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En cuarentena, los chicos redujeron sus hábitos de vida saludables

Un relevamiento de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en las familias cordobesas alertó sobre la mayor exposición a pantallas, una peor alimentación y menos tiempo con actividad física

Amelia López, defensora de la Niñez en Córdoba, presentó online los datos de una encuesta sobre el impacto de la cuarentena.

 

En conferencia de prensa de manera online, Amelia López, defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Córdoba, dio a conocer los resultados de un informe que realizaron con relación a cómo incidió en los chicos el desarrollo de la cuarentena, con datos alarmantes respecto de varios puntos, como la disminución de hábitos saludables.

En el marco del trabajo de la Defensoría desde su Sistema de Monitoreo de Derechos, se realizó una encuesta online a las familias con las que trabaja el organismo, con datos referidos a cómo será el seguimiento de los derechos de los niños en la cuarentena. “Cuarentena, familias, niñez y adolescencia” es el informe que realizaron a partir del relevamiento de las respuestas de 5.500 familias de Córdoba, de las que quedaron efectivos 5.165 casos para el análisis.

“Nuestra encuesta estuvo centrada en ver de qué modo estaban influyendo los hábitos en las familias durante la cuarentena, ejecutada desde el área central y acompañada por las 10 subsedes de toda la provincia, para tener un paneo de todo lo que está aconteciendo en Córdoba”, indicó la funcionaria, quien señaló que se llevó a cabo de manera anónima del 5 al 10 de mayo y que se desarrolló a partir de 34 preguntas, con una ponderación por región y categorizada según variables de corte.

Entre los objetivos que se plantearon desde la Defensoría se encontraba un reconocimiento de la situación de los hogares en la actualidad y evaluar el impacto de la pandemia en los hábitos y la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes, al igual que investigar la percepción de los adultos en este contexto. Uno de los principales puntos observados fue el alto desconocimiento de la situación de la ciudad en la que vivía la familia encuestada, en tanto que no estaba al tanto de si se trataba de una zona blanca o roja y eso condicionaba en gran medida las acciones a desarrollar en el hogar.

“En las familias encuestadas de un nivel socioeconómico bajo, un 29% afirmó haber tenido problemas para acceder al menos a un elemento básico durante la cuarentena, mientras que en el caso de los hogares de nivel socioeconómico alto el porcentaje descendió al 22%”, sostuvo López y aclaró que se trataba de alimentos, remedios, elementos de limpieza y otros de cuidado personal. Siguiendo en esta línea, de acuerdo a los datos obtenidos en el relevamiento, el 72% de los encuestados afirmó haber sufrido reducciones en los ingresos del hogar, sin importar el nivel socioeconómico del que provenía, aunque se ve más acentuado en los niveles más bajos (61% en los más altos y 83% en los más bajos).

La alimentación en cuarentena fue otro de los puntos sobre los que se consultó y, de acuerdo a los datos obtenidos, en el 40% de los hogares reconocieron que fue menos saludable durante este período. “Es algo que no se diferencia entre los niveles socioeconómicos, por lo que 4 de cada 10 familias de Córdoba se alimentaron de un modo menos saludable”, comentó y señaló que el 88% de los encuestados manifestó que el número de consultas médicas se redujo en este período.

Con relación a la percepción de los padres sobre estas medidas de aislamiento social, el 53% de los encuestados aseguró disfrutar de ayudar a niñas, niños y adolescentes con las tareas de la escuela, aunque el 41% expresó que le genera inconvenientes esta modalidad de trabajo. “Al profundizar sobre los sentimientos de los adultos, detectamos que un 32,5% del sector socioeconómico más alto sostuvo que los inconvenientes venían porque les llevaba mucho tiempo, distinto de los sectores más bajos, en los que era un 28%”, precisó López, mientras que fue mayor el porcentaje en familias de sector más bajo la justificación de estos inconvenientes por una falta de recursos para poder cumplir con las tareas.

Exposición a las pantallas

La gran cantidad de tiempo en un mismo espacio que pasan los niños durante la cuarentena y la búsqueda de actividades para que realicen en ese tiempo también fueron analizados por los coordinadores de la encuesta. “El 43% de las niñas, niños y adolescentes pasa entre 3 y 5 horas frente a pantallas y un 20% está más de 6 horas diarias”, detalló Amelia López, en un plano de análisis de salud integral, y agregó: “El 80% de la población de hogares con adolescentes tiene una mayor cantidad de horas de exposición a pantallas, con un promedio de entre 3 y 8 horas, mientras que en los hogares donde solamente hay niños este promedio se da en el 60% de los casos”.

La funcionaria consideró que este abuso de la tecnología debe analizarse no solamente “con los riesgos de cyberdelito, sino también con afecciones visuales y la alteración de los vínculos por tantas horas de exposición”. Estos hábitos afectan la realidad de niñas, niños y adolescentes en el sentido de que, según la encuesta, el 86,6% de ellos asegura realizar menos actividad física o directamente no hacer nada durante la cuarentena, explicó López. “El sedentarismo, con una alimentación menos saludable y una mayor exposición a las pantallas, resultan factores de riesgo en una mirada de la salud integral”, puntualizó López.

“Los hábitos de sueño también cambiaron: el 76% de los encuestados dijo que durante la cuarentena modificaron las costumbres y se acostaban más tarde o se levantaban más tarde, incluso el 25% dijo que redujo a 7 horas el tiempo de descanso”, especificó la funcionaria de la Defensoría.

Finalmente, sobre las emociones, el 47% de los adultos explicitó que notan a los niños más enérgicos y conversadores, mientras que el 34% dice verlos angustiados y el 13% aduce que están deprimidos. “El punto es que no se manifiestan enérgicos por estar felices, porque al cruzar los datos con aspectos cualitativos llegamos a la conclusión de que la percepción de los adultos tiene más que ver con una actitud de ansiedad por parte de los niños. Sólo un 17% los ve más felices”, resaltó y aseguró que, en el caso de los adolescentes, el 51% de los adultos observa la angustia como la emoción más detectada en ellos.

“Las niñas, niños y adolescentes aún no cuentan con herramientas para manejar sus emociones y esto incidirá directamente en el modo en el que aprenden, en cómo se relacionan con los adultos y sus pares y cómo afrontarán las situaciones del futuro”, recalcó López. Y concluyó: “Valorar el impacto de la cuarentena en niñas, niños y adolescentes resulta de importancia a los fines de definir acciones en el presente y en el futuro próximo desde una perspectiva de salud integral, considerando que el efecto emocional del encierro no es igual cuando se trata de los niños o de los adultos”.