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“El derecho que yo estudié no es neutro, es androcéntrico”

Así lo expuso la jueza Eve Flores, quien habló, entre otras cosas, de los casos de violencia de género y de la necesidad de tratar la problemática. Por otra parte, se refirió a la responsabilidad “total” de ejercer la magistratura

Se levanta temprano, desayuna, lee las noticias y va a Tribunales. Hace muchos años hacía horario corrido, pero últimamente al mediodía suele regresar a su casa para descansar y luego continuar trabajando. Los fines de semana, por otro lado, los disfruta junto a su familia y amigos. 

Sale a caminar. Hace pilates. Estudia inglés para “afinar” aquello que alguna vez aprendió y que con el tiempo, a veces, se olvida. Realiza cursos virtuales. Dicta conferencias. No se detiene. Y recuerdo que, alguna vez, una periodista dijo que lo importante es eso: no parar por completo.

Nació en Deán Funes, una ciudad al noroeste de la provincia de Córdoba. “Por eso soy tranquila”, dice. También vivió en Buenos Aires. Es egresada de la Universidad Católica de Córdoba. Pero antes de estudiar abogacía, inició otra carrera que dejó en el primer semestre porque no le gustó.

Es jueza de la Cámara del Crimen. Es la única mujer que integra el Tribunal. Instruyó el femicidio de Paola Acosta, elevó la causa y la caratuló con el agravante de alevosía y violencia de género. Es Eve Flores.

Ejercer la magistratura

“El vocal de Cámara tiene la responsabilidad total. Es la última instancia y tiene que decidir. Entonces he tenido, a lo largo de toda la carrera con todos mis colegas, un respeto irrestricto por los derechos humanos. En un juicio la prueba es lo que determina una condena. Eso representa un grado de responsabilidad, de atención y de compromiso que no hay forma de soslayar”, relató sobre su rol.

Las consecuencias de una ciudad “con un crecimiento expansivo”

“Villa María es una ciudad con un crecimiento expansivo. Un poco la idea bucólica que tenía de una ciudad tranquila no es tan así. Es una ciudad linda pero motivada, de gente que se moviliza y está en crecimiento. ¿Eso qué trae? Como todas las urbes, cuando van creciendo hay muchos conflictos y en distintos niveles”, manifestó Flores y explicó que ello se traslada a la sala de audiencia donde se detecta y ello es el reflejo de la existencia de “focos violentos”. Y, en este sentido, habló no sólo de violencia de género, sino también de episodios urbanos.

Por otra parte, se refirió al consumo de estupefacientes. “Advierto con preocupación que, cuando hablo de causas con presos, se trata de personas que tienen problemas de adicciones. Algunos han pasado por algún tratamiento sin éxito. Y en ese gran porcentaje de causas son muy pocos los que no consumen drogas”, declaró.

Seguidamente destacó que otro aspecto que le llama la atención, y que observa en sus causas, se relaciona con la edad de los acusados. “Es gente muy joven”, apuntó.

Violencia de género

La magistrada sostuvo que hay distintos dispositivos como el botón antipánico y resaltó que se trabaja mucho. Y contó que desde la experiencia que pudo adquirir como vocal de Cámara, le gustaría trabajar en proyectos o en obras de tratamiento para hombres que protagonizan episodios de violencia de género. “Se trata de reeducar, y de quitar los estereotipos y prejuicios. Eso hay que hacerlo tanto respecto de los hombres como de las mujeres. Es un problema de la sociedad”, afirmó.

E inmediatamente después, lo ejemplificó: “Habitualmente se impone una medida de restricción tanto a la mujer como al hombre. Los hombres no entienden muy bien qué significa la medida en sí. Pero muchas veces hay mujeres que tampoco toman noción real de lo que significa para ellas”.

“Hay distintos tipos de violencia de género. La violencia doméstica es una de ellas y se manifiesta en el ámbito de un hogar. Tiene la característica de que hay un ciclo de violencia. En ese ciclo están inmersos tanto el hombre como la mujer. Está lo que llaman el periodo de enamoramiento. Después, con o sin convivencia, vienen el periodo de tensión, la crisis y, después, nuevamente el arrepentimiento. Y así se da vuelta como un círculo. Yo, más bien, lo defino como una elipsis. Cada vez que asciende,  se va tornando más peligroso”, indicó.

De esta manera, la jueza habló de la importancia de detectar comportamientos agresivos a temprana edad y calificó como “incomprensible” el hecho de que se registren sucesos de este tipo en adolescentes.

“Creo que en la violencia de género hay que trabajar desde tempranísima edad y a partir de los modelos que se instauran en los hogares para no crear, desde pequeños, estos estereotipos”, subrayó. Y añadió: “Cuando se rompe el estereotipo se genera una situación de crisis de que se procura salvar de la peor manera y es a través del acto violento. No hablo del acto tendiente a provocar la muerte. Hablo de un acto violento como el grito”.

Justicia patriarcal

Flores pertenece a la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA) y, según contó, las motiva trabajar con perspectiva de género. “La perspectiva de género no significa echar por tierra los principios constitucionales, sino afianzarlos”, aseveró. E hizo hincapié en que el objetivo es “visualizar y reconocer que, históricamente, hubo una distribución de roles que ha diferenciado a varones y mujeres”.

Así, hizo referencia a la manera en que se educaba a las niñas. “Debían vestirse de un determinado color, ser sonrientes, sumisas, dulces. Y cuando había alguna chica más revoltosa, era rara, distinta”, expuso. Y, en contrapartida, dijo que al hombre se le impuso ser “fuerte, mandón y gritar”.

“Eso, ¿dónde está?”, se preguntó. “Está impuesto. Es una historia de siglos. Y por supuesto que es un sistema patriarcal. Aristóteles hablaba de que había un mundo de iguales y un mundo en el que se podía pensar. Pero señalaba que otros seres no tenían condiciones. Y entre ellos incluía a los esclavos y a las mujeres”, explicó.

Hace algún tiempo la magistrada asistió a una charla que dictó el doctor Fernando Ramírez, que es conocido por haber instaurado la figura del femicidio en el país, a partir del asesinato de Ángeles Rawson, a manos de Jorge Mangeri. 

Flores, a partir de lo que le dejó esa conferencia, dijo: “Siempre se habló de los derechos del hombre, pero ese hombre, ese nombre genérico, no es neutro. No incluía a las mujeres. El derecho que estudié no es un derecho neutro, es androcéntrico”.

“La perspectiva de género, ¿qué pretende? Una igualdad real, no formal. Pero también se relaciona con la aceptación de la diversidad. Todos somos diferentes. ¿Quién dijo que todos éramos sanos? Somos distintos. Y no hablo de tolerar. Sino de la simple aceptación de la diversidad”, insistió.

En otro punto de la conversación, Flores se refirió a las movilizaciones como las de Ni Una Menos y comentó: “Soy magistrada. No milito aunque una manifestación no necesariamente implica eso. Pero me parece que por el lugar que ocupo lo mejor que puedo hacer es pronunciarme a través de mis fallos o decretos, como cuando era fiscal”.

Y uno de esos decretos es el que terminó con la condena de Gonzalo Lizarralde, como se indicó al comienzo, por el femicidio de Acosta. Y ese decreto, como muchos de sus fallos actuales, son un paso más. Uno que dan todas juntas. Desde el olvido. Desde ese lugar al que no se regresa. Porque no hay más incertidumbre. Porque no hay que esperar. Porque nunca más será tarde. Porque ahora escriben ellas. Y el camino es ese: el de la rebeldía.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal Villa María

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