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“Hoy el Derecho argentino es fruto de la voluntad y no de la razón”

Jeremías Chaile, Jorge Garbarino y Marina Nardi son tres flamantes abogados. Los tres integran un grupo de investigación de Filosofía, y desde ahí hablaron sobre educación y leyes en el país
 
Desde muy temprano los unió el interés común por la Filosofía, materia que cursaron juntos en la universidad mientras estudiaban Derecho. Desde entonces y a poco de recibirse, comenzaron a participar activamente en congresos y seminarios filosóficos. Hasta que el profesor Daniel Lasa, titular de la cátedra, los invitó a que se unieran a un grupo de investigación por fuera de la academia. Y fue desde ese grupo desde donde acaban de publicar el libro “La educación argentina en encrucijada. Vigencia de los escritos de Jacques Maritain”.

El libro, conformado por cinco ensayos de diferentes pensadores contemporáneos, aborda no sólo el problema de la educación en el país sino también su problema filosófico de fondo, a la luz del pensamiento del filósofo católico francés (1882-1973). Y los tres jóvenes abogados prologaron dichos trabajos. 

Por eso esta nota intenta no sólo el comentario breve sobre un libro “made in” Villa María sino también sobre el ejercicio del Derecho y la concepción que de este tienen tres jóvenes abogados de la ciudad.

Trébol de juristas

Jeremías Chaile hace dos años que se recibió, y en el libro prologó el estudio del abogado Julio Plaza; “que aborda un recorrido por los temas clásicos de Maritain como su concepción de Hombre; la Libertad y su ejercicio, como también la dimensión política del ser humano. Sorprende la vigencia del pensamiento de Maritain en la Argentina actual”.

Por su parte, Jorge Garbarino habló sobre el “paper” del propio Lasa.  “Para el doctor, hablar de educación en Argentina es hablar de la sociedad. Él distingue dos maneras de pensar la Argentina, una más profunda y otra más ideológica. Esta segunda es la que quiere usar la técnica y el conocimiento para sus propios intereses. Y puede resumirse en la frase de Francis Bacon “el saber es poder”. Lo que importa no es conocer la verdad sino dominarla. La repercusión de esa mentalidad en el Derecho, es que vos llegás acá no porque te interese impartir justicia sino para un fin determinado. Lo que plantea Lasa en su trabajo es que la realidad cambia constantemente y que el hombre moderno ha decidido que debe adecuarse. Y aceptar que esos cambios son buenos por el mero hecho de ser cambios. Hay una escisión total de la ética como principio universal inalterable. Y muchos jueces hablan de “adecuarse a los nuevos paradigmas sociales”. En la última reforma del Código Civil se percibe claramente este espíritu. Nuestro libro de cabecera ya no es más fruto de la razón sino fruto de la voluntad”.

Por último, Marina Nardi tomó el escrito del doctor Armando Andruet, que fue parte del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, y así lo define. 

“Es el capítulo que más trata la problemática actual de la educación en todo el libro, y se titula “La Universidad ¿profesionales o universitarios?”. Andruet dice que la universidad debería ser el ámbito de formación no sólo de profesionales sino de “hombres buenos”, de hombres con una ética. Pero hoy, la Universidad es un arma de servicio técnico a manos del Estado. Por eso él afirma que no hay universidad en el sentido más profundo del término. Y coincide con Ortega y Gasset que, desde los claustros, se está consumando un nuevo bárbaro, un profesional más sabio y a la vez más inculto que nunca. Y nuestro país está sufriendo una crisis universitaria y educacional sin precedentes, aunque en sintonía con otros países.

¿Derecho o revés?

-¿Creen que importa la ética en el actual ejercicio de la abogacía?

Jorge: -Una persona que ha cometido una falta tiene derecho a ser defendida. Pero el derecho que tenemos todos es que se imparta justicia. Hoy, ante una persona que viola o asesina, se la intenta sacar en libertad siendo que le corresponde una pena. Digamos que en estos casos, los abogados defensores hacen un abuso de la técnica para que el imputado “zafe”. Por lo tanto no hay ética ni sentido de la Justicia. Pero aunque predomine ese tipo de profesionales, hay muchos que no son así y se interesan vivamente por el Derecho; es decir, por darle a cada uno lo que le corresponde.

Marina: -Yo creo que la Abogacía es una muestra de lo que pasa en la sociedad. No lo digo para hacer una apología de nuestra profesión, sino para decirte que el fenómeno corresponde a algo más general.  Hoy el dinero es el nuevo Dios. Y obtenerlo es el principal objetivo. Se ha perdido la idea de vocación y de amor por el saber porque vivimos una sociedad nihilista sin valores.

-¿Influyó en ustedes el haber estudiado en una universidad católica?

Marina: -Sí, porque no todas las carreras de Derecho tienen materias con orientación humanística que acompañen, como Filosofía, Teología o Deontología Jurídica. Los egresados de las universidades públicas, sin desmerecerlas, tienen un pensamiento absolutamente positivista. 

Jorge: -Hay muchos abogados que sólo hablan del Derecho Positivo, es decir de la ley puesta por los hombres en desmedro del Derecho Natural, que era la ley anterior a la escrita. La mayoría de los abogados ya no lo discuten; cuando pienso que es un tema que necesita discutirse siempre.

-Ya que hablamos de Derecho Natural ¿piensan que existe una ética inherente al ser humano?

Jeremías: -Totalmente. Todos saben qué está bien y qué está mal. Son muy pocas las personas que no. Hay una ética universal, no relativa. Lo único relativo es atribuirle a tus actos mayor o menor responsabilidad de acuerdo a tu educación; pero los actos están. Hay muy poca gente que “peca de ignorante”. 

Marina: -Hay una ética universal y debemos aplicarla día a día, no sólo como profesionales sino como seres humanos.

Sobre la legalización del aborto

-¿Cómo los encontró el tema de la Legalización del aborto y qué piensan al respecto?


Jeremías: -Hoy fue el aborto, ayer fue el matrimonio igualitario y mañana será otra cosa. Pero siempre hay un grupo que se deja llevar por esos modismos. Yo me manifiesto a favor del estudio de los clásicos e invito a los demás a leerlos para que entiendan lo que hay detrás. Porque aunque no lo crean, los que salen a reclamar por el aborto legal creen que son libres pero están siendo esclavos. A estas modas hay que verlas a la luz de los clásicos, y no al revés, ver los clásicos a la luz de estas modas.

Jorge: -Hay que conocer los presupuestos antes de hablar, y hoy muy pocos los conocen. Un legislador decía “el mundo está así, hay que adecuarse a lo  nuevo”. Hay mucha ignorancia respecto al tema.Fijate que desde el nombre de “interrupción voluntaria”, se está primando el deseo, es decir la voluntad, a la razón. Lo mismo le ha pasado al Derecho argentino, que hoy es fruto de la voluntad y no de la razón, como lo demuestra la reforma del Código Civil

-¿Y vos, Marina, como abogada y mujer?

Marina: -No puedo compartir la idea de “interrumpir voluntariamente un embarazo”, porque no hay una interrupción sino una muerte. Y como mujer no puedo compartir que alguien desee matar al ser humano que ha gestado. Si hubo un descuido en la concepción, nada justifica que se mate a un humano inocente. Porque hay un ser humano; ya hay un código de ADN y por ende hay persona. Pero desde el momento que uno quiere terminar con esa vida hay homicidio. En toda sociedad organizada, lo primordial es la vida humana. Poner en tela de juicio ese postulado, es un error tremendo.

-¿Cómo está la abogacía en la ciudad?

Jeremías: -Es muy seductora la cantidad de posibilidades profesionales que se te abren pero el pensarse cada día es fundamental. Yo siempre me pregunto qué dirían mis padres o mis profesores si actuara de determinada manera en cada situación. Y verme a través de esos ojos me ayuda mucho para ser un buen profesional y un universitario que se precie. Pero sobre todas las cosas, ser un buen ser humano que sabe del bien y del mal.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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