El operativo se llevó a cabo en un inmueble ubicado en calle 9 de Julio al 300, llamado “El hogar de mis abuelos”, donde el equipo de Habilitaciones Únicas del Municipio constató la falta de los permisos exigidos tanto a nivel local como provincial, dependientes del Ministerio de Salud de Córdoba.
Al momento de la inspección, en el lugar se encontraban seis personas adultas mayores como residentes.
Fuentes oficiales aseguraron que, en la ocasión, se verificó que el establecimiento “no disponía de los informes obligatorios de Seguridad e Higiene ni de Electricidad.
“Ante estas irregularidades, se dispuso la clausura inmediata del lugar y se elevaron las actuaciones a las áreas competentes para dar continuidad al proceso administrativo correspondiente”, informó el Municipio.
Este medio intentó comunicarse con el espacio clausurado ayer a la tarde, pero no obtuvo respuesta.
Primera clausura
El gobierno local ya había clausurado la semana pasada otro espacio que cumplía la misma función y que no contaba ni con la habilitación municipal ni con el aval del registro RUGEPRESA.
El operativo en cuestión se desarrolló el jueves 11 de diciembre en un inmueble ubicado sobre calle Rucci al 500, donde el equipo de Habilitaciones verificó que el lugar no disponía del permiso local correspondiente, ni con la emitida por el Ministerio de Salud.
Asimismo, a través de una inspección ocular, se determinó que el geriátrico no cumplía con las medidas mínimas de seguridad exigidas: disponer detectores de humo conforme al informe de Protección contra Incendios, presentar un mecanismo de evacuación adecuado y contar con puertas de acceso requeridas para garantizar una salida segura ante una eventual emergencia.
Ante estas irregularidades, se procedió a la clausura del establecimiento, en el que residían en ese momento cuatro personas.
Sobre ese procedimiento, el director de Habilitaciones Únicas y Bromatología del Municipio, Álvaro Guerrero, aseguró que desde el establecimiento “habían realizado la inscripción a fines de agosto, pero no habían regularizado la actividad, por lo tanto no tenían decreto de habilitación”.
Además, expresó que el lugar “tenía algunos inconvenientes de índole edilicio, como por ejemplo la puerta de evacuación”.