La buena noticia en Córdoba es que el maíz duplicaría la producción del año pasado. Según el cálculo de cosecha realizado por la Bolsa de Cereales provincial, el incremento en el volumen sería del 100% y alcanzaría así las 23 millones de toneladas. Sin embargo, la entidad realiza inmediatamente una advertencia: “El maíz tardío (84%) se encuentra en jaque debido al impacto del complejo del achaparramiento (Spiroplasma) transmitido por la chicharrita”, por lo cual relativiza esas mismas cifras hasta el nuevo cálculo, cuando la tarea de recolección tenga más envergadura. Apenas el 4% de los lotes de maíz en Córdoba fueron cosechados.

Desde hace semanas que en el contexto nacional se mira con atención lo que ocurre en la zona de Río Cuarto, primero por ser el primer departamento en producción de maíz del país, pero después por las buenas condiciones que tuvieron en general los cultivos durante este ciclo, donde el clima mayormente acompañó.

¿La chicharrita lo puede arruinar? Si bien se observa presencia del insecto, no es de forma masiva como en otras partes del país y su efecto en la producción sería marginal. Así lo valoró el agrónomo Francisco Demarchi: “Si bien en esta campaña, y seguramente por cuestiones ambientales, la chicharrita llegó a la zona, por suerte lo hizo con una incidencia muy baja y una severidad nula o muy escasa. Se ve un 2 o 3 por ciento, en algún caso extremo un 10% de incidencia con severidad muy, muy baja. Diría que hasta acá no es relevante”.

Sin embargo, Demarchi remarcó que “naturalmente genera mucha preocupación porque si prolifera hace estragos, como en muchas de las zonas afectadas donde las pérdidas llegan a ser totales”, indicó.

El agrónomo destacó además que “hay preocupación también por la próxima campaña, porque si la plaga llegó para quedarse, se genera incertidumbre. De todos modos hay que monitorear y por ahora no alarmarse. Para que este episodio vuelva a repetirse el año que viene depende de muchas variables, especialmente de condiciones ambientales. Y por otro lado, hay manejos agronómicos que se pueden aplicar para evitar la plaga como la fecha de siembra, el curado de semillas, tratamiento fitosanitarios en etapa vegetativa, la nutrición del cultivo, el control de malezas, la humedad del suelo, entre otros. Y en el medio veremos el invierno porque si es muy frío puede controlar la plaga”, puntualizó Demarchi.

Por su parte, un trabajo realizado por Joaquín Pellejero y Cecilia Conde, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, describió que “desde el mes de diciembre, se ha observado un incremento significativo en la presencia de la chicharrita de maíz (Dalbulus maidis) en las regiones agrícolas del centro y norte de Argentina. Este insecto transmite de manera persistente y propagativa la bacteria Spiroplasma kunkelii, causante de una enfermedad que ha mostrado una incidencia recurrente en el norte del país y en el sur de Brasil. Diversos factores han contribuido a este aumento repentino del vector, entre los cuales se destacan la disminución de la frecuencia de heladas durante los últimos inviernos, el escalonamiento de las fechas de siembra, el aumento de la proporción de siembras tardías y el control deficiente de las plantas hospederas (plantas guachas)”, apuntaron.

Advierten que la expansión de este vector ha generado una preocupación creciente en la comunidad agrícola, especialmente en regiones como el centro de Santa Fe, el noreste de Córdoba y el oeste de Entre Ríos, donde se han observado picos de severidad de la enfermedad.

Asimismo, señalaron que durante los últimos siete días se ha reportado en el Centro-Norte de Santa Fe una disminución de 19 puntos porcentuales en la condición entre Normal y Excelente de los planteos tardíos debido en gran parte a esta enfermedad.

Uno de los cambios más notables en los últimos años ha sido el aumento del área sembrada con maíz tardío. En el Centro-Norte de Santa Fe, la proporción de siembras tardías pasó de un promedio de 63,4% del total del maíz en las últimas 5 campañas, a un 78% para este ciclo.