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"El Mundialito es un clásico de Villa María"

Pablo Aloi expresó que “nació porque llevábamos a nuestros hijos a otros torneos. Nos unimos con Jorge Pautasso y un grupo de padres, que ya llevamos 25 años organizándolo. Todos lo quieren ganar, pero está pensado para que el turista disfrute la ciudad

El Mundialito “copa Villa María” todos los veranos, y como afirman sus creadores, “ya es un clásico de la ciudad”.

Cuando el verano está en flor, como reza la “Zamba para Villa María”, la copa se vuelve fiesta.

“Sabemos que es especial cumplir 25 ediciones, pero para este grupo que formamos Alpa Sport, representa la misma responsabilidad que en la edición 8, o 18. Es un sentimiento, y ya estamos pensando en la fecha de inicio del año que viene, que seguramente será el viernes 22 de enero”, manifestó uno de los directores y creador del certamen, Pablo Aloi.

Destacó que “con Jorge Pautasso y varios padres más, llevábamos a nuestros hijos a jugar torneos en otras ciudades y provincias. Nos preguntamos por qué no hacerlo nosotros en Villa María. Así nació”.

Consideró que “ahora nos damos cuenta lo que hicimos, y nos moviliza un poco ver que lo están disputando los hijos de esos chicos de clases ‘87 y ‘88 que disputaron la primera edición. Y los que veníamos como padres, ahora vienen como abuelos con sus nietos. Es muy linda esa sensación”.

El torneo comenzó en Plaza Ocampo, y continuará hasta el jueves 22 en canchas de Alumni, Alem y Deportivo América.

Aloi explicó que “las finales se disputarán todas en el predio de Alumni, donde hoy (por ayer) se empezó a jugar por la mañana en las 3 categorías de canchas grandes, reservadas para chicos de clases 2012, 2013 y 2014”.

Remarcó que “por la tarde y hasta las 24 horas hay partidos en las otras canchas de Alem y el predio de Deportivo América. En las canchas chicas juegan las categorías 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019”.

Disfrutar del fútbol y de Villa María

Sostuvo que “este año decidimos incrementar la cantidad de jugadores en un 10%. No nos interesa tanto la cantidad, sino darles a esos 2 mil jugadores mejores canchas. Y más comodidad, estacionamiento, orden y bufé a la gente”.

Remarcó que “nuestros primeros torneos eran muy competitivos, y tenían un vendaval de equipos y de gente. En el predio de la AFUCO se vivían jornadas tensas, lindos partidos, pero con mucho roce. No era esa nuestra intención”.

Estimó que “el espíritu nunca ha cambiado. Siempre fue darle a la ciudad un torneo para que el turista que nos visite, disfrute de Villa María, y sus pibes jueguen al fútbol, pero además conozcan nuestro río, la gastronomía, el anfiteatro, los clubes, museos, hoteles, las piletas de natación y los hermosos lugares que no siempre valoramos, pero los visitantes nos hacen saber que les encanta”.

Destacó que “este año nos visita una delegación de Curicó, Chile. Les encanta la seguridad, el río, y los paisajes de la costanera. Pasean y disfrutan de Villa María”.

Competir sin exigencias

Con respecto a la Copa Villa María dijo que “lo importante es que todos entiendan que el fútbol es pasión, pero los chicos deben jugar sin presión por el resultado”.

No dudó en señalar que “todos juegan para ganar. Los equipos de Villa María quieren medirse con los que vienen, y ser profetas en su tierra. Todos se llevan una medalla recordatoria y hay copas para el primero y el segundo”.

Detalló que “antes venían equipos del profesionalismo, y querían una competencia fuerte, sin medir que el torneo está pensado para disfrutar del turismo deportivo”.

Remarcó que “vinieron River, Boca, Ferro, Newell’s, Talleres, y siempre la idea fue la misma. Jugar para disfrutar de la ciudad. Hoy vienen clubes que nos felicitan porque la característica de nuestro torneo es diferente. Es especial”.

Apuntó que “en todos lados se ha perdido cantidad, pero nosotros podríamos aumentarla, y no nos interesa sumar más equipos. Este año vienen menos clubes, pero con más categorías. Decidimos incrementar sólo un 10% más de jugadores y cantidad de partidos”.

Resaltó que “los números son exactos. Nosotros hacemos un torneo sustentable. Pagan la inscripción 100 equipos, hacemos un torneo para 100. Con árbitros, con canchas buenas, con paramédicos, con seguridad, con ambulancia. Nada queda librado al azar”.

Estimó que “otros torneos hacen jugar 6 partidos en 3 días. En cambio, nuestro éxito radica en que un equipo juega a las 10, pasea toda la tarde, o va a la pileta, al cine a la noche, y al otro día vuelve a jugar. Juegan 6 partidos, pero en 6 días. Nunca le exigimos más, porque la idea es que disfruten”.

Unos días más para calmar ánimos

Aclaró que “es cierto que un torneo de 3 días es más barato y más fácil para organizar que uno de 7 como el nuestro, pero nosotros hacemos una fase clasificatoria, cuartos, semifinal y final en 7 días”.

Aseguró que “si perdés un partido, te podés recuperar mañana o pasado. No es a cara o cruz. La gente grita, festeja, y nos interesa que la pase bien. Hay seguridad, pero no nos interesa utilizarla desmedidamente y que uno o dos nos arruinen la fiesta a otros cientos”.

Recalcó que “se nos iba de las manos en los primeros años, porque uno cuando está solo se ubica, pero cuando ya son 3 o 4, empiezan a masificar esa pasión, y se descontrolaba. Ahora hay policías, pero en Arteaga se hace un gran torneo de chicos, y terminó con la policía tirando gases, y una batalla de chicos y padres. No es nuestro espíritu, no queremos eso”.

Estimó que “la sociedad está brava. Por eso le pedimos a los árbitros que dialoguen con los chicos, que no sean soberbios, que los eduquen sin ser tan severos al mostrar una tarjeta. Con un cambio menos, se evita que el pibe reaccione, y que el papá se enoje”.

Indicó que “empezamos con pie derecho. No hubo inconvenientes, el clima acompañó, las delegaciones se alojaron, y así es una fiesta”.

Destacó que “las canchas están llenas de pibes, y los padres van a las tribunas. Los clubes a los que les alquilamos el predio, saben que nosotros ponemos controles y nos hacemos cargo de las entradas y la seguridad, pero ellos se encargan del estacionamiento y el bufé”.

Señaló que “el torneo se paga con inscripción y entradas. No hay sponsors, ni aportes. Lo organizamos 12 amigos, con 30 ayudantes”.

Chicos de todas partes

Describió el torneo como “un campeonato multitudinario, que todos pueden y quieren jugar y ganar. Es un clásico de la ciudad”.

Explicó que “pasaron 25 años, pero amamos a este Mundialito”.

Destacó que “lo que más interesa es que el club vuelva. Si a una delegación se le rompe el colectivo, vamos con ellos hasta que se arregle. Es nuestro deber ayudarlos, lo sentimos así. Es un sentimiento”.

“Nosotros alquilamos las canchas de Alumni, Alem y Deportivo América. Nos gusta ir a Plaza Ocampo en el primer día de la competencia, pero no queremos exigir más de la cuenta a la Municipalidad, que siempre nos acompañó. Eduardo Accastello en sus diferentes gestiones como intendente, siempre nos abrió las puertas”.

Reconoció que “el turismo es un aspecto tan importante como el deportivo para nosotros”.

Destacó que “la delegación chilena vino con 74 chicos que están alojados en el complejo El Yuyal. También sabemos que vinieron 50 padres porque los vemos en las canchas, pero ellos paran en hoteles o en camping, como los de otras provincias que nos visitan como Tucumán o La Pampa”.

Consideró que “los chaqueños están en el Club Juniors de Las Playas, Peñarol de Buenos Aires fue a un hotel, y los de La Carlota a un albergue. Les ofrecemos variedad en precios, para que cada uno pueda adecuarlo al presupuesto que tenga para venir y estén bien”.

Explicó que “desde hoteles hasta camping, pasando por centros vecinales o clubes, complejos de alojamientos o casas. Nosotros le pasamos los costos, y ellos elijen”.

Resaltó que “los salones de los centros vecinales eran muy reservados antes, pero ahora utilizamos 4. No quieren dormir en colchones en el suelo. Buscan albergues con camas, y con lugares para hacerse la comida, como el Sport Social o La Casa de la Familia, pero sino van a los hoteles, y comen afuera”.

Remarcó que “no es fácil armar la logística para dormir y comer. En Central Argentino duermen, pero no hay para que coman esos 60 pibes alojados. Recurren a los lugares gastronómicos de la ciudad”.

Señaló que “hemos dejado de lado el desfile de delegaciones, para evitar un día más de alojamiento. No es un torneo largo y caro, es un torneo de 7 días porque es un Mundialito, con fase de clasificación y play off. Si quieren jugar 3 días, a la mañana, a la tarde y a la noche, vayan a otros torneos”.

Resaltó que “van 3 días y sólo comen y duermen 2. Nosotros pensamos un torneo de turismo deportivo, para que la gente venga a disfrutar de la ciudad, sus chicos jueguen 1 partido por día, y vayan al río, a la pileta, y a pasear. Eso es lo que priva de venir a algunas delegaciones de otras provincias, porque el traslado ya es caro, pero la estadía más la comida durante 6 días es más caro que para 3 días”.

Aseguró que “antes venían 3 mil pibes, pero preferimos 2.200 que se vayan convencidos en volver el año próximo. Les damos una rifa para que vendiéndola, los clubes paguen la inscripción. Ya estamos pensando en darle más a los clubes locales en 2026. Y armar un evento junto a los foráneos. Nos gustaría volver a hacer un torneo femenino, y a los chicos llevarlos a Europa o Brasil como hemos hecho. Ya pensamos el Mundialito 2027”.