El béisbol regaló una de esas escenas que quedan en la memoria de un equipo y de toda una comunidad. El domingo 4 de octubre, Shair Berardo, de apenas 12 años, conectó el primer home run de su vida durante un encuentro de los Centinelas en el Polideportivo Municipal de Chazón.
El joven deportista, que jugó con la camiseta número 47, llegó al plato y descargó un potente golpe con su bate de aluminio. La pelota superó la marca establecida a 70 metros, distancia fijada para convalidar el home run durante la jornada.
Lo más llamativo llegó después del impacto. Shair no advirtió de inmediato la magnitud de su bateo y dudó sobre cómo continuar la jugada. Fueron sus propios compañeros y hasta los jugadores rivales quienes comenzaron a alentarlo para que siguiera corriendo las bases, había conseguido un home run.
La reacción se extendió por todo el predio. Entre aplausos y gritos de entusiasmo, ambos equipos y el público celebraron la hazaña mientras el chico completaba el recorrido.
Una jugada que va más allá del resultado
Aunque se trató de un encuentro amistoso, el logro tuvo un valor especial para el joven jugador. El home run es una de las acciones más destacadas del béisbol, exige potencia, precisión y una conexión capaz de enviar la pelota más allá de los límites establecidos para la jugada.
A sus 12 años, Shair Berardo ya tiene una marca personal para recordar, su primer home run, en una tarde en la que el deporte mostró su costado más genuino, con esfuerzo, compañerismo y alegría dentro del campo de juego.

