Por robar una moto y desobedecer una medida de restricción, fue juzgado este lunes en la Cámara del Crimen, por séptima vez, un villamariense de 39 años, a quien la Justicia le impuso la pena de 1 año y 10 meses de prisión.
Tras el veredicto, el condenado, identificado como Sebastián Alejandro Ledesma, recuperó la libertad.
Los hechos que se le endilgaron, y que terminó confesando, ocurrieron a mediados del año pasado en esta ciudad. El primero de ellos, según se leyó en la pieza acusatoria, tuvo lugar el 7 de junio en la vía pública. Ledesma, apodado como “el Seba”, aprovechó que un vecino dejó las llaves puestas en su motocicleta para hacerse con el vehículo, que tampoco tenía candado o alguna otra medida de seguridad.
La detención de Ledesma se materializó algunos días después y no por el robo, sino por un hecho de desobediencia a la autoridad en perjuicio de su pareja (el encartado incumplió una medida de restricción de acercamiento que previamente había dictado el Juzgado de Niñez, Juventud, Violencia Familiar y Penal Juvenil de Villa María).
Atento al tiempo de encierro cumplido, el condenado pudo salir en libertad cuando la audiencia concluyó.
En el archivo de este matutino se encontraron varias crónicas de juicios realizados en contra del reciente condenado.
En 2019, por ejemplo, fue sentenciado a 1 año y 2 meses de cárcel por los delitos de amenazas calificadas por el uso de armas de fuego y robo calificado por el uso de arma (esa misma jornada su hermano también había sido condenado por los mismos hechos a la pena de 1 año y 6 meses).
Tres años antes, en 2016, Ledesma había sido citado a juicio por un robo que tuvo lugar en barrio Las Acacias ese mismo año. El imputado junto con un amigo ingresaron a un domicilio y se llevaron un televisor. Escaparon en moto con el artefacto a cuestas. La Policía los persiguió, y en el afán de huir se cayeron del vehículo. Salieron ilesos pero quedaron detenidos.
Anteriormente, Ledesma se había sentado en el banquillo de los acusados dos veces en 2014, una en 2006 y otra en 2002, totalizando hasta estos días, en poco más de dos décadas, unas 7 sentencias en su contra, lo que da un promedio de una condena cada tres años.

