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"En Colón la exigencia fue y será la máxima"

Leonardo Comba confesó que “fue tremenda la exigencia para los jugadores, y su respuesta fue igual de tremenda. Por eso digo que no la pasé bien. Espero disfrutar en la cena de los campeones el sábado, porque desde el domingo hay que ganar”

Esta fue la foto de la nota cuando asumió en enero. Junto a Amante, Abate Daga y Soppeno dijo: “Somos todos muy de Colón. Colón debe volver a ser Colón”.

 

Leonardo Comba fue mucho más que el DT campeón de Colón de Arroyo Cabral en el Torneo Apertura 2025 de la Liga Villamariense de Fútbol.

El entrenador fue el ideólogo de este título que esperó 15 años para que el “rojinegro” desate un festejo contenido. Precisamente este sábado se realizará en el Salón de la Sociedad Italiana de Arroyo Cabral la cena de los campeones.

Seguramente será el centro de los elogios, porque Leo Comba formó parte como jugador de tetracampeonato de los 80, que condujo a ganar la primera Copa Challenger.

También fue parte como DT de la segunda Copa Challenger, con dos de los cinco títulos logrados desde 2005 a 2010, a un promedio de uno por año. Pero más tuvo que ver con esta vuelta olímpica tras 15 años de sequía, que le permitirá llenar de champaña las copas y elevarlas tan alto como el sitial de ídolo indiscutible en el que quedará sellado su nombre en el club.

En esa galería de elegidos quedará eternamente inmortalizado Leo Comba, quien dijo en enero que “Colón debe volver a ser Colón”. Y a su manera, lo logró. “Quince años esperamos los hinchas para gritar campeón. ¡Qué alegría! Me saqué mil kilos de encima. No la pasé bien, porque era demasiada la carga emocional”.

Sólo él entiende lo que arriesgó. Porque en su interior, nunca escapó que era un riesgo no lograr la corona con sus formas y métodos, que son los mismos de una dirigencia que “empujó” para cambiar el rumbo de un club que estaba bien, pero no podía ser campeón. “Sé que debería disfrutar más, y que fue innecesario sufrir tanto. En el fútbol se gana y se pierde. Pero antes de salir para la cancha en la segunda final, un chico vestido de Colón, me dijo: ‘Hoy quiero ver por primera vez a Colón campeón’. Se me cayeron las medias, porque eso es lo que queríamos, pero así de grande era la presión”.

Una generación reclamaba la vuelta

Consideró que “esas cosas me las cargué sobre mis hombros, y no quería chocar con nadie en el club, pero yo también necesitaba ver a Colón campeón, tras 15 años”.

Mencionó que “fue mi sexta final, y nunca la había pasado tan mal. La viví con tanta locura, pobre de mi señora y mi familia. Eran 15 años de sufrimiento. Era especial”.

Añadió que “te dije que no alcanzaba con ser finalista, teníamos que ser campeones. Colón tiene mucha historia, como Alumni, Alem, Rivadavia. Era importante llegar a la final, pero después hay que ganarla. Me ha tocado perder finales, y sé lo que se sufre. Poner la estrella 13 en nuestra ropa y escudo es lo más hermoso que podía pasarme a esta altura de mi vida”.

Las comparaciones son odiosas, pero lanzó: “La gente de Colón te pide ser bicampeón. Creen que volvió el Colón de 2009 y 2010, que fue un equipazo como este, pero este plantel era más por cantidad. No es fácil lograr otro bi”.

Resaltó que “la experiencia de aquellos héroes que ganaron 5 torneos en 5 años, suplía muchas carencias. Aquí tuve la suerte de tener un plantel largo y a Luciano Luppo, que ya sabía de qué se trataba, pero los otros chicos le metieron hasta estar a la altura”.

Enfatizó que “les exigimos muchísimo. La exigencia fue máxima. Colón requería eso hasta el último minuto de la segunda final. Este cuerpo técnico sabe que exigió mucho a sus jugadores, y que nos respondieron de la mejor manera. Siempre le pedimos más, y en el banco el jugador estaba preparado igual que el titular. Me alegra”.

Afirmó que “Cipolat es un ejemplo. Es un jugadorazo, pero tuvo a Barrionuevo que es una bestia. Lo mismo pasó con Jofre, que con pocos minutos pudo desequilibrar y hacer goles. Pero tuvo a Benjamín Martínez y Martín Barrionuevo adelante. La rompieron en la finaly cuando los necesité. Lo administré de la mejor manera que pude, y por suerte salió bien, porque esa generación que no había visto salir campeón a Colón durante 15 años, está festejando todavía este título que se hizo esperar. La exigencia fue tremenda”.

Listos para ser campeones

Comba apuntó que “el árbitro me terminó el partido antes de lo esperado, y no me dejó hacer 3 cambios. Eran chicos que merecían jugar esa final, porque no faltaron nunca, como Kevin Soppeno”.

Consideró que “la gente de Colón festejó, y este sábado vamos a festejar hasta altas horas de la madrugada, porque se esperó 15 años”.

Remarcó que “el domingo nos van a pedir que ganemos. Y desde el martes, cuando regresamos a las prácticas, les dije que teníamos que volver a salir campeones, porque eso es lo que nos van a pedir”.

Describió que “mis sobrinos no me lo dicen, pero yo sé que sufrieron, porque integrar el plantel que dirige el tío no es fácil. Yo no mezclo. En Colón tienen que jugar los que están mejor. En la segunda final les tocó jugar a los dos, porque se mentalizaron y se prepararon para estar a la altura cuando los necesitemos. Facundo y Santiago estaban listos para jugar”.

Estimó que “siempre hay que estar listos para cuando te toque. Lo que les exigí a ellos fue mucho”.

Agregó que “no fueron iguales los planteos de las finales. Vimos que en la primera, Chupetini metió pelotas a espaldas del 3 y del 4. Facu no lo dejó hacer lo mismo. Pero si Verón no estaba lesionado, Verón jugaba y Facu iba al banco. Es así”.

Confesó que “este grupo trabajó así todo el torneo. Les decíamos lo que pasaba, y lo que podía pasar, y lo que teníamos que hacer para que no volviera a pasar. Hubo un plantel que respondió, y prueba de ello fue que los suplentes entraron e hicieron goles, como Jenaro Heredia en la primera final, pero los hizo durante todo el torneo. Como Jofre que le tocó ser titular porque se lesionó Benjamín Martínez, y antes de los 5 minutos ya había hecho un gol muy importante en la segunda final. Pero los había hecho antes, durante todo el torneo, en los pocos minutos que jugó. Fueron desequilibrantes, como lo fue Cipolat en la última final”.

El sábado se festeja, pero luego...

Para el hincha de Colón fue la final soñada. Para Leo Comba fue el final perfecto de un sueño que comenzó en enero. “Sé lo que luchamos para esto con los dirigentes. Sólo nosotros lo sabemos”.

Agregó que “el gol de mi sobrino Santiago en la final fue un premio para un chico que sufrió mucho, porque jugaba de 3, de 4, de 6, de 5, de 8. Hizo un gol en la final”.

Manifestó que “la gente del club sabe que teníamos pocos del club, y ahora se sumó Facundo Comba, ya Gastón Ripa es nuestro. La mística de Colón era ganar con una base propia. No había. Le transmitimos que primero había que querer ser de Colón. Lo entendieron”.

Remarcó que “hay chicos 2008 y 2009, pero faltaban los que son de Colón de alma. Y estos refuerzos que llegaron lo llevan en el alma”.

Agregó que “ahora vamos a estar más tranquilos, pero el domingo empieza el campeonato, y Colón te exige. Yo conozco a mis hermanos, a Matías Cecchini, a todos los dirigentes y a todos los hinchas. Lo disfrutaré el sábado, y el domingo hay que empezar a ganar”.

Aseguró que “me gustaría jugar el Provincial con Colón. Primero está el campeonato Clausura, y hay que intentar ganarlo. Hablamos con los jugadores, y tendrán que entender que faltan algunos (se fue Cipolat, y Benjamín Martínez está lesionado, pero se sumó Tomás Andrada y Tomás Ahumada), pero hay que volver a ser el Colón del Apertura en este torneo Clausura”.

Insistió en que “me quedó la espinita clavada del Provincial que se nos escapó en el Kempes, pero me alegra saber que el hincha de Colón y ustedes que estuvieron en la cancha en aquella final se acuerdan de ese partido contra Jorge Ross, porque jugamos muy bien”.

Expresó que “algunos se acuerdan de los equipos que juegan bien, aunque no logren el título, y sí obtengan el subcampeonato. Los segundos también juegan bien”.

Pero la sangre “rojinegra” se le mecla y no duda en señalar que “esta vez no hubiese alcanzado. Teníamos que ser campeones. En Colón siempre, pero siempre, pero siempre hay que ganar”.

Agradeció a “mi familia por el aguante, y a la gente de Colón. El sábado vamos a festejar porque estamos muy felices. Soy de Colón y sé que desde el domingo hay que ganar, no se festejan los empates, y mi orgullo es que como te dije en enero: Colón volvió a ser Colón”.