En el barrio Las Acacias, el Comedor Rinconcito de Luz enfrenta desafíos significativos en su tercer año de funcionamiento. La situación de crisis generalizada ha impactado la capacidad del comedor para seguir brindando comidas diarias a quienes lo necesitan. Ante esta dificultad, la entrega de comidas ha tenido que reducirse, limitándose ahora a la merienda dos días a la semanas para más de 35 niños y niñas organizada en el Club San Martín de la ciudad.
La iniciativa, que ha sido vital para muchas familias vulnerables del barrio, se ha visto afectada por la falta de recursos y el apoyo habitual que solían recibir. A pesar de los obstáculos, la comunidad no ha perdido la esperanza y continúa buscando maneras de apoyar a los más necesitados, Fabiana Rodríguez, quien coordina el espacio explicó que el Municipio acompaña con productos como la leche y el club bizcochos y facturas.
“Nosotros hacemos una rica merienda porque a veces es la última comida del día. Así podemos llevar adelante el merendero en estos tiempos”,dijo.
Aclaró que los menores que forman parte son desde edades tempranas hasta los 15 años en algunos casos: “Algunos son hermanitos y nuestra mirada siempre estuvo puesta en los más chicos y sus necesidades, no sólo tienen necesidad alimenticia, sino también el espacio de encuentro y cariño. Un abrazo y ser escuchados porque atraviesan muchas problemáticas en estos tiempos”. explicó la mujer que comenzó con la idea y solo cuenta con dos colaboradoras fijas en los encuentros que realizan en la semana.
Frazadas
En un gesto de solidaridad destacado, un proyecto liderado por estudiantes de la ciudad ha logrado concretar la entrega de frazadas artesanales a familias carenciadas. Esta iniciativa no sólo ha proporcionado abrigo en los días fríos del invierno, sino que también ha demostrado el poder transformador de la colaboración comunitaria.
A través de la campaña de Tejido Solidario organizado por el Espacio de Buenas Prácticas de la defensoría del Pueblo de Córdoba, la auditoría de Villa María y la escuela El Caminante, se hizo entrega de mantas tejidas para familias que necesitaron un acompañamiento en el marco de la ola polar.
Las necesidades son constantes: “Las familias piden abrigo y leche, no es gente que esta sentada sin hacer nada, sino que son familias que no llegan a comprar una campera o invierte para terminar su casa y lo podemos ver cuando buscamos a los niños por sus casas”, indicó y agregó:“Se necesitan muchas manos para ayudar y nuestro espacio esta abierto para eso, dejo mi contacto 353 425-3846 para que se comunique quien quiera formar parte y acompañar a los niños que nos necesitan en esta situación tan difícil que atravesamos”,cerró la coordinadora.

