que se exige para estas situaciones. Les pedimos que logren tener empatía y sentirse en el corazón de nosotros antes de juzgarnos. Perdimos una madre cuando tan solo teníamos 15 y 18 años, ahora estamos perdiendo un padre, ninguno de ellos hizo nada para merecer esto ni nosotros consideramos que existen razones para haber soportado durante todos estos años como hijos de la víctima la duda, la mirada curiosa, la indiferencia, en lugar del abrazo y del acompañamiento que tanto necesitamos. 

Ojalá que todos nos podamos unir para que esto realmente pueda ser la justicia que merecemos, justicia en la verdad, no en la impunidad”.

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