La práctica fue diseñada por los managers Soledad Villalba y Guillermo Westdorp como una prueba previa al Centinelas Béisbol Fest 2026. Con los padres presentes como espectadores, el encuentro permitió recrear las condiciones de un partido con público y trabajar sobre el comportamiento que se espera de todos durante la jornada deportiva.
El objetivo es que el festival no sea solamente una competencia, sino también un espacio de encuentro en el que el acompañamiento de las familias, el respeto por los rivales y la conducta dentro y fuera del campo tengan un papel central.
El ejemplo que encontraron en Córdoba
La iniciativa tiene como antecedente la visita que los Centinelas realizaron el 22 de agosto al Club Dolphins de Córdoba, donde compartieron una jornada con otros cinco equipos. Según el relato de la delegación, durante las actividades, que se extendieron desde las 10:30 hasta las 19, no se escucharon insultos ni malas palabras y tampoco se registraron peleas.
También destacaron la actitud del público, que acompañó a los jugadores sin gritarles ni insultar a los árbitros. Para el equipo de Chazón, esa experiencia fue una referencia sobre cómo se puede vivir el deporte con intensidad y, al mismo tiempo, mantener el respeto.
Reconocer la conducta también es parte del juego
La entrega de diplomas durante el entrenamiento interno reforzó ese mensaje. El reconocimiento buscó destacar las actitudes positivas y la importancia de construir un ambiente en el que los chicos puedan aprender, jugar y desarrollarse sin agresiones.
Con esta preparación, Centinelas busca llegar al festival con sus planteles y sus familias comprometidos con una misma premisa: la conducta deportiva también se entrena y el respeto debe ser parte de cada partido.
La experiencia de Chazón deja una propuesta para otros clubes y disciplinas, preparar a los deportistas también implica educar a quienes los acompañan, porque el ejemplo del público puede contribuir tanto como el entrenamiento a construir un deporte más sano.