Cuatro actores de reparto y dos protagonistas tuvo anoche el primer debate obligatorio presidencial que se realizó en el salón Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, en la capital santafesina. Mauricio Macri, Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión, José Luis Espert y Nicolás del Caño desarrollaron los ejes temáticos de Relaciones Internacionales y Economía y Finanzas, en el primer bloque, en el que se vieron rápidamente las estrategias de los dos actores centrales. Fernández replicó con dureza en el inicio de la noche al Presidente, a quien le recordó los dichos del debate de 2015 ante Daniel Scioli, un inesperado acompañante del candidato del Frente de Todos anoche en primera fila. En los primeros 45 segundos que tuvieron para presentarse, Fernández remarcó que “en aquel momento alguien mintió y alguien dijo la verdad y el que mintió fue Macri y nos viene mintiendo desde hace 4 años”, disparó quien encabeza la fórmula junto con Cristina Fernández de Kirchner. Fue el primer punto fuerte de la noche. Luego continuó con su estrategia de recalcar que “el Presidente no entiende”, ante cada tema de discusión. La apuesta fue a golpear de entrada.

Por su parte, Macri recordó las críticas del candidato del Frente de Todos para con la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, especialmente en el segmento económico. “Usted dice ahora que este Gobierno desordenó la economía, pero hace poco tiempo le criticaba eso mismo a la expresidenta y compañera de fórmula”, apuntó Macri, intentando meter una cuña allí entre los integrantes del Frente de Todos. Aunque su frase más polémica llegó en el debate por la educación, cuando sugirió que Axel Kicillof, candidato a gobernador en Buenos Aires, podría impulsar la “narcocapacitación en las escuelas de la provincia”.

El Presidente y candidato a la reelección por Juntos por el Cambio afirmó que habían crecido los recursos educativos y en ciencia y técnica. Allí recibió un fuerte cruce de Fernández, que aseguró que ambos presupuestos habían caído significativamente durante su gestión y le recordó los conflictos con los investigadores del Conicet.

El económico fue claramente un bloque en el que Macri perdió frente a los cuestionamientos de sus adversarios, en particular de Fernández. Los resultados de tres años de caída del PBI, mayor desempleo y crecimiento de la pobreza fueron demasiado para la estrategia defensiva de apostar al futuro. Sí se sintió cómodo el primer mandatario en la discusión sobre las relaciones internacionales. Allí recordó la mayor apertura y nuevas relaciones con líderes del mundo, al tiempo que refirió a los vínculos del kirchnerismo vinculados a Venezuela e Irán. Fernández atinó a replicar sólo que sabía lo que ocurría en Venezuela y que todos sabían lo que pensaba, pero que no creía en una intervención externa, sino que debían ser los venezolanos los encargados de resolver sus problemas. También aludió a que “las fotos con los líderes no trajeron inversiones”.

No hubo demasiadas ventajas entre ambos en el bloque por los derechos humanos, igualdad y género. Allí la atención se centró más en posiciones extremas, como las de Juan José Gómez Centurión, que volvió a remarcar su defensa por las dos vidas, y José Luis Espert, que retomó su viejo concepto “del curro de los derechos humanos”. Macri y Fernández no apostaron demasiado en ese tablero y cada uno se mantuvo en sus lógicas participaciones.

En la próxima, el domingo en la Facultad de Derecho de la UBA, también habrá bloques que prometen comodidad a unos e incomodidad a otros.  Allí, el primer tramo será para la Seguridad, en el que Macri se apoyará en la línea de su ministra Patricia Bullrich, una de las preferidas dentro del gabinete. Ayer el Presidente ya adelantó algo cuando dijo: “En Argentina volvimos a poner las cosas en su lugar, a defender a la víctima y a los integrantes de las fuerzas de seguridad que nos cuidan”. Pero después llegará el momento para hablar de Empleo, Producción e Infraestructura. El primer ítem será de máxima incomodidad para el Presidente, en un contexto de deterioro marcado del trabajo, mientras buscará destacar los niveles de producción del campo y las obras que realizó, especialmente en el primer tramo de su gestión. También le ofrecerá posibilidades el bloque de Federalismo, Calidad Institucional y Rol del Estado, en tanto que padecerá el último: Vivienda Social, Ambiente y Desarrollo Social. De la potenciación de sus puntos fuertes y la neutralización de sus debilidades dependerá el resultado, aunque unos y otros consideran que los debates son necesarios pero no determinantes para la decisión del electorado, que toma opciones incluso antes de que comiencen las campañas.



Gonzalo Dal Bianco*.  Redacción Puntal

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