En Villa María también cayó el consumo de carne vacuna
Así lo confirmó la subsecretaria de Habilitaciones Únicas de la Comuna, Valeria Suárez, a cargo de la Oficina Sanitaria. Mostró números que evidencian además estancamiento en la demanda de pollo y cerdo
Baja el consumo de carne vacuna, se frena la apertura de pollerías e incluso se dan cierres, y se produce mucha movilidad en la titularidad de esos rubros dentro de los supermercados, cada nuevo dueño esperando mejor suerte que el anterior.
Ese es el panorama que describió ayer la subsecretaria de Habilitaciones Únicas del Municipio, Valeria Suárez, quien está a cargo de la Oficina Sanitaria de Bromatología, que es por donde pasan todos los productos cárnicos (entre otros alimentos) que luego consumen los villamarienses.
El panorama local no dista demasiado del que muestran otras ciudades argentinas, y que evidencian que para la mayoría de las familias no quedó más opción que cambiar de hábitos alimentarios, un dato no menor en una sociedad marcada por una dieta a base de carne de vaca. Pero la crisis lo hizo posible.
El panorama local
“Baja el consumo fundamentalmente en lo que es cárnico. Así la carne bovina fue bajando y creció el consumo de la de cerdo, que ahora trata de mantenerse. Sí baja el pescado por una cuestión de costos”, describió la funcionaria.
Para las pescaderías el pico de consumo se produce en consonancia con la festividad religiosa de Semana Santa y luego se frena. “Y todo lo que es bovino bajó considerablemente durante el transcurso de este año”, agregó Suárez.
Y lo ratificó con números. En septiembre del año pasado se comercializaron en la ciudad 457.142 kilos de carne bovina (el cálculo se hace sobre un peso promedio por media res de 100 kilos). En el mismo mes de este año bajó a 439.677 kilos.
En relación con el mantenimiento de lo que se comercializa de cerdo, Suárez apuntó que “eso se atribuye al precio diferenciado respecto al bovino, y además como se aconseja su consumo por los beneficios para la salud, entonces mucha gente lo elige como alternativa”.
Por otra parte, indicó que también se frenó la apertura de negocios del rubro pollerías, que habían tenido un pico en 2017 y 2016. Es que también se estancó el crecimiento que venía mostrado en la demanda cuando muchas familias lo elegían para reemplazar la carne.
Sirva como ejemplo: datos oficiales muestran que en septiembre del año pasado se comercializaron 89.425 pollos (unidades) y en igual mes de este año fueron 90.300.
En definitiva, y tal como señaló Suárez, hay datos económicos que explican la caída o el estancamiento en el consumo de uno u otro producto y que pone a las familias en la obligación de reemplazarlos para cuidar el bolsillo.
Son decisiones que tienen directa relación con el costo. En Villa María la carne, sobre todo la de vaca, sumó incrementos superiores al 50 por ciento en lo que va del año, tal como se desprende del relevamiento mensual que realiza el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba para la Canasta Alimentaria Nutricional.
Mariana Corradini. Redacción Puntal
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Ese es el panorama que describió ayer la subsecretaria de Habilitaciones Únicas del Municipio, Valeria Suárez, quien está a cargo de la Oficina Sanitaria de Bromatología, que es por donde pasan todos los productos cárnicos (entre otros alimentos) que luego consumen los villamarienses.
El panorama local no dista demasiado del que muestran otras ciudades argentinas, y que evidencian que para la mayoría de las familias no quedó más opción que cambiar de hábitos alimentarios, un dato no menor en una sociedad marcada por una dieta a base de carne de vaca. Pero la crisis lo hizo posible.
El panorama local
“Baja el consumo fundamentalmente en lo que es cárnico. Así la carne bovina fue bajando y creció el consumo de la de cerdo, que ahora trata de mantenerse. Sí baja el pescado por una cuestión de costos”, describió la funcionaria.
Para las pescaderías el pico de consumo se produce en consonancia con la festividad religiosa de Semana Santa y luego se frena. “Y todo lo que es bovino bajó considerablemente durante el transcurso de este año”, agregó Suárez.
Y lo ratificó con números. En septiembre del año pasado se comercializaron en la ciudad 457.142 kilos de carne bovina (el cálculo se hace sobre un peso promedio por media res de 100 kilos). En el mismo mes de este año bajó a 439.677 kilos.
En relación con el mantenimiento de lo que se comercializa de cerdo, Suárez apuntó que “eso se atribuye al precio diferenciado respecto al bovino, y además como se aconseja su consumo por los beneficios para la salud, entonces mucha gente lo elige como alternativa”.
Por otra parte, indicó que también se frenó la apertura de negocios del rubro pollerías, que habían tenido un pico en 2017 y 2016. Es que también se estancó el crecimiento que venía mostrado en la demanda cuando muchas familias lo elegían para reemplazar la carne.
Sirva como ejemplo: datos oficiales muestran que en septiembre del año pasado se comercializaron 89.425 pollos (unidades) y en igual mes de este año fueron 90.300.
En definitiva, y tal como señaló Suárez, hay datos económicos que explican la caída o el estancamiento en el consumo de uno u otro producto y que pone a las familias en la obligación de reemplazarlos para cuidar el bolsillo.
Son decisiones que tienen directa relación con el costo. En Villa María la carne, sobre todo la de vaca, sumó incrementos superiores al 50 por ciento en lo que va del año, tal como se desprende del relevamiento mensual que realiza el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba para la Canasta Alimentaria Nutricional.
Mariana Corradini. Redacción Puntal