Con presencia del autor, Sergio Schmucler, presentarán hoy el libro “La cabeza de Mariano Rosas”. La cita es a las 18 en el auditorio de la Biblioteca Municipal Mariano Moreno (Sabattini 40).
La novela, basada en hechos reales, expone una mirada crítica a una parte de la historia de Argentina. A través de la construcción de personajes sobre las figuras de Lucio Mansilla y el sobrino -por adopción- de Juan Manuel de Rosas, Mariano Rosas (o Panguitruz Güor), el libro propone adentrarse en las dos caras de un infinito desarraigo, de barbarie a civilización y de civilización a barbarie. Sin embargo, la duda es cuál de las posiciones es cuál.
El evento organizado por “Cátedra de Literatura Argentina I” y Librería Universitaria Edith Vera contará también con la presencia de Carlos Gazzera y Mariana Barcellona.
Historia
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el escritor, guionista y realizador Sergio Schmucler indicó: “Se podría decir que es una revisitación a la excursión a los indios Ranqueles”.
El autor señaló también que se trata de una novela vinculada a la historia de dos personajes centrales: Lucía Mansilla, la autora de “Excursión a los Indios Ranqueles”; y Mariano Rosas, o Panguitruz Güor, el jefe Ranquel”.
“El artificio ficcional es que un viejo Mansilla, a punto de morir, a los 80 años y casi ciego, viviendo en París y con mucha bronca en contra del Estado nacional, decide hacer un acto temerario y loco, que es robar la cabeza de Mariano Rosas”, explicó. El objetivo es regresarla a Leubucó, de donde fue robada por las tropas del General Roca en la última Campaña del desierto. “La aventura empieza ahí”, dijo y comentó que Mansilla es uno de los “fundadores de la literatura moderna del país”, político y sobrino directo de Juan Manuel de Rosas.
Por otra parte, Panguitruz Güor (Mariano Rosas) fue un indio secuestrado por el ejercito del “restaurador de las leyes” a sus nueve años, en 1940. Lo dieron prisionero, esclavo a la estancia Los Pinos, cuyo propietario era Juan Manuel de Rosas.
“Se entusiasma mucho con este jovencito que en lugar de castigar a los caballos, les habla”, sostuvo con respecto a la razón del apadrinamiento de Rosas.
Sin embargo, a los 19 años se escapó para regresar a Leubucó, en el noreste de La Pampa. Y se convierte en un gran jefe Ranquel”.
Autobiográfico
Nacido en Córdoba, Schmucler debió exiliarse en México en 1976. Hoy vive entre los dos países. En ese sentido, al ser abordado sobre el aporte de la historia personal a la novela que hoy presenta indicó: “Te diría que todo el libro es autobiográfico, escondido en una trama histórica en la que la preocupación es reflexionar acerca de las monstruosidad del genocidio a los indios Ranqueles”.
Para el escritor, en el fondo está hablando del exilio, de los desarraigos. “Me atrapó a partir de eso. La historia de Panguitruz Güor, un chico que vive exiliado de su pueblo de Leubucó. Después vuelve, pero no es ni uno ni otro. Es una mezcla idiosincrática”.
“Pensando en todo lo que me relaciona con el libro, diría que toda mi obra, películas, cuentos y novelas están vinculadas a estos temas”, dijo y añadió que “uno no escapa de uno mismo”.
Con respecto al abordaje de la historia argentina, Schmucler planteó interrogantes que aún no tienen respuesta, pero que dejan claro un choque cultural del que parece no se pudo escapar en su momento. “La historia argentina es un continuo desgarramiento de una grieta infinita, que nació por una forma de concretar un país que tiene que ver con la sangre, la destrucción y el aniquilamiento del otro”, afirmó.
En su consideración, la pregunta sería si es posible “que una cultura no aniquile a la otra”. “¿Una cultura que asume que el ser humano es parte de la tierra, es posible que conviva con una que asume que la tierra es una propiedad?”, planteó el artista.
“Fue un brutal aniquilamiento cultural, social, político y militar lo que sucedió con los Ranqueles”, sostuvo.
Para Schmucler, los “animales” que destruyeron las poblaciones originarias del sur y del norte eran gente que quería la tierra para producir. “Es el país que tenemos”, se lamentó.
Roque Guzmán. Redacción Puntal Villa María
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El evento organizado por “Cátedra de Literatura Argentina I” y Librería Universitaria Edith Vera contará también con la presencia de Carlos Gazzera y Mariana Barcellona.
Historia
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el escritor, guionista y realizador Sergio Schmucler indicó: “Se podría decir que es una revisitación a la excursión a los indios Ranqueles”.
El autor señaló también que se trata de una novela vinculada a la historia de dos personajes centrales: Lucía Mansilla, la autora de “Excursión a los Indios Ranqueles”; y Mariano Rosas, o Panguitruz Güor, el jefe Ranquel”.
“El artificio ficcional es que un viejo Mansilla, a punto de morir, a los 80 años y casi ciego, viviendo en París y con mucha bronca en contra del Estado nacional, decide hacer un acto temerario y loco, que es robar la cabeza de Mariano Rosas”, explicó. El objetivo es regresarla a Leubucó, de donde fue robada por las tropas del General Roca en la última Campaña del desierto. “La aventura empieza ahí”, dijo y comentó que Mansilla es uno de los “fundadores de la literatura moderna del país”, político y sobrino directo de Juan Manuel de Rosas.
Por otra parte, Panguitruz Güor (Mariano Rosas) fue un indio secuestrado por el ejercito del “restaurador de las leyes” a sus nueve años, en 1940. Lo dieron prisionero, esclavo a la estancia Los Pinos, cuyo propietario era Juan Manuel de Rosas.
“Se entusiasma mucho con este jovencito que en lugar de castigar a los caballos, les habla”, sostuvo con respecto a la razón del apadrinamiento de Rosas.
Sin embargo, a los 19 años se escapó para regresar a Leubucó, en el noreste de La Pampa. Y se convierte en un gran jefe Ranquel”.
Autobiográfico
Nacido en Córdoba, Schmucler debió exiliarse en México en 1976. Hoy vive entre los dos países. En ese sentido, al ser abordado sobre el aporte de la historia personal a la novela que hoy presenta indicó: “Te diría que todo el libro es autobiográfico, escondido en una trama histórica en la que la preocupación es reflexionar acerca de las monstruosidad del genocidio a los indios Ranqueles”.
Para el escritor, en el fondo está hablando del exilio, de los desarraigos. “Me atrapó a partir de eso. La historia de Panguitruz Güor, un chico que vive exiliado de su pueblo de Leubucó. Después vuelve, pero no es ni uno ni otro. Es una mezcla idiosincrática”.
“Pensando en todo lo que me relaciona con el libro, diría que toda mi obra, películas, cuentos y novelas están vinculadas a estos temas”, dijo y añadió que “uno no escapa de uno mismo”.
Con respecto al abordaje de la historia argentina, Schmucler planteó interrogantes que aún no tienen respuesta, pero que dejan claro un choque cultural del que parece no se pudo escapar en su momento. “La historia argentina es un continuo desgarramiento de una grieta infinita, que nació por una forma de concretar un país que tiene que ver con la sangre, la destrucción y el aniquilamiento del otro”, afirmó.
En su consideración, la pregunta sería si es posible “que una cultura no aniquile a la otra”. “¿Una cultura que asume que el ser humano es parte de la tierra, es posible que conviva con una que asume que la tierra es una propiedad?”, planteó el artista.
“Fue un brutal aniquilamiento cultural, social, político y militar lo que sucedió con los Ranqueles”, sostuvo.
Para Schmucler, los “animales” que destruyeron las poblaciones originarias del sur y del norte eran gente que quería la tierra para producir. “Es el país que tenemos”, se lamentó.
Roque Guzmán. Redacción Puntal Villa María

