La sentencia recayó sobre un empleadro rural de 57 años, cuyas siglas son J.H.R., quien fue juzgado por dos hechos de abuso sexual con acceso carnal, amenazas calificadas y desobediencia a la autoridad.
Por tratarse de delitos de instancia privada, la audiencia se realizó a puertas cerradas en el quinto piso de la sede judicial de calle General Paz.
En tanto, el imputado, defendido por la asesora letrada del Tercer Turno, Ivana Castoldi, participó del juicio por videoconferencia desde una sala del Establecimiento Penitenciario N° de Villa María. Desde allí negó la existencia de los hechos y dijo no tener antecedentes penales.
Su testimonio no fue suficiente para la jueza Eve Flores de Aiuto, que lo halló culpable de todos los delitos que se le enrostraban y en consecuencia, le impuso una pena de 10 años de prisión.
El Tribunal también dispuso que el detenido realice un tratamiento psicológico acorde a la problemática que enfrenta.