No hubo que reprogramar nada. De dos a cinco de la tarde. Ese fue el horario estipulado para que niños y niñas se acercaran al Parque de la Vida a celebrar su día que, si bien fue el domingo pasado, el Municipio —a través de la Subsecretaría de Cultura y en la que participan también diversas instituciones de la ciudad— organizó ayer.
Previo a adentrarse en lo que fue la jornada, hay un aspecto para destacar: desde la una hubo transporte gratuito hasta el Centro de Transferencia para todas las líneas que transitan por los barrios Mariano Moreno, Las Acacias, Roque Sáenz Peña, La Calera, Parque Norte, Belgrano, Carlos Pellegrini, Botta, Nicolás Avellaneda, San Nicolás, San Martín, Bello Horizonte, Malvinas Argentinas, Los Olmos, San Juan Bautista, Las Playas, Industrial, Evita, Barrancas del Río y Villa Albertina. Así, no hubo excusa: los destinatarios de la actividad pudieron celebrar una jornada en la que la temperatura acompañó para que los más chicos se diviertan.
Para todos los gustos
Como estaba previsto, hubo treinta postas (que se identificaban con pequeñas carpas rojas) con diferentes talleres y juegos: slackline y parkour, un mural audiovisual, expresión corporal, acrobacias, lentes de realidad virtual, robótica, campamento literario, mini golf, pesca magic, alfombra mágica, campamento literario, tiro al blanco y muestras de aeromodelismo y automodelismo, entre otros. Cabe señalar que, además, hubo juegos organizados por los Bomberos Voluntarios y stands de información y sensibilización a cargo de la Secretaría de Salud, con el CAPS Móvil, y de temática ambiental con el Punto Limpio Móvil de la Dirección de Ambiente.
Una de las propuestas que acaparó la atención se relacionó con el desarrollo de un microinformativo llamado “Notichicos” (iniciativa de la Tecnoteca TV y el Laboratorio Audiovisual Comunitario) en el que los niños se involucraron produciendo “noticias disparatadas” y en los que los caracterizaron como periodistas con un vestuario que incluyó las más diversas prendas. Y no sólo eso, sino que una vez que se finalizaba con la grabación, se la proyectaba en la pantalla del tótem emplazado allí.
Otro de los sectores que monopolizaron la mirada de quienes anduvieron por el lugar fue aquél donde se dispuso una serie de colchonetas sobre el césped, en la que un joven realizó múltiples saltos que llevó a los más pequeños a querer imitarlo.
La siesta, soleada y con una temperatura que superó los veinte grados, hizo que a lo largo del parque, familias se apropiaran del espacio para tomar mates junto a sus hijos, que fueron de un lugar a otro durante las tres horas que duró la actividad, pero que se extendió por algunos minutos más.
La Kermés también contó con una bicicleteada, cuya inscripción se debía realizar a la una y media de la tarde. Fue para niños de hasta doce años —acompañados por un adulto— y hubo sorteos y regalos. Aquellos que no tenían bici, sin embargo, pudieron sumarse con patines, skate o monopatín.
Como si fuera poco, otra de las opciones que hubo fue cine. Como estaba previsto, a las tres de la tarde se proyectó la película infanto-juvenil Cara Sucia, filmada en escenarios naturales de Misiones y dirigida por Gastón Gularte. Una síntesis sobre el film diría así: Cara Sucia y sus amigos viven rodeados de naturaleza, cuando una multinacional llega con el objetivo de talar y vender la madera al mundo. En esas circunstancias, reciben poderes, se transforman en dibujos animados y luchan para proteger su tierra.
En ese mismo momento, en el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio, pasó otra cosa: “Musicar” no distinguió edad y reunió a una gran cantidad de personas. Los integrantes de la Escuela Municipal de Música organizaron un concierto didáctico, que se repitió aproximadamente una hora y media más tarde y que permitió que el público participe constantemente.
—¿Cuál es el instrumento más antiguo del mundo? —consultó uno de los miembros de la banda al empezar.
Las respuestas fueron todas las imaginables. Hasta que, desde un rincón de la sala, se escuchó la correcta: la voz.
Y, de esa forma, los niños aprendieron sobre instrumentos —guitarra, bajo, bombo y bandoneón—, ritmos, melodías y armonías; y bailaron folclore, rock y cumbia.
Comerciantes aprovecharon el festejo para vender praliné, pororó, alfajores y pan casero, y la respuesta de la gente fue significativa.
A lo largo y ancho del espacio, las actividades parecían inagotables: una gran fila se pudo observar en una carpa que invitaba a un “Teatro de Bolsillo”. Los niños, a la vez, pudieron escalar, hacer acrobacia en telas, dibujar y colorear, y hasta jugar con un ajedrez gigante.
Así, se fue una tarde que no quedará en el olvido. Una tarde de la que, según pudo saber este matutino, participaron unas 4.500 personas.
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Para todos los gustos
Como estaba previsto, hubo treinta postas (que se identificaban con pequeñas carpas rojas) con diferentes talleres y juegos: slackline y parkour, un mural audiovisual, expresión corporal, acrobacias, lentes de realidad virtual, robótica, campamento literario, mini golf, pesca magic, alfombra mágica, campamento literario, tiro al blanco y muestras de aeromodelismo y automodelismo, entre otros. Cabe señalar que, además, hubo juegos organizados por los Bomberos Voluntarios y stands de información y sensibilización a cargo de la Secretaría de Salud, con el CAPS Móvil, y de temática ambiental con el Punto Limpio Móvil de la Dirección de Ambiente.
Una de las propuestas que acaparó la atención se relacionó con el desarrollo de un microinformativo llamado “Notichicos” (iniciativa de la Tecnoteca TV y el Laboratorio Audiovisual Comunitario) en el que los niños se involucraron produciendo “noticias disparatadas” y en los que los caracterizaron como periodistas con un vestuario que incluyó las más diversas prendas. Y no sólo eso, sino que una vez que se finalizaba con la grabación, se la proyectaba en la pantalla del tótem emplazado allí.
Otro de los sectores que monopolizaron la mirada de quienes anduvieron por el lugar fue aquél donde se dispuso una serie de colchonetas sobre el césped, en la que un joven realizó múltiples saltos que llevó a los más pequeños a querer imitarlo.
La siesta, soleada y con una temperatura que superó los veinte grados, hizo que a lo largo del parque, familias se apropiaran del espacio para tomar mates junto a sus hijos, que fueron de un lugar a otro durante las tres horas que duró la actividad, pero que se extendió por algunos minutos más.
La Kermés también contó con una bicicleteada, cuya inscripción se debía realizar a la una y media de la tarde. Fue para niños de hasta doce años —acompañados por un adulto— y hubo sorteos y regalos. Aquellos que no tenían bici, sin embargo, pudieron sumarse con patines, skate o monopatín.
Como si fuera poco, otra de las opciones que hubo fue cine. Como estaba previsto, a las tres de la tarde se proyectó la película infanto-juvenil Cara Sucia, filmada en escenarios naturales de Misiones y dirigida por Gastón Gularte. Una síntesis sobre el film diría así: Cara Sucia y sus amigos viven rodeados de naturaleza, cuando una multinacional llega con el objetivo de talar y vender la madera al mundo. En esas circunstancias, reciben poderes, se transforman en dibujos animados y luchan para proteger su tierra.
En ese mismo momento, en el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio, pasó otra cosa: “Musicar” no distinguió edad y reunió a una gran cantidad de personas. Los integrantes de la Escuela Municipal de Música organizaron un concierto didáctico, que se repitió aproximadamente una hora y media más tarde y que permitió que el público participe constantemente.
—¿Cuál es el instrumento más antiguo del mundo? —consultó uno de los miembros de la banda al empezar.
Las respuestas fueron todas las imaginables. Hasta que, desde un rincón de la sala, se escuchó la correcta: la voz.
Y, de esa forma, los niños aprendieron sobre instrumentos —guitarra, bajo, bombo y bandoneón—, ritmos, melodías y armonías; y bailaron folclore, rock y cumbia.
Comerciantes aprovecharon el festejo para vender praliné, pororó, alfajores y pan casero, y la respuesta de la gente fue significativa.
A lo largo y ancho del espacio, las actividades parecían inagotables: una gran fila se pudo observar en una carpa que invitaba a un “Teatro de Bolsillo”. Los niños, a la vez, pudieron escalar, hacer acrobacia en telas, dibujar y colorear, y hasta jugar con un ajedrez gigante.
Así, se fue una tarde que no quedará en el olvido. Una tarde de la que, según pudo saber este matutino, participaron unas 4.500 personas.

