Fuentes de la Secretaría de Desarrollo Humano de Villa María aseguraron que, en promedio, se registran unos 19 pernoctes por noche. “Llegan de 15 a 20 personas, una noche tuvimos 24”, le contaron a este medio.
Aunque hubo una ventana con jornadas relativamente más cálidas, el frío volvió con todo, haciendo que la demanda de asilo se mantenga alta.
Desde el gobierno local explicaron que el registro para voluntarios, por el momento, tuvo que cerrarse, atento a que los anotados fueron muchos: 350.
“Queremos darles la oportunidad a todos, son 350 los inscriptos. Los voluntarios llegan, se les explica el funcionamiento y firman un convenio de confidencialidad, para cuidar la integridad de las personas”, reconocieron desde la coordinación del refugio.
El perfil de los voluntarios es variado. Hay adultos pero también jóvenes. “Tratamos de cruzarlos para que haya grandes con chicos. Estamos teniendo cuatro voluntarios a la noche y otros cuatro durante el día”, le contó a Puntal el secretario municipal AgustínTurletti Mino.
Las tareas que realizan son las habituales: ordenar toallas y ropa, organizar las revisaciones médicas, comida y horarios de duchas, y cualquier otra labor que surja dentro del espacio, que funciona en la sede gremial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), situada sobre calle Buenos Aires.
Sobre la donación de ropa, desde el municipio dijeron que “siempre es necesaria” y que en caso de no haber personas que la necesiten dentro del refugio, la llevan a los diferentes Municercas, para luego ser entregada a familias que la requieran.
Ayer, por ejemplo, el centro de estudiantes de la UNVM, El Aluvión, se encontraba motorizando una colecta en las instalaciones del gremio CTA, donde se estaban recibiendo todo tipo de prendas, tanto para niños como para adultos, para luego ser llevada al refugio nocturno.