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Admiten que la gente prefiere “arreglar” antes que “renovar”

PUNTAL VILLA MARÍA observó que tal conducta se repite en diferentes rubros: calzados, bicicletas, lavarropas y celulares. Los usuarios ahorran “hasta un 500 por ciento” en volver reutilizable su artefacto. Aquí, el relevamiento
 
“Con el dólar, subieron los autos, las bicis, los equipos de celulares, todo a casi al triple”, le comentó Gustavo, encargado de un taller de reparación de celulares, a PUNTAL VILLA MARÍA. “Ahora hay más trabajos en bicicletas por el costo de la nafta”, repitió un bicicletero de barrio Parque Norte.

Los especialistas en reparación consultados por este matutino admitieron que la gente prefiere -ante el contexto económico actual- arreglar sus artefactos antes que cambiarlos. “No hay dinero para renovar el calzado”, aportaron desde un taller de calzado local. “Se nota que se está reparando más, aunque no sabría decirte en qué porcentaje”, expresó un técnico especializado en lavarropas.

Según testimonios, algunas personas llegan a ahorrarse hasta un 500 por ciento con la reparación de sus artefactos. En zapatos, los usuarios pueden pagar entre 1.000 y 1.200 pesos por el arreglo del taco y la suela, mientras que un nuevo calzado cuesta hasta 5 mil pesos, precisan. En lavarropas, por ejemplo, el ahorro equivale a 15 mil pesos de diferencia entre un equipo usado y uno fabricado recientemente.

“Se nota que se está reparando más”

Juan Arce, técnico especializado en arreglos de lavarropas y microondas, dejó en claro que la diferencia entre adquirir un nuevo artefacto y repararlo ronda un 400 por ciento. “El lavarropas se ha ido de 20 mil pesos para arriba y arreglos tenés de todo tipo. Yo no soy partidario de cobrar más de cinco mil pesos en ellos”, expuso.

“Hoy, como máximo, se gasta seis mil pesos en el arreglo. Cuando un usuario llama para arreglar un equipo usado volverá a hacerlo dentro de 4 años porque algunas partes se gastan, por ejemplo el rodamiento. En cambio, cuando una persona compra un equipo nuevo gasta más de 20 mil pesos y lo mismo van a tener que llamarnos a los dos o tres años para un arreglo de rodamiento”, indicó quien tiene su taller sobre calle Combate San Carlos.

Arce utilizó la situación de los autos como un claro ejemplo para graficar su actividad. “Cuando comprás un usado, las gomas se las vas a tener que cambiar a los 100 mil kilómetros. En el caso de un cero kilómetro, vas a tener que hacerlo en el mismo período de tiempo”, evidenció.

La conducta de la gente es relativa. El técnico detalló al respecto: “Hay semanas que te llaman diez personas, otras que te llaman dos, y algunas que te llaman veinte. En el invierno y en el verano se trabaja igual, no he notado que suban las estadísticas de los arreglos”.

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“Hubo una temporada en la que cayó un poco la reparación. Fue cuando el gobierno de Cristina sacó el plan Ahora 12 y Ahora 18. La gente decidía pagar en cuotas sin interés en lugar de pagar de contado un arreglo”, recordó.

La reparación de una plaqueta de lavarropa se está cobrando aproximadamente a 5 mil pesos. Cuesta 3.500 pesos el repuesto y 1.500 la mano de obra. El cambio de rodamiento es otro “habitué” en el reparo de dichas maquinarias. “Este trabajo tiene un costo de tres mil pesos”, afirmaron.

“El costo de la nafta elevó el uso de las bicicletas”

Américo tiene su taller de reparación de motos y bicicletas en barrio Parque Norte hace más de 40 años. “Ahora hay más trabajos en bicicletas por el costo de la nafta, eso es así. Hace 45 años que trabajo en el taller y ahora se mueve más la bicicleta que antes”, puntualizó el hombre.

A pesar de que también se arreglan motocicletas, las reparaciones en su taller son “mayormente de bicicletas”. “El arreglo más pedido por la gente es la pinchadura. 50 pesos es el costo desde hace 4 años, no ha variado. Esa es la carnada que me trae mayor cantidad de bicis”, agregó el bicicletero.

El trabajador reveló que las reparaciones se realizan con los repuestos que llevan los clientes. “Yo sólo cobro por mi trabajo, que es sobre las bicicletas usadas”, reflejó. Su taller recibe “gran cantidad” de rodados de estudiantes universitarios, contó Américo. La cercanía geográfica que existe entre su puesto de trabajo y el Campus de la UNVM, permitió que su mercado de clientes se ampliara hacia los educandos de la casa de altos estudios local.



Maximiliano Gilla.  Redacción Puntal Villa María

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