Fueron nueve los internos del Establecimiento Penitenciario N° 5 de Villa María que le pusieron música y voz al disco recientemente lanzado que se titula “Buscando un camino”.
Agustín Druetta, coordinador del taller de música que se brinda en la cárcel fue quien guió a los reclusos a cumplir con un gran sueño: grabar un CD.
El músico, que actualmente vive en Córdoba y viaja a Villa María para dar las clases en el EP5, no escondió su emoción por lo alcanzado. “Es una alegría haber estado junto a los chicos en el proceso”, detalló el profesor.
Alegría
En el acto de lanzamiento del disco, Druetta se dirigió a los presentes y no escondió sus sentimientos. “Es una alegría haber estado junto a los chicos en el proceso”, sostuvo, y amplió: “Hace tres años que estamos realizando el taller, y de alguna manera el disco es el resultado y la coronación de ese proceso”.
Quien da clases desde 2016 en el EP5 fue sincero con los internos y comentó que la primera vez que entró al establecimiento sintió “mucho miedo”. Añadió que todo eso se le fue con la recepción de la gente que trabaja allí dentro y con el trato de los propios reclusos. “La gente de la escuela me recibió súper bien, como también los chicos y las chicas del taller”, comentó.
“La música se hace en grupo”
Agustín Druetta no concibe la música de otra forma que no sea a través del trabajo en equipo. En relación a ello manifestó: “Encaramos un taller de tres años que fue largo y que tuvo muchas cosas en el medio. Desfilaron cerca de 70 personas y pasamos por muchos lugares, pero siempre de la mano de la guitarra, del piano, de los instrumentos, y de una idea en particular que tengo yo y que se basa en que la música se hace en grupo”.
El músico comentó que todo “se trata de la armonía”. Anexó: “Hay que armonizar con otras personas. Hay gente que no lo entiende así y piensa que una persona puede hacer música solo y en una pieza. Se da un fenómeno maravilloso cuando dos personas se encuentran a través de la música”, contó.
El coordinador de los talleres reflejó que existe una comunicación implícita “que no pasa por lo verbal” si no que “pasa por el lenguaje de la música”.
“Más allá de que una persona venga de China y otra de Argentina se van a comunicar igual. El eje del taller fue ese, el entender que para que haya música tiene que haber dos seres humanos que conecten. La música es una excusa para estar con el otro y para encontrarnos con ese otro”, cerró.
El disco fue liberador para los internos de la cárcel local y funcionó como un puente que los unió a la esperanza. Los artistas que trabajaron en el compacto se encuentran “buscando un camino” y están cerca de encontrarlo.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María
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El músico, que actualmente vive en Córdoba y viaja a Villa María para dar las clases en el EP5, no escondió su emoción por lo alcanzado. “Es una alegría haber estado junto a los chicos en el proceso”, detalló el profesor.
Alegría
En el acto de lanzamiento del disco, Druetta se dirigió a los presentes y no escondió sus sentimientos. “Es una alegría haber estado junto a los chicos en el proceso”, sostuvo, y amplió: “Hace tres años que estamos realizando el taller, y de alguna manera el disco es el resultado y la coronación de ese proceso”.
Quien da clases desde 2016 en el EP5 fue sincero con los internos y comentó que la primera vez que entró al establecimiento sintió “mucho miedo”. Añadió que todo eso se le fue con la recepción de la gente que trabaja allí dentro y con el trato de los propios reclusos. “La gente de la escuela me recibió súper bien, como también los chicos y las chicas del taller”, comentó.
“La música se hace en grupo”
Agustín Druetta no concibe la música de otra forma que no sea a través del trabajo en equipo. En relación a ello manifestó: “Encaramos un taller de tres años que fue largo y que tuvo muchas cosas en el medio. Desfilaron cerca de 70 personas y pasamos por muchos lugares, pero siempre de la mano de la guitarra, del piano, de los instrumentos, y de una idea en particular que tengo yo y que se basa en que la música se hace en grupo”.
El músico comentó que todo “se trata de la armonía”. Anexó: “Hay que armonizar con otras personas. Hay gente que no lo entiende así y piensa que una persona puede hacer música solo y en una pieza. Se da un fenómeno maravilloso cuando dos personas se encuentran a través de la música”, contó.
El coordinador de los talleres reflejó que existe una comunicación implícita “que no pasa por lo verbal” si no que “pasa por el lenguaje de la música”.
“Más allá de que una persona venga de China y otra de Argentina se van a comunicar igual. El eje del taller fue ese, el entender que para que haya música tiene que haber dos seres humanos que conecten. La música es una excusa para estar con el otro y para encontrarnos con ese otro”, cerró.
El disco fue liberador para los internos de la cárcel local y funcionó como un puente que los unió a la esperanza. Los artistas que trabajaron en el compacto se encuentran “buscando un camino” y están cerca de encontrarlo.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María

