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“Los períodos crueles no sólo matan personas, también obras”

Espacio Incaa Villa María exhibe a las 21.30 “Cuadros en la Oscuridad”. PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con la premiada guionista y directora del largometraje, Paula Markovitch

Desde las 21.30 se proyectará “Cuadros en la oscuridad” en Espacio Incaa Villa María (Sabattini 200). El filme de la guionista y directora, Paula Markovitch, refleja el encuentro entre un artista insiliado y un joven ladrón.

Marcos, de 65 años, es un empleado de una estación de servicio de una pequeña localidad del interior que nunca ha mostrado sus obras. Conocerá a Luis, un niño de la calle, de 13 años, que llegará con intenciones de robar su vivienda y se vincularán por medio del arte.

Se trata del segundo largometraje  de Markovitch como directora, luego de los cortometrajes “Periférico” (1999) y “Música de ambulancia” (2009). “El Premio”, estrenada en 2011 se alzó con el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín.

Más temprano, a las 18.30 se exhibirá “Escuela Monte”, de Cecilia Cisneros y Mariano Raffo.

En diálogo con este matutino, antes de presentar el filme el jueves, la realizadora se refirió al largometraje, su manera de trabajar y su concepción del arte.

-¿Cómo surgió “Cuadros en la oscuridad?

-La película está inspirada en la vida de mi padre que fue un pintor que vivió “insiliado”. Es un concepto del que no se habla mucho. Los insiliados son los que durante la dictadura se escondieron en pequeños pueblos en lugar de exiliarse fuera del país. Tenían que vivir escondidos. El exilio tuvo el dolor de la ruptura con la cultura propia, pero también las ventajas de cualquier viaje. En cambio, esto es un autoencierro, una autocensura. Quise hablar de eso. Los períodos crueles no sólo matan personas, también obras. Si estas obras no llegan a verse, ¿qué pasa con los sueños de la vida de una persona? Es una historia de ficción pero que está muy emparentada con la vida de mi padre.

-¿Cómo trabajaste esta cercanía con la historia?

-Todo el tiempo pensé el proyecto de la película muy ligado a la obra de mi padre. Hice una muestra en Francia, otra en Italia y dos en Córdoba capital con sus obras, curadas por Gustavo Piñero.

-Te conocemos también como dramaturga. En ese sentido, ¿cómo se llevan tu parte literaria con la dedicada a la imagen?

-Siempre lo vi como dos gestos similares. Con respecto al texto para cine, que se suele llamar “guión”, yo trabajo sin formato industrial. Mis guiones se leen y no te das cuenta que es un guión, porque son cuentos. El texto para cine es una pieza literaria y la película es otra obra diferente. Una es una pieza literaria que es una obra en sí misma, y la otra es una obra audiovisual basada en la anterior.

-En ese sentido, ¿cómo trabajaste en “Cuadros en la oscuridad”?

-En el filme y en la última película que estoy terminando trabajo casi todo con improvisación. Tengo el texto y el contenido dramático pero la escena la trabajo en torno a improvisaciones, tanto con los actores como con la cámara. Trabajo sin trazo escénico y los actores no saben que va a pasar. Ilumino 360°, doy las instrucciones y salgo de la habitación para ver lo que pasa después.

-¿Qué cambió en vos desde “El Premio” hasta “Cuadros...”?

-Como artista he ido cada vez más a lo experimental. Es algo curioso, porque cuando se tiene un poco de éxito se tiende a repetir y los demás tienden a esperar más de lo mismo. Me gusta mucho la experimentación y creo que el cine está un poco acartonado. Me gusta la investigación.

-¿Creés que la premisa de que todos somos artistas está plasmada en el filme?

-Creo que sí. Mi madre decía que “todo ser humano es artista y sólo hay que despertarlo”. Cuando doy clases les propongo a mis alumnos que encontremos juntos donde está el secreto, dónde está la fuerza de cada uno.

-¿Cómo fue la carrera de la película?

-Tuvo un camino muy profundo e importante para mí. La crítica italiana, la francesa y la argentina la valoraron muchísimo. Arrancó en el Festival de Morelia (México) y anduvo por varios festivales pero no tuvo un camino tan exitoso como mi anterior película.

-Considero que todo artista tiene, consciente o no, una concepción del “arte”. ¿Cuál es la tuya?

-El arte es una necesidad vital, igual que comer o respirar. La prueba está en que no existen períodos de la historia, ni siquiera en los más terribles, donde los seres humanos no hayan sentido la necesidad de expresarse. Es un mensaje de unos hacia otros que atraviesa muchas veces la muerte.



Roque Guzmán.  Redacción Puntal Villa María

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