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En lo que va del año, más de 70 metalúrgicos perdieron su trabajo en Villa María

Osmar Carrera, secretario general de la UOM, dijo que es preocupante la situación de 27 obreros de una firma local, que hace dos meses no cobran. Pidió consensuar soluciones

La dificultad que padecen 27 trabajadores metalúrgicos de una empresa con más de 35 años de trayectoria en la ciudad puso de relieve el presente crítico del sector, teniendo en cuenta que en lo que va del año ya son más de 70 los obreros despedidos en la ciudad y poblaciones vecinas. Y la cifra parece no encontrar barreras.

En el caso puntual de la firma Grassani, los operarios hace dos meses que no cobran sus salarios y desde el sindicato plantean la necesidad de avanzar en un debate para consensuar una solución. De hecho, reconocen que casos similares con otros empresarios del medio pudieron solucionarse, diálogo mediante “y con las diferencias que existen y seguirán existiendo”, sostuvo Osmar Carrera, titular de la Unión Obrera Metalúrgica.

“El sector de los metalúrgicos es uno de los más golpeados. En la provincia de Santa Fe hay un montón de empresas que están llegando a acuerdos con los trabajadores”, reconoció el dirigente, exponiendo que el complejo presente no se focaliza en la ciudad y la región.

“No desconocemos la crisis, pero si no nos sentamos a conversar y bajamos los decibeles, es imposible superarla entre todos. La única que no pone voluntad y pone palos en la rueda es la empresa”, indicó sobre este caso puntual.

“Con el resto, -de los empresarios-, con mejores o peores acuerdos, de una manera u otra lo vamos llevando adelante. Salvo el caso de Cormetal, que era especial en el momento en que ocurrió, con el resto hemos consensuado”, admitió, e insistió en que en las negociaciones “discutimos, pero consensuamos para que el esfuerzo sea compartido. No tengo plata y no se cuándo la voy a tener no es una respuesta”.

Cifras que preocupan

Consultado sobre qué cantidad de trabajadores perdieron su fuente laboral en el último tiempo, Carrera explicó: “La cuenta que hacemos hasta fin de septiembre, porque en octubre prácticamente no hubo despidos y afortunadamente en noviembre tampoco, es que son más de 70 los despedidos”. La cifra corresponde a la jurisdicción que tiene la delegación local, y que ubica a Villa María como epicentro de la región.

“Estamos hablando de más de 70 familias”, lamentó, y analizó que “el que se fue despedido en febrero, a lo mejor tuvo la suerte de conseguir algo en otro lado, pero el que fue despedido en septiembre ya no. No hay ni changas. Antes la gente contrataba a alguien para cortar el pasto, pero en los últimos dos meses eso ya no ocurre”.

“Con Grassani habíamos empezado el camino -de diálogo en virtud de la situación que atraviesa el sector metalúrgico- pero de repente se nos cayó todo. La impresión que me causan es que no hay sensibilidad”, remarcó.

Cabe consignar que en la mañana de este jueves, los trabajadores se hicieron presentes en el predio de barrio Carlos Pellegrini, al igual que los dirigentes sindicales y responsables del Ministerio de Trabajo.

“Se fijó una audiencia para mañana -por hoy- al mediodía. Acá hay una sola manera de que esto se solucione y es que aparezca la plata para los muchachos”, sostuvo Carrera.

Si bien afortunadamente no hubo despidos, el titular de la UOM explicó que la firma adeuda salarios “desde la segunda quincena de septiembre. Serían dos meses. En todo ese tiempo se le dieron 5 mil pesos y dos cheques que nunca pudieron cobrar”.

Aclaró que la empresa “no está cerrada sino que los muchachos están haciendo retención de tareas, que es lo que convenimos con el Ministerio, hasta mañana al mediodía -por hoy-”.

Explicó que “esta mañana -por ayer- se le negó la entrada. Cuando fuimos nos abrieron la puerta y nos dijeron que habían cambiado la disposición y en vez de pasar por el portón, que siempre estaba abierto, debían tocar timbre e ingresar por otra puerta. Pero nunca se le avisó a nadie. Es una chicana que no sirve para nada”.

Carrera remarcó durante la charla que “con Grassani nunca habíamos tenido problemas serios de este tipo. Hubo otros como que a veces te pagan mal, o se demoran una quincena en pagar el aumento. Pero eran cosas del día a día y nada que hiciera prever esto. En octubre hicimos un acuerdo, trabajaron tres días y aparentemente en el directorio de la empresa hubo diferencias y algunos se fueron. Entonces se desmoronó todo a partir de ahí”.

Sobre la relación con el resto de los empresarios, expresó que la postura es “tratar de tener diálogo porque nos interesan que las empresas estén abiertas. Las fuentes de trabajo se preservan, y no es defender al empresario sino que la fábrica tenga la puerta abierta y estemos del lado de adentro, porque cuando estamos en la calle es otra cosa”.

E insistió: “Con la mayoría tenemos diálogos maduros, con la diferencia y discusiones que siempre vamos a tener, pero se puede consensuar. Hay crisis y veremos cómo la sobrellevamos, y que el menor peso lo lleve el trabajador. La plata que lleva del sueldo es para comida y subsistencia”. 



Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María

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