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Cine: se exhibirá el documental “La memoria y después”

Con la presencia del director del film, Eduardo Feller, proyectarán hoy la película testimonial sobre Sara Rus, sobreviviente del Holocausto Nazi y de la Dictadura Militar Argentina

Hoy a las 18.30 se exhibirá el documental “La memoria y después”. La propuesta de Espacio INCAA Villa María (Sabattini 200) aborda temáticas que atraviesan a la sociedad en su conjunto, como los derechos humanos y la dictadura militar, desde la mirada de “la transmisión de la memoria”. 

En esta ocasión se contará con la presencia del director de la película, Eduardo Feller, para llevar adelante la tradicional charla entre realizadores del cine nacional y espectadores.

Además, Feller brindará una charla abierta el lunes, a las 16, en el Estudio Adelqui Pellegrino de Diseño, en el Campus de la UNVM. 

La segunda oportunidad de disfrutar del film será el jueves 9 de mayo. 

El documental explora la historia de Sara Rus, Madre de Plaza de Mayo línea fundadora, quien sobrevivió al Holocausto y luego de emigrar a la Argentina sufrió la dictadura militar y la desaparición de su hijo Daniel en manos del terrorismo de Estado.

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el realizador se refirió al proceso de producción del largometraje testimonial, a las particularidades del trabajo realizado y a las problemáticas de exhibir cine nacional en el país.

-¿Cómo fue realizar este documental?

-Inicialmente conocía a las protagonistas por un trabajo anterior realizado por el equipo. A partir de nueva documentación y nuevos elementos es que nos propusimos hacer el documental pero con un enfoque distinto orientado especialmente a la transmisión de la memoria. Cómo la segunda y la tercera generación, en este caso la hija y la nieta, toman la historia original de Sara Rus y se apropian de la historia de distinta manera. Cada una con las herramientas personales que tiene para recordar y transmitir a otros grupos, principalmente estudiantes. Teníamos muy buen material que nos había quedado de un trabajo anterior que es la historia de la persona pero contada en primera persona. En “La memoria y después” la historia se cuenta también desde las preguntas que se hace la nieta.

-En ese sentido, ¿se trabajó con la perspectiva que recordar el pasado tiene más que ver con el presente que con el pasado?

-Siempre el pasado se habla en el presente. Y además atraviesa el presente porque todo el tiempo se establecen conexiones por más que uno esté contando algo que pasó hace 30 o 70 años. Contado desde el presente siempre remite a cosas actuales. 

-¿Cómo fue realizar un documental más arraigado en lo testimonial que en los documentos?

-Tomamos un par de estrategias a partir de conocer bien a las protagonistas. Dependiendo de quien se tiene en frente, la historia se cuenta un poco distinto. En esas pequeñas diferencias en contar frente a un público, a un familiar, un conocido, o una figura pública fuimos encontrando cómo a través de las distintas generaciones, los ejes principales van cambiando. Qué es lo importante para la persona que vivió los hechos en primera persona y qué es lo que la hija o la nieta consideran que es lo importante para mantener viva esta historia. En cada una de las generaciones el eje es distinto y se pone en cuestión la forma de contar de la persona que vivió las situaciones. La historia se va enriqueciendo a medida que los personajes tamizan los distintos elementos del relato.

Charla abierta

-Mañana estarás en la UNVM para brindar una charla abierta con estudiantes de Audiovisual, ¿en qué consistirá?

-Básicamente vamos a hablar del contenido de la historia, pero más que nada de cómo abordamos esta historia desde el guión y la producción. Por más que se trata de un documental, el INCAA requiere del guión. Nos mantuvimos en un porcentaje altísimo de la propuesta original. Voy a llevar el guión con las anotaciones y los cambios que tuvo para que los estudiantes puedan ver que hay una idea potente. El documental no es sólo un registro de cosas que pasan. Nosotros generamos los distintos encuentros. En el guión teníamos ideas fuerte y algunas palabras que queríamos que sean dichas, pero es imposible ponerle a la gente palabras en su boca. Entonces, creo que es muy interesante conversar con los estudiantes sobre cómo hacer un documental testimonial.

-¿Cuáles fueron las complicaciones a la hora de encarar la realización del documental?

-Las mayores dificultades es que corríamos contra el tiempo. El personaje principal tiene 92 años y a pasado por situaciones tremendas en la vida. Tiene una capacidad de resiliencia impresionante, pero es una persona muy mayor. Además hay una parte burocrática que la gente que no está en esto ni se imagina. Pero por suerte, la producción está muy afilada con esto y fue una enorme ayuda.

-Con respecto a la situación del cine en el país, ¿has conseguido pantalla para film?

-Es muy difícil. Si no venís avalado por algún gran nombre actoral, las distribuidoras no se ocupan mucho de estos proyectos. Nos costó un montón. Teníamos terminada la película en abril del año pasado y recién tuvimos pantalla en diciembre. Nos perdimos prácticamente un año de poder mover la película por distintos lugares. En el cine Gaumont nos fue muy bien por convocatoria personal. Y en las salas INCAA del interior también, lo estamos haciendo a pulmón. La distribución es muy difícil y la situación de proyección es muy compleja. Los grandes tanques tienen 500 salas y no queda mucho espacio para películas que hablen de otros temas.



Roque Guzmán.  Redacción Puntal Villa María

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