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“Estar en la profesión es mucho más que dedicarse al rubro inmobiliario”

Fundado en 1984, el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Villa María crece en número de asociados; y unos 250 ejercen con matrícula en la ciudad. La mayoría, consagrados a la compra y venta de bienes raíces

Están ahí, bajo el mapa cada vez más grande de la ciudad, en el búnker de calle La Rioja 1225. Y la “ampliación del campo de batalla” no es una metáfora sino una fabulosa consecuencia. Porque Carlos Zurro (secretario del colegio), Roberto Alaniz (delegado) y los vocales Enzo Salera, Angel Rizzo y Walter Airaldi , son corredores públicos de larga data. Pero a ellos se ha sumado un debutante, Franco Vilches. Y habrá más, muchos más mientras ese mapa se siga extendiendo hacia todos los puntos cardinales; del mismo modo que el crecimiento de un bosque multiplica las especies de los pájaros. Porque aunque tienen muchas matrículas y facultades, los corredores públicos tienen debilidad por los bienes raíces.

“Hoy somos unos 250 corredores públicos matriculados que pertenecemos al colegio”, comentó Zurro.

“Imaginate que en Río Cuarto hay la misma cantidad siendo una ciudad mucho más grande”, agregó Salera. 

Y quizás esta constatación no haga más que graficar la fabulosa realidad inmobiliaria que, al menos hace unos años, se vivía en la ciudad.

“Pero ese boom ya pasó -dijo Airaldi- No es que ahora no haya movimiento; pero no tiene nada que ver con lo que se vivió entre el 2005 y el 2009, cuando fue la época dorada de la soja”.

“Los gringos del campo levantaron tanta plata en esos tiempos, que decidieron construir departamentos y casas pensando que le iban a sacar la plata que querían -explicó Alaniz, volviendo la mirada una década atrás-. Pero al final, lo único que consiguieron fue levantar el precio de todos los inmuebles de la ciudad. Y cuando hubo crisis y los precios bajaron, ellos siguieron empeñados en que sus bienes costaban igual. Y hoy no los pueden vender ni alquilar. No te exagero si te digo que el 30 por ciento de los departamentos que hay en Villa María están sin alquilar, producto de la barbaridad que esos dueños piden”.

Multimatriculados

-Sería un error pensar que todo corredor público es, a su vez, un corredor inmobiliario ¿no?

Zurro: -Totalmente. Cuando vos te recibís de martillero tenés muchas matrículas y no quiere decir que usemos todas. Es muy común que la mayoría seamos también, corredores inmobiliarios, corredores de bolsa o peritos tasadores. Luego, cada uno se dedica a un rubro específico.

-¿A qué se dedica cada uno?

Alaniz: -“Yo hago corretaje de inmobiliaria desde hace cuatro años y medio. Tengo un escritorio donde hago la parte inmobiliaria, gestoría y venta de seguros.

-¿Cuál es el mayor problema de tu sector?

Alaniz: -La permanente comparación con Buenos Aires a la hora de comprar. Vos querés vender tu auto a cien mil pesos y los compradores oficiales y concesionarias sacan una revistita y te dicen “no, mirá, en Buenos Aires vale 60, y yo no te lo puedo tomar por más para venderlo”. Pero cuando vos lo vas a comprar vale cien, el precio de acá. Es una contradicción difícil de revertir.

La importancia de tasar en los tiempos que corren

Por su parte, Enzo Salera comentó que “mi fuerte también es la parte inmobiliaria; lo cual no quiere decir que lo que hago no esté relacionado con las otras partes; como perito tasador por ejemplo. Eso es fundamental. Si nosotros no hacemos una buena tasación no vendemos”.

-¿Cómo definirías una buena tasación?

Salera: -Es la que se hace teniendo en cuenta un montón de variables; como el valor de la propiedad y lo que valen las mejoras que se le han hecho; que son la mano de obra y el material. Eso te da lo que vale el metro cuadrado.

-¿Y cuál es la importancia de la tasación?

Salera: -En estos tiempos de continuos cambios económicos, la tasación es fundamental. Al punto que aquellos que quieran vender o comprar una propiedad no lo pueden hacer sin consultar a un corredor público y un perito tasador. Porque esa persona particular no sabe a dónde está  parada. Y la persona que vende, tampoco sabe si está vendiendo a precio real o está regalando la propiedad.

-¿Te referís a que ambas partes deben estar actualizadas?

-Sí, pero también a que es necesario pedir lo que la casa realmente vale, muy a pesar de lo que diga el dólar. Cuando ves una casa que hace tres años tiene un cartel de “se vende”, es porque esa casa ha sido mal tasada. Y ponele la firma que seguirá sin venderse.

-¿Por qué?

Salera: -Porque muchas veces ese propietario dice “me tasaron la propiedad en 40 mil dólares, la voy a vender en 60 como dueño”. Y no lo vale. Por más que haga diez años valía eso. Pero luego de un proceso de tres o cuatro años, el dueño que no pudo vender nada, saca el cartelito y vuelve a consultar al corredor público”. 

En este preciso momento, Ángel Rizzo hizo un comentario por demás oportuno.

“En Buenos Aires, los precios en dólares de las propiedades se han bajado hasta un 40 por ciento. Eso tiene que ver que tanto los materiales como la mano de obra de una casa o un departamento no han subido en proporción al aumento del dólar. Y entonces, algo que valía 100 mil dólares hace cinco años, no puede seguir costando cien mil hoy. Vos podés pedir esa plata, pero como dijo Enzo, corrés el riesgo de no venderla jamás”.

-Un departamento de Villa María que valía 40 mil dólares hace diez años ¿hoy sigue valiendo lo mismo en dólares?

Airaldi: -Sí. Pero estamos en una etapa de transición, donde los valores de dólares van a pasar a pesos. Pero eso va a llevar un tiempo. Hay empresas que necesitan vender para costear proyectos a futuro. Y hoy no están vendiendo. Así que dentro de seis o siete meses cuando sigan sin vender, van a tener que empezar a bajar los números. Incluso en dólares. El mercado les pondrá el valor final”.

-¿Y el alquiler?

Rizzo: -Se alquila más de lo que se vende pero igual está difícil alquilar. Cuesta conseguir garantías  buenas para que no te las reboten después en el informe comercial. Esa condición, muchas veces, nos juega en contra.

Ángel es corredor público hace siete años. Y a pesar de su conocimiento en bienes raíces, su fuerte es “la parte judicial”, según explicó. “A la inmobiliaria la hago con una socia, pero no es la principal de mis actividades. Lo mío es retenciones de vehículos y subastas”, comentó con orgullo.

El rubro de Ángel es el mismo que el de Carlos Zurro: el que atañe a un martillero público. 

“Hoy no hay muchos remates en la ciudad -explicó Zurro- Es más común en los pueblos de la zona.  Pero la persona que remata tiene una gran utilidad social; la de hacer que un bien que estaba parado vuelva a circular entre la gente. En este rubro, un martillero público muestra su habilidad de mediador, la misma que debe tener todo corredor público”.

Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.

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