El 2019 fue el período con menor actividad del Congreso de los últimos ocho años, con sólo 15 sesiones y 37 leyes sancionadas.
Así lo determinó un informe de Directorio Legislativo, que indicó además que la pobre actividad parlamentaria no responde sólo a que se trató de un año electoral, sino también al “deterioro de la capacidad del oficialismo, desde fines de 2017, en conseguir los votos necesarios para sancionar leyes de su interés”.
Paradójicamente, noviembre fue el mes con más actividad en términos de sanción de leyes, ya que en ese lapso la Cámara de Diputados aprobó 18 leyes, mientras que en los meses previos se sancionaron 19 proyectos entre ambas cámaras.
En cuanto al origen de las leyes sancionadas, el 78% provino del Poder Legislativo, mientras que el 23% surgió de proyectos enviados por el Ejecutivo. “A su vez, de las leyes aprobadas del Poder Legislativo, el 55% tuvo origen en proyectos presentados por legisladores opositores”, indica el informe de Directorio Legislativo.
Entre los principales temas que se convirtieron en leyes se encuentran algunos relacionadas con la cultura y el patrimonio, que suelen responder a iniciativas provinciales, y declaraciones de emergencias de cadenas productivas regionales y una declaración de emergencia alimentaria.
Durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se sancionaron 510 en 136 sesiones, con un promedio de 34 sesiones al año. El 10% de las iniciativas sancionadas partió de la oposición, mientras que el 44% fueron proyectos enviados al Parlamento por el Poder Ejecutivo.
En tanto, durante la presidencia de Mauricio Macri se sancionaron 72 leyes en 119 sesiones, con un promedio anual de 30 sesiones. El 45% de las leyes fue producto de proyectos impulsados por la oposición, mientras que el 29% las promovió el Gobierno.
Fin de las ordinarias
En tanto, el período de sesiones ordinarias del Congreso finaliza oficialmente este fin de semana y los legisladores nacionales quedan a la espera de la prórroga o del llamado a extraordinarias por parte del Gobierno, y se prevé que ello no ocurra hasta que asuma Alberto Fernández el 10 de diciembre.
La Constitución Nacional establece que el año parlamentario va desde el 1° de marzo hasta el 30 de noviembre, por lo que a partir de hoy ni la Cámara de Diputados ni el Senado podrán celebrar sesiones a menos que sean "convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas" las ordinarias.
En el oficialismo actual descartan hasta el momento que el presidente Mauricio Macri tenga planeado prorrogar el período de sesiones ordinarias y en el Congreso se da por sentado que habrá que esperar a que asuma el presidente electo, Alberto Fernández, el 10 de diciembre.
Tanto en el Frente de Todos como en Juntos por el Cambio, los dos sectores dominantes en el Congreso, esperan que el nuevo jefe de Estado convoque a sesiones extraordinarias, dado que eso le permitiría fijar el temario y cerrar la puerta a que se sumen otros proyectos que no sean del interés del Poder Ejecutivo.
Fuentes parlamentarias consultadas por Noticias Argentinas señalaron que, en principio, ese llamado al Congreso sería para diciembre y enero, dado que no se descarta que deban realizarse al menos dos sesiones en la primera quincena de ese mes.
Y es que en diciembre el trabajo parlamentario podría verse demorado por las fiestas, porque Navidad y Año Nuevo se celebrarán martes y miércoles, los días preferidos por los legisladores nacionales para reunirse en comisiones o en el recinto.
Además, los temas pendientes son muchos y con el agregado de que deberán tratarse con una nueva composición del Congreso y con un gobierno recién llegado que buscará lógicamente empezar a marcar su impronta.
El tema central del debate parlamentario será el Presupuesto 2020 que Macri ya envió a la Cámara de Diputados, pero que el nuevo oficialismo se dispone a rediseñar, mientras que en la carpeta de Fernández hay otros dos proyectos que serán importantes: la declaración de emergencia económica y la creación del Consejo Económico y Social.
Por otra parte, la Cámara de Diputados ya aprobó y giró al Senado el proyecto de ley de alquileres y de góndolas, dos temas que contaron con un significativo consenso y que son del interés de la administración entrante, por lo que también podrían figurar en la abultada agenda parlamentaria.
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Paradójicamente, noviembre fue el mes con más actividad en términos de sanción de leyes, ya que en ese lapso la Cámara de Diputados aprobó 18 leyes, mientras que en los meses previos se sancionaron 19 proyectos entre ambas cámaras.
En cuanto al origen de las leyes sancionadas, el 78% provino del Poder Legislativo, mientras que el 23% surgió de proyectos enviados por el Ejecutivo. “A su vez, de las leyes aprobadas del Poder Legislativo, el 55% tuvo origen en proyectos presentados por legisladores opositores”, indica el informe de Directorio Legislativo.
Entre los principales temas que se convirtieron en leyes se encuentran algunos relacionadas con la cultura y el patrimonio, que suelen responder a iniciativas provinciales, y declaraciones de emergencias de cadenas productivas regionales y una declaración de emergencia alimentaria.
Durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se sancionaron 510 en 136 sesiones, con un promedio de 34 sesiones al año. El 10% de las iniciativas sancionadas partió de la oposición, mientras que el 44% fueron proyectos enviados al Parlamento por el Poder Ejecutivo.
En tanto, durante la presidencia de Mauricio Macri se sancionaron 72 leyes en 119 sesiones, con un promedio anual de 30 sesiones. El 45% de las leyes fue producto de proyectos impulsados por la oposición, mientras que el 29% las promovió el Gobierno.
Fin de las ordinarias
En tanto, el período de sesiones ordinarias del Congreso finaliza oficialmente este fin de semana y los legisladores nacionales quedan a la espera de la prórroga o del llamado a extraordinarias por parte del Gobierno, y se prevé que ello no ocurra hasta que asuma Alberto Fernández el 10 de diciembre.
La Constitución Nacional establece que el año parlamentario va desde el 1° de marzo hasta el 30 de noviembre, por lo que a partir de hoy ni la Cámara de Diputados ni el Senado podrán celebrar sesiones a menos que sean "convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas" las ordinarias.
En el oficialismo actual descartan hasta el momento que el presidente Mauricio Macri tenga planeado prorrogar el período de sesiones ordinarias y en el Congreso se da por sentado que habrá que esperar a que asuma el presidente electo, Alberto Fernández, el 10 de diciembre.
Tanto en el Frente de Todos como en Juntos por el Cambio, los dos sectores dominantes en el Congreso, esperan que el nuevo jefe de Estado convoque a sesiones extraordinarias, dado que eso le permitiría fijar el temario y cerrar la puerta a que se sumen otros proyectos que no sean del interés del Poder Ejecutivo.
Fuentes parlamentarias consultadas por Noticias Argentinas señalaron que, en principio, ese llamado al Congreso sería para diciembre y enero, dado que no se descarta que deban realizarse al menos dos sesiones en la primera quincena de ese mes.
Y es que en diciembre el trabajo parlamentario podría verse demorado por las fiestas, porque Navidad y Año Nuevo se celebrarán martes y miércoles, los días preferidos por los legisladores nacionales para reunirse en comisiones o en el recinto.
Además, los temas pendientes son muchos y con el agregado de que deberán tratarse con una nueva composición del Congreso y con un gobierno recién llegado que buscará lógicamente empezar a marcar su impronta.
El tema central del debate parlamentario será el Presupuesto 2020 que Macri ya envió a la Cámara de Diputados, pero que el nuevo oficialismo se dispone a rediseñar, mientras que en la carpeta de Fernández hay otros dos proyectos que serán importantes: la declaración de emergencia económica y la creación del Consejo Económico y Social.
Por otra parte, la Cámara de Diputados ya aprobó y giró al Senado el proyecto de ley de alquileres y de góndolas, dos temas que contaron con un significativo consenso y que son del interés de la administración entrante, por lo que también podrían figurar en la abultada agenda parlamentaria.

