Irán lanzó anoche un ataque con al menos una docena de misiles balísticos sobre dos bases que albergan militares de Estados Unidos en Irak, en represalia por el asesinato del poderoso jefe militar iraní Qasem Soleimani, en una escalada de imprevisibles consecuencias.
Los complejos militares atacados fueron los de Al Assad, ubicado al oeste de Bagdad, y de Erbil, cerca de la frontera con Irán, impactadas por al menos 12 cohetes, según reportó el Pentágono.
Minutos después del ataque no se pudo confirmar si hubo muertos o heridos.
El ataque se produjo días después de que Estados Unidos matara al general Soleimani en una ofensiva con aviones no tripulados en Bagdad por orden del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Irán amenazó inmediatamente después de ese asesinato con "una severa venganza" contra Estados Unidos.
En un breve pronunciamiento, la Casa Blanca informó que Trump se encontraba al tanto de lo sucedido y seguía la situación atentamente, mientras que se concretó una reunión del Consejo de Seguridad Nacional.
"Somos conscientes de los informes de ataques contra instalaciones estadounidenses en Irak. El Presidente ha sido informado, está monitoreando la situación de cerca y consultando con su equipo de Seguridad Nacional", señaló en un comunicado la vocera de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.
La Guardia Revolucionaria de Irán se adjudicó la autoría de los ataques.
"Esta mañana, valientes combatientes de la Fuerza Aérea del IRGC lanzaron la exitosa Operación Mártir Soleimani, con el código 'Oh Zahra' al disparar decenas de misiles tierra-tierra sobre la base de las fuerzas terroristas e invasoras de Estados Unidos", según señaló la agencia estatal de noticias iraní, Isna.
"Está claro que estos misiles fueron lanzados desde Irán y dirigidos contra al menos dos bases militares iraquíes", informó un comunicado del Pentágono firmado por su portavoz Jonathan Hoffman.
La nota precisó que los proyectiles impactaron en las bases militares Al Assad y Erbil, y agregó que aún no se sabía si había víctimas pero aseguró que las autoridades ya estaban evaluando los daños materiales.
El petróleo subió más de un 4% luego del ataque iraní.
Tanto en la variante WTI y la Brent, el oro negro ascendió por encima del 4%.
Mientras tanto, también caían los índices futuros de las principales cotizaciones de Wall Street: S&P 500 (-1,59%): Nasdaq (-1,82%) y Dow (-1,44%), al igual que las principales bolsas de Asia.
A su vez, el oro subió por encima de los 1.600 dólares la onza, el nivel más alto en más de seis años.
Reclamo de Irak
Más temprano, el gobierno de Irak sostuvo que la salida del país de las fuerzas extranjeras "es la única solución" para frenar la escalada de tensión y dejó al desnudo los intentos, hasta ahora poco eficaces, de Estados Unidos de mantener unida a su coalición en ese país árabe.
"No nos vamos de Irak. Hubo una confusión, pero nuestra política no cambió. Seguimos comprometidos con nuestros aliados en la región y con el objetivo de frenar las malas acciones iraníes, garantizar una derrota duradera de Estado Islámico y apoyar a Irak para que se convierta en una nación fuerte e independiente", afirmó el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, en conferencia de prensa.
Tras enunciar una serie de amenazas, Esper aseguró que Washington está buscando "una solución diplomática" y dispuesto a "un diálogo sin condiciones previas", si Irán se compromete a poner fin a sus "acciones malignas en la región" y a "terminar este derrame de sangre".
Poco después, el presidente Donald Trump ratificó que no sacará sus tropas de Irak.
"En algún momento queremos salir, pero este no es el momento adecuado", sostuvo ante la prensa al recibir en la Casa Blanca al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis.
En las últimas 24 horas, los gobiernos de Estados Unidos e Irak quedaron inmersos en un cruce de desmentidas y explicaciones confusas sobre una carta en la que la Casa Blanca parecía haber anunciado una "reubicación" de sus tropas en ese país árabe.
En medio de la confusión y antes de que el gobierno estadounidense explicara que el envío de la carta había sido "un error", sus aliados comenzaron a anunciar sus propias retiradas.
Por la mañana, la Otan anunció que "reposicionará" temporalmente a parte de su personal en Irak a diferentes zonas dentro y fuera del país, y horas después, sus tropas comenzaron a abandonar la llamada Zona Verde de Bagdad, la más segura de la capital.
Los vínculos entre el gobierno iraquí -un aliado de Estados Unidos desde la invasión de 2003 y el derrocamiento y asesinato de Saddam Hussein- e Irán hace años que vienen creciendo y profundizándose.
El asesinato de Soleimani, el comandante iraní que lideró el esfuerzo conjunto para derrotar al Estado Islámico e ideó el fortalecimiento de las milicias chiitas iraquíes tanto política como militarmente en los últimos años, afianzó aún más ese vínculo y expuso el difícil equilibrio que mantuvo hasta ahora el Estado iraquí al ser un férreo aliado de dos declarados rivales: Irán y Estados Unidos.
Comentá esta nota
Minutos después del ataque no se pudo confirmar si hubo muertos o heridos.
El ataque se produjo días después de que Estados Unidos matara al general Soleimani en una ofensiva con aviones no tripulados en Bagdad por orden del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Irán amenazó inmediatamente después de ese asesinato con "una severa venganza" contra Estados Unidos.
En un breve pronunciamiento, la Casa Blanca informó que Trump se encontraba al tanto de lo sucedido y seguía la situación atentamente, mientras que se concretó una reunión del Consejo de Seguridad Nacional.
"Somos conscientes de los informes de ataques contra instalaciones estadounidenses en Irak. El Presidente ha sido informado, está monitoreando la situación de cerca y consultando con su equipo de Seguridad Nacional", señaló en un comunicado la vocera de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.
La Guardia Revolucionaria de Irán se adjudicó la autoría de los ataques.
"Esta mañana, valientes combatientes de la Fuerza Aérea del IRGC lanzaron la exitosa Operación Mártir Soleimani, con el código 'Oh Zahra' al disparar decenas de misiles tierra-tierra sobre la base de las fuerzas terroristas e invasoras de Estados Unidos", según señaló la agencia estatal de noticias iraní, Isna.
"Está claro que estos misiles fueron lanzados desde Irán y dirigidos contra al menos dos bases militares iraquíes", informó un comunicado del Pentágono firmado por su portavoz Jonathan Hoffman.
La nota precisó que los proyectiles impactaron en las bases militares Al Assad y Erbil, y agregó que aún no se sabía si había víctimas pero aseguró que las autoridades ya estaban evaluando los daños materiales.
El petróleo subió más de un 4% luego del ataque iraní.
Tanto en la variante WTI y la Brent, el oro negro ascendió por encima del 4%.
Mientras tanto, también caían los índices futuros de las principales cotizaciones de Wall Street: S&P 500 (-1,59%): Nasdaq (-1,82%) y Dow (-1,44%), al igual que las principales bolsas de Asia.
A su vez, el oro subió por encima de los 1.600 dólares la onza, el nivel más alto en más de seis años.
Reclamo de Irak
Más temprano, el gobierno de Irak sostuvo que la salida del país de las fuerzas extranjeras "es la única solución" para frenar la escalada de tensión y dejó al desnudo los intentos, hasta ahora poco eficaces, de Estados Unidos de mantener unida a su coalición en ese país árabe.
"No nos vamos de Irak. Hubo una confusión, pero nuestra política no cambió. Seguimos comprometidos con nuestros aliados en la región y con el objetivo de frenar las malas acciones iraníes, garantizar una derrota duradera de Estado Islámico y apoyar a Irak para que se convierta en una nación fuerte e independiente", afirmó el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, en conferencia de prensa.
Tras enunciar una serie de amenazas, Esper aseguró que Washington está buscando "una solución diplomática" y dispuesto a "un diálogo sin condiciones previas", si Irán se compromete a poner fin a sus "acciones malignas en la región" y a "terminar este derrame de sangre".
Poco después, el presidente Donald Trump ratificó que no sacará sus tropas de Irak.
"En algún momento queremos salir, pero este no es el momento adecuado", sostuvo ante la prensa al recibir en la Casa Blanca al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis.
En las últimas 24 horas, los gobiernos de Estados Unidos e Irak quedaron inmersos en un cruce de desmentidas y explicaciones confusas sobre una carta en la que la Casa Blanca parecía haber anunciado una "reubicación" de sus tropas en ese país árabe.
En medio de la confusión y antes de que el gobierno estadounidense explicara que el envío de la carta había sido "un error", sus aliados comenzaron a anunciar sus propias retiradas.
Por la mañana, la Otan anunció que "reposicionará" temporalmente a parte de su personal en Irak a diferentes zonas dentro y fuera del país, y horas después, sus tropas comenzaron a abandonar la llamada Zona Verde de Bagdad, la más segura de la capital.
Los vínculos entre el gobierno iraquí -un aliado de Estados Unidos desde la invasión de 2003 y el derrocamiento y asesinato de Saddam Hussein- e Irán hace años que vienen creciendo y profundizándose.
El asesinato de Soleimani, el comandante iraní que lideró el esfuerzo conjunto para derrotar al Estado Islámico e ideó el fortalecimiento de las milicias chiitas iraquíes tanto política como militarmente en los últimos años, afianzó aún más ese vínculo y expuso el difícil equilibrio que mantuvo hasta ahora el Estado iraquí al ser un férreo aliado de dos declarados rivales: Irán y Estados Unidos.

