No le encuentran la vuelta
No le encuentran la vuelta. El fútbol es indudablemente el motor de muchos clubes, y no arranca.
Era incuestionablemente necesario parar la pelota, pero la pausa resulta eterna. No hay plan.
Era necesario planificar el regreso para el final del invierno. Ni AFA se preparó para reanudar en septiembre, y el paso arrasador del virus por Buenos Aires, parecía no afectar al interior, pero...
Los paraguayos sufrieron en carne propia el relajamiento. Sus clubes padecieron el virus inesperadamente, y el presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, con sus “secuaces” quedaron desprotegidos ante su imposición sin consulta previa, de reanudar el 15 de septiembre la Copa Libertadores.
Los contagios masivos en 3 de los 12 clubes postergó el reinicio en Paraguay para el 22. Parece imposible que puedan solucionar en una semana todos los problemas, pero la presión del fútbol profesional todo lo puede, y el mejor ejemplo es que hoy se juega en Brasil.
En Argentina se está pidiendo entrenar, y hasta resulta lógico para que el deportista despierte sus músculos, y no explote psicológicamente. Prepararse no significa que hoy se pueda competir, pero es imprescindible entrenar con cuidados especiales, y en grupo.
El fútbol amateur en la región
En la ciudad y región la pelota está parada, y todo parece indicar que el año está perdido. No es diferente en otra Ligas provinciales.
Nadie quiere resignarse, y hasta causa dolor y una dosis de bronca considerar que en septiembre u octubre la redonda no pueda girar.
Esa es la ilusión, y la fe debe ser lo último que se pierda, pero debe existir un plan de acción fijado para septiembre, y no se avanzó.
Los dirigentes de los clubes de la Liga Villamariense apenas pudieron evaluar en reuniones de Zoom cómo afrontar los gastos fijos de la casa madre, mientras esperan resignados que les permitan entrenar, lo que acarreará más gasto en medidas sanitarias protocolares.
Pagar $3 mil mensuales por club para no jugar, obligó a acudir al bolsillo del dirigente, en épocas en la que los socios no se esmeran por abonar (tampoco son muchos en los clubes de fútbol), la falta de actividad impide el pago de las cuotas que habitualmente abonan los jugadores en divisiones infanto - juveniles, no hay ingreso por alquileres de canchas, ni por concesiones de bufé. No hay ingresos.
Aparecen en escena, entonces, la venta de locros, empanadas, polladas, rifas, sorteos... Nada alcanza, y siempre recae en los mismos el esfuerzo para sostener clubes que demandan otros ingresos de sponsors, que no se buscaron, o no se interesaron por el fútbol.
Cerrar el club, igualmente demandó costos de luz, gas, agua, mantenimiento, sueldos.
Diferentes realidades
Los clubes pobres de la Liga, no tienen recursos genuinos como otros de Bell Ville o Río Cuarto, que también están complicados.
En esta región, los clubes cabralenses recibieron ingresos de parte de la Municipalidad y de las empresas o Cooperativas del pueblo que le permitieron afrontar esos costos. No endeudarse es prioritario, y en varios clubes la situación fue entendida por los intendentes, que acompañaron, o prometieron acompañar a sus entidades.
En Villa María los clubes se cansaron de vender locros, empanadas y pollos, pero nunca alcanzó.
Pocos subsidios recibidos sirvieron para pagar una boleta de luz.
Alem de Villa Nueva se movilizó con esfuerzo para cubrir costos, pero su presidente Daniel Bazán consideró que “se cayeron todos los sueños de jugar un Federal. Abrir el club para no jugar, o para jugar sin público es sumar deuda”.
La situación no es diferente a otros clubes que pretenden jugar como River Plate, pero difiere en que su titular José Barrionuevo estima que “no se pueden cumplir los protocolos. Hay que volver porque el deporte es salud, y el contagio existirá, pero también habrá mayor defensa en jugadores jóvenes. La pandemia continuará, y el fútbol debe volver a jugarse”.
El ingenio Argentino
La situación obliga a agudizar el ingenio, y a pensar a futuro, para no estar siempre ahogado en la misma situación económica.
En Argentino, por ejemplo, a los locros (también sirven para pagar 1 o 2 boletas de luz) se sumó la idea de un bono contribución, apuntando a que ingrese una cifra similar a la cuota que abonaba cada jugador, pero ingresando en un sorteo con 10 premios.
La idea es buena, porque además está el beneficio de ser socio y una bonificación importante al que más vende, pero sería clave si se permitiera entrenar. El jugador utilizaría el predio, y vería que se pintaron las tribunas, cambiaron aberturas, sanitarios, arcos, redes, parapelotas. Hubo inversiones de mantenimiento y van por otras para reducir costos (luces led, termotanque a leña, entre otras cosas). Aumentaron los costos, y así será imposible pensar en erogar para protocolos.
Por lo tanto, aguzar el ingenio para generar es positivo, pero se cae siempre en bolsillo roto cuando se apunta al regreso del fútbol. No endeudarse y mejorar infraestructura es valioso, pero jugar parece lejano, e imposible en 2020.
En nombre del fútbol
La necesidad tiene cara de hereje, pero sería más sencillo si a nivel provincial (Federación Cordobesa), se trabajara en un plan de acción.
El regreso del fútbol implica una serie de costos en materia sanitaria, que no todos los clubes podrán afrontar. En conjunto, esos costos pueden ser menores, y el proyecto puede ser elevado a nivel político para ser subsidiado en parte.
Es poco útil recibir un dinero para pagar una boleta de luz (un pasamano directo a EPEC), cuando el reclamo debería ser que EPEC entienda la situación y deje de cobrar por un servicio que no presta o presta en menor medida. También sería valioso que un subsidio se destine a infraestructura o seguridad sanitaria de protocolo.
El fútbol debe volver, pero será después del invierno. Si las Ligas no trabajan unidas y con un plan, será difícil jugar, incluso en 2021.