El tribunal, presidido por la jueza Edith Lezama de Pereyra, lo declaró culpable de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
Durante el juicio, que comenzó el jueves pasado y estuvo marcado por un clima de tensión entre las familias, declararon cinco testigos, entre ellos la viuda de la víctima, Gloria Heredia, y los hijos del hombre asesinado, quienes señalaron directamente a Cativelli como autor de los disparos.
El propio acusado reconoció que aquella tarde se dirigió a la casa de Unzueta a comprar drogas y admitió haber disparado, aunque sostuvo que lo hizo para poder escapar y negó haber tenido intención de matar.
En los alegatos, el fiscal de Cámara Francisco Márquez había pedido 12 años de prisión, mientras que la querella, a cargo de la abogada Teodora Perassi, solicitó prisión perpetua al sostener que existió premeditación y pidió investigar a presuntos cómplices. La defensa, en cambio, planteó la absolución por legítima defensa o, en su defecto, una pena menor.
Finalmente, la Cámara resolvió imponerle a Cativelli la pena de 10 años y 8 meses, que deberá cumplir en el Servicio Penitenciario.