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Dos actrices locales ante el desafío de poner en escena un film de Bergman

Karina Costabello y Laura Beccaría le ponen cuerpo y alma a “Persona”, adaptación de la película homónima del realizador sueco.

Dos mujeres y una casa de campo. Una actriz (Elizabeth) que ha enfermado de repente -se ha quedado sin habla en plena obra de teatro- y una joven enfermera (Alma) que la acompaña y que será la única que hablará en la película. Y sobre todas las cosas una convalecencia que nunca se sabrá si es física o espiritual, real o fingida. O acaso un intento de retirarse del mundo; del “real” y el de la “representación”; que al fin y al cabo son las dos caras del mismo mundo o de la misma moneda con que se paga la veracidad y la ficción de pertenecer a este mundo. Pero en ambos casos, ese “retiro voluntario” ha prescindido para siempre de todo lenguaje. 

Y en esos “diálogos” hechos de voces y miradas, de gritos y susurros, una fabulosa textura íntima y erótica envuelve a la película. Tremendos primeros planos en blanco y negro cuyo único sonido es la fritura de fondo del proyector y la tensión humana de toda la sala. Sobre todo, cuando las dos mujeres están a punto de besarse con sus labios o acaso con el espíritu del aliento.

Lo cierto es que ese hálito femenino y humano entre Liv Ullmann y Bibi Andersson ha llegado desde la lejana Suecia del ‘66 a la Villa María del 2018. Y algo de esa fabulosa intimidad se ha vuelto respiración entrecortada en el aura de Karina Costabello (Elizabeth) y Laura Beccaría (Alma); en ese beso nunca dado y siempre por darse. Porque este viernes las dos actrices -más el protagónico de Alicia Muxo y la dirección de Marisabel Demonte, para concluir con un reparto de lujo- le pondrán la piel y el alma, el cuerpo y el sentimiento, a la obra del cineasta sueco. Y por eso esta nota con estas dos mujeres que hablaron y callaron al mismo tiempo. Y por eso son todas y ninguna. O simplemente “Persona”, como se llama en sueco la máscara del teatro.

Alma y Elizabeth

-¿Cómo es que decidieron adaptar una película de Bergman al teatro?


-Resulta que habíamos trabajado juntas en tres oportunidades y nos hicimos muy amigas. Y un día decidimos armar algo entre las dos pero que fuera diferente a lo que ya habíamos hecho. Y sobre todo que fuera diferente a la oferta que había en Villa María. Así que empezamos a buscar una obra de dos personajes mujeres pero ninguna nos convencía. Hasta que dimos con “Persona”...

-¿Y qué pasó entonces?

 -Que nos cautivó por lo que dice pero sobre todo por lo que no se dice; por las dudas y preguntas que aparecen cuando la terminás de ver unida a cierta confusión que te queda. Creo que esa mezcla de sensaciones fue lo que nos llevó a elegirla. Así fue que decidimos ponernos a trabajar, implicar el cuerpo en eso que hasta el momento sólo se nos había pasado por la cabeza.

-¿Cuanto hace que trabajan en este proyecto?

-Hace dos años ya que venimos investigando y tratando de ser lo más fieles a la esencia de la obra. Como participamos del Programa de “Mecenazgo que otorga la Municipalidad y salimos seleccionadas, ese dinero fue un empuje muy importante para poder producir y darnos ciertos gustos estéticos. Y hace un año que estamos ensayando a full, rigurosamente todas las semanas. 

-¿Cuál fue el desafío de pasar una película al teatro?

-A nivel de construcción de los personajes el desafío fue muy grande, ya que Elizabeth no habla. Y estar en escena sin hablar implica una gran dificultad, el no apoyo en la palabra y no por ello cargar de gestos innecesarios al personaje. Ese fue el reto actoral más importante. A su vez Alma, que es la enfermera, se habla todo. Hasta “de lo que no se habla”, como ciertos tabúes...

Dos almas en blanco y negro

-La película es muy teatral en su estética, con fondos simples en riguroso blanco y negro ¿Cómo consiguieron esa textura?

-La película sucede en un mismo escenario y tratamos de llevar el silencio y la inquietud, la sensualidad y la belleza en la puesta en escena. Y en esto tenemos que destacar la colaboración técnica, la fotografía y el diseño de luz de Ulises Rodríguez Pomba; como la escenografía y dirección de arte y gráfica de Juan Aquilanti. El diseño sonoro y la técnica en vivo se la debemos a Martín Oddino. Ellos son los principales responsables de la textura que vos decís.

-¿Y la obra en sí respecto al film?

-Decidimos manejarnos a nivel escénico en un terreno mucho más cercano a lo simbólico que al realismo. Digamos que no tenemos una escenografía convencional, sino que la puesta es tan sobria como  sencilla. Y absolutamente en blanco y negro.     

-¿Qué balance hacen de la factura final de “Persona” made in Villa María?

-Bueno, tal vez el film sea mucho más expresionista que lo que terminamos haciendo nosotras. Pero hay ciertas técnicas cinematográficas que en el teatro no se pueden realizar. De todos modos, Bergman plantea de manera muy sencilla cuestiones filosóficas que están en la obra. La angustia de existir, las imposiciones sociales  o las cuestiones morales entre lo que uno quiere y lo que se espera de uno... Esto puede acabar por hacer que uno olvide realmente quién es.  Pero esas cosas están en nuestra obra y eso es lo importante.

-Cuentan con una actriz de reparto de lujo ¿No es así?

-Sí. La participación especial de Alicia Muxo en el papel de la doctora es muy importante.  Cuando la convocamos no dudó ni un segundo. Pero ella no aparece en escena. Es una proyección que convive con los otros personajes y es clave en la obra.

-¿Cómo definirían el aporte de Marisabel Demonte en la dirección?

-La mirada de Marisabel fue fundamental. La obra demanda que todo suceda en su justa medida. No poner una carga excesiva a un texto que por sí solo ya dice mucho  y es muy fuerte... Balancear todo eso no es fácil. Su experiencia, su mirada abierta, generosa, creativa y detallista fue muy enriquecedora e importante para nosotras.

-¿Tuvieron que pedir algún derecho especial para hacer la obra?

-Sí. Obtuvimos los derechos de “Persona” a través de Argentores. Y además queríamos sumarnos a la conmemoración mundial por los cien años del natalicio del autor. La fundación Ingmar Bergman de Suecia impulsa este homenaje con la idea de que en muchos lugares del mundo se haga presente su obra. Y de hecho, Villa María será el viernes uno de esos lugares.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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