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A 41 años de la recordada “Noche de las Corbatas”

Por Raúl Oscar Arrázola *

Entre la tarde del 6 y la madrugada del 8 de julio de 1977, en un operativo militar que pasó a la historia como “La Noche de las Corbatas”, fueron secuestradas once personas, entre las que se encontraban seis abogados laboralistas de la ciudad de Mar del Plata. Fue  un resumen de la feroz persecución que sufrió la abogacía durante los tiempos del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”. 

En un par de horas fueron detenidos Norberto Centeno, Salvador Arestin, Hugo Alaníz, Camilo Ricci, Carlos Bossi, Tomás Fresneda y su esposa María Mercedes Argañaraz, quien al momento del secuestro se encontraba embarazada de cinco meses de su tercer hijo. A ellos se agregarían José Candeloro y su cónyuge Marta García, quienes fueron secuestrados en la ciudad de Neuquén el 13 de julio y llevados a Mar del Plata. Completaron la triste lista María Ester Vázquez de García, su compañero Néstor Enrique García Mantica, José Verde (ex secretario general de la Asociación Judicial Bonaerense, Seccional Mar del Plata) y su compañera. 

Las personas secuestradas fueron recluidas en el centro clandestino de detención denominado “La Cueva”, ubicado  en el  viejo radar de la base aérea de Mar del Plata, a unos doce kilómetros de esa ciudad. De aquel grupo solo sobrevivieron Marta Ester Vazquez de García (liberada el 8 de diciembre de ese año), Ricci, Bozzi (a quien previo a su liberación,  los captores lo colocaron en el baúl de un vehículo y lo trasladaron a otro sitio en que se simuló un enfrentamiento de fuerzas de seguridad con la organización armada Montoneros) y Julio Verde, pero todos los detenidos fueron sometidos durante el período de detención a brutales torturas. 

Jorge Candeloro tenía militancia en la izquierda, era miembro de la Asociación Gremial de Abogados, una organización importante en la defensa de los presos políticos durante la dictadura del Alejandro Agustín Lanusse y era un letrado fuertemente comprometido con los derechos de los trabajadores. Norberto Centeno, cuyo cuerpo apareció en un camino vecinal, fue integrante de la llamada “Resistencia Peronista”.  En 1960, con motivo del Plan Conintes, fue detenido y trasladado a Ushuaia. Era quizás el abogado más reconocido en el ámbito del Derecho Laboral,  fue un defensor de la concepción humanitaria del trabajador,  asesor legal de la CGT nacional y local y de muchos gremios como el de los trabajadores de Correos y Telecomunicaciones, Minas y Canteras, Pasteleros y Gastronómi-cos, llegando a concertar el 80 por ciento del trabajo legal en Mar del Plata. Estuvo asociado con Candeloro, hasta que se separaron por cuestiones políticas. Es el autor  intelectual del proyecto que luego sería la ley de Contratos de Trabajo N° 20.744, sancionada el 11 de setiembre de 1974.  

Salvador Arestin fue dirigente estudiantil y abogado defensor de los trabajadores de la actividad pesquera, e intervino en la redacción del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 161, para los fileteros de pescado del puerto.Tomás Fresneda era herrero y abogado, defendía los derechos laborales y se encargaba junto con Alaiz y Arestin de las presentaciones de hábeas corpus en los tribunales locales, por las numerosas desapariciones registradas a partir del 24 de marzo de 1976 en Mar del Plata y zona de influencia. 

Además, los colegas desaparecidos, si bien eran abogados laboralistas, asumieron la defensa de presos políticos en plena dictadura militar. La desaparición de estos abogados, activamente comprometidos en la defensa gremial, representó la destrucción de los derechos laborales para silenciar a los trabajadores en beneficio de un conjunto de intereses políticos y económicos. 

Dentro del Poder Judicial,  que en su momento fue la pata cómplice y necesaria para el sostén “jurídico” de la dictadura cívico militar, no se puede dejar de mencionar al juez Pedro Hooft, quien estaba a cargo del Juzgado Federal N° 3 de Mar del Plata, y estuvo ligado estrechamente a la agrupación universitaria de ultraderecha Concentración Nacional Universitaria (CNU), acusado de cajonear decenas de hábeas corpus, y de dejar correr los secuestros de los letrados desparecidos y de no informar sobre la muerte de Jorge Candeloro, ni de reclamar su cuerpo al ejército, rechazando asimismo entre julio y octubre de 1977 dos acciones de hábeas corpus colectivo y otras individuales con motivo de la desaparición de las once personas mencionadas, en algunos casos con costas a cargo de los denunciantes.

Un mes después de la instauración de la dictadura militar del general Jorge Rafael Videla, durante la gestión de los ministros de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, y de Trabajo general Horacio Tomás Liendo, a través del decreto 390/76, se derogaron 25 artículos de la ley 20.744 y se modificaron otros 98 de la misma norma legal, contrariando el espíritu y la hermenéutica de su versión original, dejando de lado las normas que favorecían a los trabajadores. Se intervinieron las organizaciones gremiales y las obras sociales sindicales, lo que provoco profundos  cambios en la relación capital-trabajo. Fueron perseguidos, encarcelados y hubo desapariciones forzosas de dirigentes y activistas gremiales, además de que muchos de ellos debieron exiliarse del país durante la  dictadura militar. Asimismo se suspendieron los convenios colectivos de trabajo, y a través de la ley 21.400, se suprimió  el derecho constitucional de huelga, los que recién se reestablecieron en diciembre de 1983, luego de la asunción del presidente Raúl Ricardo Alfonsín. 

El 7 de julio se conmemora el Día del Abogado Laboralista, instituido por ley Nº 27.115, sancionada el 17 de diciembre de 2014, en homenaje a los abogados secuestrados en lo que se conoció como “La noche de las corbatas” y de todos los letrados que, por luchar por la Democracia y la República, sufrieron el mismo destino.



* Abogado. Docente universitario. Ex juez en lo Civil, Comercial, de Familia y Conciliación de La Carlota.

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