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“No tengo relación con lo virtual, para mí la memoria es tangible”

Por primera vez, la artista Cecilia Mandrile presenta una muestra en solitario en Villa María. “Trabajo con objetos portátiles en lugares encontrados”, indicó

Por primera vez, la artista visual Cecilia Mandrile presenta una muestra en solitario en la ciudad. En esta oportunidad, explora las relaciones conceptuales y estéticas entre “lo nómade y lo establecido”, “lo portátil y lo que se evapora”, pero sin perder una noción transversal de incompletitud, manifiesta también en la ausencia de marcos que delimiten sus obras.

“El desierto adentro”, como se denomina la muestra, contiene diferentes espacios, cada una con unas historias y una materialidad que solo es disfrutable en presencia física. 

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, la artista comentó sobre su trabajo, sus motivaciones y un poco de historia, que se revive al presentarse artísticamente en su ciudad.

-Cecilia, ¿qué es “El desierto adentro?

-Este proyecto se llama ‘El Desierto Adentro’ y tiene dos partes. Una tiene que ver con mis proyectos itinerantes en el paisaje del desierto desde Medio Oriente a Purmamarca. Y el otro tiene con lo doméstico y lo estable, que son los objetos familiares. De Villa María me fui a los 16 años a estudiar a Córdoba, después a Estados Unidos, Inglaterra por estudios, y estuve dando clases y trabajando en Medio Oriente y luego volví a Nueva York. Y a través de estos años se fue generando una familia que no es de sangre pero es “de alma”. Tiene que ver con mi vida, con mis últimos 35 años. Es un poco la relación entre estas dos, casi, vidas paralelas; entre lo nómade y lo establecido, entre lo portátil y lo que se evapora. A diferencia de la literatura, el teatro o el cine, el trabajo del artista es muy solitario y se expone en lugares donde nunca está con la audiencia. Producís desde cierto momento emocional y el que lo mira, lo ve desde otro espacio emocional y lo que pasa entre medio es invisible. Entonces empecé a hacer una serie de proyectos individuales llamados “solo exhibition”. Un juego en exposiciones en un lugar donde no hay audiencia, que es el desierto. Hice sucesivos viajes llevando conmigo solo un objeto lúdico como un juego de cartas, un juego solitario, un par de muñecas o títeres de sombras. Me relacionaba con el paisaje donde no había audiencia a lo largo de la luz del día con ese juguete. Lo fui documentando fotográficamente y eso fue el motivo de reflexión con diferentes escritores.

-Es posible captar una materialidad muy fuerte en tu obra. En ese sentido, ¿cómo es la relación con este mundo virtual de mucho del arte actual?

-Para mí la relación con lo tangible es muy importante. Y no la conservación de las cosas como son, sino la idea de poder rescatar lo que quede y transformarlo en algo más. Todas estas piezas, el plato de mi abuela, los planos de mi papá tienen muchos años. Es un papel que tiene esa nobleza de estar esperando y que tiene la posibilidad de una segunda vida. Todos estos objetos tienen una vida anterior. Ahora la recuperarlos es la posibilidad de extender esa vida o transformarla en otra cosa. Trabajo con impresiones digitales para plasmar imágenes, recuperarlas y plasmarlas pero no tengo relación con lo virtual. Para mí la memoria es tangible. Si se rompe, se rompe; pero si se rompe también se puede enmendar. Creo en los Museos como un “hogar de ancianos”. Es la idea de un lugar que los adopta, los cuida, la gente los puede visitar. Y pareciera que van a poder estar para siempre. Sabés que si un museo la adopta, la va a cuidar. Se me han roto muchísimas cosas, pero se han transformado en otras. Mi relación con lo tangible es muy importante.

-¿Y cómo articulas el concepto de “incompleto”?

-Todos esos viajes, esa distancia te genera una perspectiva diferente. Yo creo que la persona creativa, es porque tiene una conciencia de incompleto. Porque si todo está perfecto, qué necesidad hay que crear algo más, o de solucionar algo creativamente. Esa partecita que sentís que falta es lo que lleva a la creatividad. Y en el caso de los desplazamientos, la migrancia, es lo que vos extrañás y no existe. Y nunca más en la vida va a ser lo mismo. Esos fragmentos son muy difíciles de reconstruir como una unidad, pero hay que vivir con eso y tratar de completarlos aunque sea de manera impermanente. Mi obra es eso. Yo trabajo con objetos portátiles en lugares encontrados. Cada una de estas cosas no vive por sí misma, se completa cuando encuentra su espacio.

Hasta el 13 de mayo, la muestra “El desierto adentro” de la artista Cecilia Mandrile estará en el Museo Municipal de Bellas Artes Fernando Bonfiglioli, ubicado en San Martín esquina Sarmiento de 8 a 21 horas.



Roque Guzmán.  Redacción Puntal Villa María

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