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La decisión de un joven de proteger serpientes para evitar mordeduras

Guillermo Westdorp se interiorizó desde muy chico sobre la vida de los ofidios. Tras capacitarse, ahora apunta a generar conciencia en la comunidad. “La gente las mata de una manera brutal; son animales como el resto”, dijo

Un joven oriundo de Chazón se interiorizó en la vida de las serpientes y tras realizar una capacitación en el Instituto Superior de Enseñanza de Gualeguay, Entre Ríos, ahora apunta a generar conciencia en los habitantes, tanto de zonas urbanas como de rurales, y fomentar el cuidado de los ofidios.

Guillermo Westdorp, de 28 años, desde muy chico se mostró interesado en la vida de estos animales. “Me crié en el campo y la mayoría del tiempo lo pasé allí, introduciéndome en la naturaleza y en los animales. Era una época de inundaciones y crecientes, por lo que había muchas víboras. Entonces los abuelos nos cuidaban permanentemente. Y ese cuidado fue lo que despertó el interés de saber más de las serpientes”, narró a PUNTAL VILLA MARÍA durante la entrevista.

Ese espíritu investigador lo llevó, ya cursando el primario, a demandar información de revistas y libros, en épocas donde el uso de la computadora no era tan masivo como en la actualidad. “En el pueblo había pocas computadoras, y una de ellas estaba en la Municipalidad, en la oficina del intendente. Después de mucho indagar pude imprimir bastante información”, recuerda.

Y en su ingreso al nivel medio, “me encontré con que el Instituto tenía una laboratorio con frascos con serpientes. Pero no se abordaba ese tema, simplemente era para observarlas. Entonces me empezó a llamar más la atención y seguí buscando información”.

A los 15 años, Westdorp comenzó a recorrer la zona rural. “Empecé a salir a caminar por los campos, o acompañando a conocidos que iban a pescar. Y ahí me fui encontrando con las serpientes que había estudiado. Tenía mucha información, pero debía seguir estudiando al respecto”, insistió.

Indagando, el joven logró determinar que las serpientes “son animales como el resto, con la diferencia que desde chico te introducen mucho miedo, con algunas cosas que son ciertas y otras que son mito. La gente las mata de una manera brutal, por ser peligrosas para nosotros”, lamentó. 

Proteger los ofidios

Con el paso de los años decidió capacitarse, y en esa búsqueda de ampliar su formación se encontró con un curso dictado por Instituto Superior de Enseñanza sobre herpetología, que es una parte de la zoología que estudia a los reptiles.

“La capacitación apuntó a proteger a los dos extremos, tanto el animal como a la persona. De esta manera, tomé la decisión de estudiar para informarle a la gente qué es una serpiente, para qué está, las ventajas del ecosistema. Es un animal que intenta defenderse, pero si no es molestado, lo primero que hace es tratar de huir”, sostuvo.

“Ya no queda mucha gente interesada en estos temas incluso los cursos ya van desapareciendo”, remarcó, exhibiendo el diploma entregado por la casa de altos estudios. 

Westdorp admitió que la capacitación le permitirá ahora cristalizar un proyecto soñado: “la idea es mantener alejado a estos animales de las poblaciones, buscar las serpientes y una vez encontradas establecer la distancia que hay con el pueblo o la cercanía de gente”, remarcó, y entendió que de ser necesario trasladarlas a un sector más alejado para evitar su muerte. 

“Es necesario educar”, sostuvo, por lo que prevé organizar encuentros en centros de salud, en escuelas, “para enseñar a no matarlas y qué hacer frente a ellas”. 

Actualmente, Chazón no dispone de un espacio para abordar las mordeduras de las serpientes. “Es otro de los objetivos que tengo, para que en el centro de salud la gente que haya tenido un accidente pueda ser socorrida y no tenga que acudir a La Carlota u otra ciudad. Acá importa el tiempo, una mordedura de serpiente comienza a partir de los 15 minutos y en cuenta regresiva. Entonces sería interesante contar en el pueblo con este servicio en el centro de salud”, recalcó.



Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María

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