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"Prepararnos para volver a jugar"

Celeste Ferreyra estimó: "En 2021 los clubes deben abrir sus puertas y volver a contener a su gente, que en el pueblo aprendió a convivir con el virus. Sin torneos a la vista, no podíamos costear un club abierto, pero ahora hay que volver"

Es madre y es presidenta. María Celeste Ferreyra es la titular de Sportivo Playosa y es la madre de Lucía, Paulino y Amparo.

Afirma que “es difícil, pero es posible”. “Te miran diferente, pero demostrando que podés organizar y trabajar para el club, con la ayuda de quienes acompañan, se puede”, resalta.

A su vez, insiste: “Cuesta hacerle entender a la gente que una mujer puede ser presidente. En mi caso, me inserté en el club porque mi hermano fue jugador (Juan Carlos, hoy DT de la Reserva) y mi papá (Omar), dirigente y delegado en la Liga Villamariense de Fútbol”.

Siempre destaca con orgullo: “Soy muy futbolera. Me gusta el fútbol desde chica y, si bien no lo practico, me encanta ver fútbol. Fui colaborando de a poco, hasta que Francisco (Servetti) me invitó a formar parte de la comisión. Decidí aceptar y con el transcurso del tiempo le dije que queríamos cambiar algunas cosas junto con un grupo de personas y que quería ser presidente del club. Lo propuse y me dieron la oportunidad”.

Remarca: “Te tiene que gustar mucho. Hay muchos días en los que decís: ‘Basta’. No es fácil convencer a la gente y jamás se logra conformar a todos. Entonces hay críticas siempre y duelen”.

Aclara: “A mí me gusta organizar. Los chicos de la comisión se me ríen porque me dicen que a mí me gusta dar órdenes. Tengo un carácter fuerte y me gusta dirigir, dar órdenes para que las cosas se hagan y que se hagan bien. El esfuerzo es grande de parte de todos los que trabajamos en un club, por eso hay que hacer todo lo mejor que se pueda”.

Celeste refuerza sus ideales al señalar: “Desde afuera no te das cuenta de la dimensión que significa presidir un club. Manejar y dirigir con la crítica constante no es fácil. Lo que pasa es que la gente pide y pide todo el tiempo. Piden que funcione la pileta, que funcione el equipo de fútbol, que funcione la cancha de pádel, que funcione todo en un club”.

Reconoce: “Cuando asumí me tocó atravesar un campeonato de fútbol en el que nos fue muy mal. En un pueblo futbolero eso es muy grave, porque se pierde apoyo. Fue devastador. Hubo que convencer al jugador de que había otra comisión y que confiábamos en ellos”.

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Un buen trabajo de base

Como todo en la vida, se construye de abajo hacia arriba. “Hubo un buen trabajo en inferiores y se participó con todas las categorías infantiles. Se trabajó bárbaro con los padres, pero en Reserva y en Primera nos costó mucho”.

Explica: “Cometimos errores, tuvimos autocrítica, conversamos, corregimos y empezamos de nuevo, pero llegó la pandemia y detuvo todos los sueños (había goleado en el clásico a Unión Social) y nos dejó con las ganas. El año está perdido. Para arrancar bien en 2021 hay que prepararse ya”.

Considera: “El club contiene a 100 chicos, que es lo más fácil, por la colaboración de los padres, y a la vez es lo más complejo, por la responsabilidad. Por un lado, a los padres ni los tuvimos que convocar, porque se acercaron y ayudaron mucho, no era sólo llevar a los chicos, sino familias enteras colaborando. En un pueblo tenés que ver que nadie se quede afuera”.

Destaca: “En inferiores hay colaboración, pero los padres no se acercan como en infantiles. Hay que integrarlos. Deben entender que hay un camino: infantiles, inferiores, Reserva para llegar a Primera. Todo es importante”.

Agrega: “Esa es la meta. Hay que ganarse un lugar en el club y en el equipo. Mostrar interés, ganas y colaborar en el club”.

Entiende: “No hay otra entidad que contenga 100 chicos. Se logró recuperar la sede y la cancha de pádel, la pileta y la escuela de verano, los asadores para invitar a la gente al club. Se brindó apoyo escolar a los chicos. Queremos que los jugadores vayan al club y se sientan parte. Para ello hay que realizar muchas mejoras en la sede”.

Estima: “La limpieza, el orden y el cuidado de las instalaciones y de los materiales que se utilizan es una prioridad. Costó mucho, porque dejaban pecheras, pelotas, conos tirados en cualquier lado”.

Asegura: “Todos piden, pero dar siempre tiene un costo. Los padres donaron desde una parrilla a una bolsa de carbón. Todo sumó. Valoro a las mujeres de la comisión, porque pedimos una torta y tuvimos 10. Un día Elena Mercado me llamó porque estaba tapado el sector de duchas. No había que llamar a un hombre, entre las dos lo destapamos. La mujer debe entender eso, que puede poner el banderín del córner y trabajar a la par”.

Finaliza con un mensaje: “Respeto a todos los clubes, pero Playosa no podía mantener abierto el club sin un torneo a la vista. En el pueblo la gente aprendió a convivir con el virus, actuó con cuidado. La Municipalidad concientizó. Ahora hay que prepararse para volver al club en 2021. La gente lo necesita”.

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