Gestó el nuevo Club River Plate del Algarrobo en Villa María, que nació como un proyecto de escuelita de fútbol hace 7 años, y se agigantó a partir de conseguir un predio en Mar del Plata y prolongación de bulevar Sarmiento.
Allí edifica sueños junto a una nueva comisión directiva, amigos, familiares y 12 profesores, que le dieron forma a la participación en la Liga de Baby Fútbol, y desde este año en la Liga Villamariense.
El domingo inauguró su cancha principal con la presencia del secretario de Gobierno, Cultura y Relaciones Institucionales, Marcos Bovo; el presidente del Ente Deporte y Turismo, Alejandro Mana; el director de Deportes, Fernando Badrán, y el presidente de la Liga, Lucas Martinetti.
“Les agradezco mucho porque todos nos ayudaron a construir este sueño, que recién empieza”, afirmó Ariel Palacios.
Señaló que “hicimos mucho en poco tiempo, y no nos vamos a detener. Ya estamos pensando en iluminar el predio, extendimos el contrato, con la idea de comprar estas tierras. Nos gusta trabajar con seriedad, a pulmón, unidos, y con los desafíos claros”.
Aseguró que “el fin es que estas 250 personas que transitan el predio día tras día tengan más comodidad para crecer como deportistas, pero especialmente como buenas personas para la sociedad. El objetivo es formar a buenas personas, y luego competir”.
Destacó que “mi papá, mi pareja, mis hijos, mis primos y tíos están siempre a mi lado. Amigos que se sumaron como Juan Ardiles y ‘Sapo’ Arce desde que empezamos con la escuelita, y viajábamos a jugar a Córdoba, siguen a mi lado”.
Realzó la figura de “Rodrigo Daniele, a quien conocí antes de iniciar esta aventura, y siempre será el presidente honorario de este nuevo club que creamos juntos. Es un enorme gusto que su familia nos visite y acompañe en cada propuesta que llevamos adelante”.
Insistió en que “el domingo nos emocionamos todos, porque fue el día soñado. No se imaginan lo mucho que nos costó todo desde que iniciamos este proyecto”.
Llegó el día soñado, tras 7 años
Palacios recordó que “en estas 6 hectáreas, sólo estaban los algarrobos, guadales y 5 centímetros de tierra en la primera cancha en la que los chicos disfrutaban corriendo detrás de la pelota. Soñábamos con este día desde hace 6 o 7 años, y fue un día soñado”.
“Fue nuestro primer triunfo en la Liga Villamariense. En el Nocturno ganamos por penales y jugamos la final de la Copa de Plata, pero no podíamos ganar un partido, y es duro para el jugador cuando no se dan los resultados”, remarcó.
Explicó que “uno sabe dónde está parado, y hacia dónde va. El jugador, en cambio, quiere ganar ya. Nosotros vemos que salvo 5 o 6 equipos, que están por encima, con el resto podemos competir, pero en el primer año formamos un plantel con pibes que crecen día tras día, y otros que estaban sin jugar. Requieren de un proceso. El domingo jugaron 2 clase 2008”.
El sueño deportivo
Palacios consideró que “el 80% del sueño era jugar en casa. Ahora nos proponemos iluminar las canchas, y trasladar la cancha de baby más cerca de la grande. Las dos canchas deben estar pegadas, para que el niño sueñe con pasar de la cancha chica a la grande, y se identifique con estos colores del club”.
La pertenencia “es clave. Empezamos con niños que hoy juegan en primera, y apostamos a los que están en cuarta, quinta, sexta, séptima... Crecimos al compás del crecimiento de esos chicos”.
Señaló que “el proyecto original era tener la escuelita de fútbol. Ese niño que nos acompañó, tenía que seguir jugando en el baby, y luego en inferiores. Por ellos nos afiliamos a la Liga de Baby, y luego a la Liga Villamariense. Pero ese joven nos reclamaba jugar en reserva y en primera, por eso el proyecto nos fue llevando a formar todas las categorías. Crecimos juntos”.
Apuntó que “deportivamente el sueño continúa con formar las divisiones inferiores femeninas, y con participar en el Regional Juvenil con las inferiores masculinas”.
Manifestó que “la victoria ante Unión de Arroyo Algodón fue un acicate anímico, porque necesitábamos demostrar que podíamos ganar, más allá de ser competitivos. El domingo recibiremos a Ricardo Gutiérrez, y el plantel está entrenando con más optimismo”.
Proyectando el sueño
Remarcó que “aún no puedo creer todo lo que creció el predio, lo que movimos estas tierras, lo implantado desde los arcos, tejidos olímpicos, vestuarios, luces, agua. Desde escuelita a primera”.
Los motiva “hacer las cosas bien. Ser serios y responsables en ese crecimiento, jamás perder la idea de formar al niño, al joven, hasta que llegue a primera con las armas nobles del deporte, que te sirven para defenderte toda la vida. Los valores no se pierden jamás”.
Explicó que “el predio cuenta con 2 accesos nuevos, tiene 3 container en los que hicimos dos vestuarios y un bufé, tiene canchas oficiales y auxiliares para entrenar y tiene hasta pileta de natación, pero lo más importante que tiene es la gente. Los 12 profesores que trabajan conmigo, tienen puesta la camiseta igual que yo, y ellos se encargaron de hacer todo esto”.
Remarcó que “mi sueño es su sueño. Cuando decimos, hacemos con seriedad, y los sueños se transforman en realidad. Respetar a la gente que confió en nosotros, nos devolvió más de lo que soñamos. No le fallamos, cumplimos este sueño, pero este sueño recién empieza, y hay mucho por hacer”.